Luego de una gira por Brasil y Ecuador, Eduardo Duhalde volverá mañana a mostrarse en público. Como en sus últimas reapariciones, usará la tarima del Movimiento Productivo Argentino (MPA), núcleo desde el que propone un impulso a la producción.
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Esta vez lo hará desde Mar del Plata, donde el jueves inaugurará la franquicia local del MPA. Allí se mostrará junto a Carlos Brown y Jorge Sarghini. Pero sus palabras, en medio de la crisis del campo y la tensión en el PJ, serán las que convocarán la atención.
Duhalde regresó del exterior el sábado y ayer Luis D'Elía lo puso de nuevo en la agenda pública: el piquetero lo acusó de ser el jefe de una «conspiración» para derrocar a Cristina de Kirchner y lo vinculó con sectores económicos, la entidades del campo y empresas de medios.
Luego de resistirse a hablar del tema, Duhalde emitió un comunicado donde acusó al gobierno de tratar de «generar una escalada de violencia» y se resistió a «responder a las agresiones».
El acto de mañana, en Mar del Plata, será en el hotel Costa Galana, y el lunes, en medio de los cacerolazos y los picos de tensión, sectores cercanos al ex presidente planteaban que quizá podría suspenderse para evitar sacudones. La semana pasada, fue recibido en Brasil por Lula da Silva y luego de esa cumbre, Duhalde repitió sus cuestionamientos sobre el «doble comando» de los Kirchner y elogió a Alberto Rodríguez Saá. Fue una señal para acercar posiciones dentro del universo peronista anti-K.
Antes, había inaugurado el MPA frente a la Plaza de Congreso desde donde mandó un mensaje de apoyo al campo y cuestionó el modo en que el gobierno manejó la crisis con el agro.
Aquella aparición, que tenía formato de lanzamiento, coincidió -o no- con los primeros cacerolazos contra el gobierno de Cristina de Kirchner. Ese hecho generó suspicacias en el oficialismo.
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