Duhalde soñará despierto: ante él Lula moverá 500.000 almas
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A lo largo de toda esa avenida, que desemboca en la explanada de los ministerios, se repartirán un millón de adhesivos, 100.000 banderas, 100.000 viseras, es decir, un volumen de cotillón que la Liga Federal bonaerense no conoció ni en los tiempos en que administraba el Fondo del Conurbano. «Brasil es un país de grandes números», le explicará a Duhalde el canciller Ruckauf, con presunción de internacionalista. El PT comunicó oficialmente que para la fiesta se gastará 1,5 millón de reales, además de lo que debe erogar el Estado para el protocolo convencional.
Alfonsín, la Carrió, Solanas, Carlotto, Castro y el resto de los argentinos invitados personalmente por Lula (la tarjeta remitida por el embajador José Botafogo hacía esa precisión) serán parte de los 300 extranjeros incluidos en una lista que, en principio, tendría 1.500 invitados. Los habrá de todas las proveniencias, algo que el lulismo se encargó de subrayar, difundiendo hasta el viaje en ómnibus desde el Nordeste de los primos del nuevo presidente.
Tratándose de brasileños, nada será silencioso. Ya fueron contratados 12 grupos folklóricos, entre los cuales se cuenta la estupenda Velha Guardia da Mangueira, además de conjuntos especiales de música «sertaneja» a la que son tan propensos los nordestinos como Lula. Que vayan aprendiendo De Gennaro, la Castro y la Carrió, de estos géneros saldrá el nuevo himno de la izquierda morena. Para cerrar el show, antes de la asunción como ministro de Cultura, cantará Gilberto Gil, vapuleado por haber dicho que no sabe vivir con 8.000 reales por mes, cifra que para la contabilidad «petista» es una fortuna.
Las inmediaciones del Palacio del Planalto y el «eje monumental» a la altura de ese palacio serán, tal vez, escenarios de forcejeos para el día de la «posse». Es que el PSDB, partido que se retira del poder de la mano de su líder Fernando Henrique, decidió pelear la calle para despedir a su jefe. Una caravana de adherentes lo acompañará al aeropuerto del que partirá rumbo a París: allá se alojará en la Avenue Foch, en el departamento de la viuda de Sodré, el ex gobernador de San Pablo. Nada de Quartier Latin o Montparnasse, como en los tiempos de profesor de Nanterre. Ahora FHC paseará por el mundo como conferencista, auspiciado por el mismo manager que promueve a Bill Clinton.
Sin embargo, los forcejeos que puedan alterar la calma brasiliense por la llegada y la salida de ambos líderes no afectan la relación sucesoria en lo personal. Anteanoche Lula recibió en la Granja do Torto, en la que está instalado, a Cardoso, su señora la antropóloga Ruty y su hija Beatriz, para comer un asado. Postales de una transición que se quiere ejemplar, parte de un experimento de paso del mando que el presidente saliente preparó con minuciosidad, enviando a los Estados Unidos a un grupo de estudiosos para recoger información sobre «transiciones» desde Kennedy hasta ahora. Manías de sociólogo, que tal vez terminaron perjudicando a Lula.



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