8 de junio 2005 - 00:00

Duhalde sostiene a Chiche y no descarta un pacto

Eduardo Duhalde
Eduardo Duhalde
Pintarse la cara para forzar un acuerdo. Esa es, por estas horas, la táctica de Eduardo Duhalde: montar los preparativos para una eventual confrontación con Néstor Kirchner, pero sin perder de vista que, salvo un pacto político leonino, prefiere firmar la paz.

Y ayer tuvo un respiro: Kirchner afirmó que no tiene «problemas» con su antecesor y abrió la puerta para que «en cualquier momento» se produzca una cumbre entre ambos. Pero puso un límite: «La candidata que necesitamos en la provincia es Cristina Fernández», dijo.

A su regreso de Ecuador, el ex presidente se instaló en las oficinas que su esposa, Chiche Duhalde, tiene sobre la calle Hipólito Yrigoyen en el centro porteño. Durante el día hubo un desfile incesante. Dos visitas para anotar: los intendentes Alberto Descalzo y Raúl Othacehé.

Ambos caciques, duhaldistas históricos hoy con terminales en Olivos, llevaron un mensaje conciliador: «Vos sabés de qué lado estoy ahora, pero voy a trabajar para un acuerdo», se confesaron, cada uno a su turno, los alcaldes de Ituzaingó y Merlo.

Como un viejo monarca, Duhalde los despidió sin reproches. «Entiendo que tengan que estar ahí», les dijo y se mostró dispuesto a un acuerdo.

Nadie le quita la idea de que, como ocurrió antes con Carlos Menem, los intendentes respondan al llamador de la chequera oficial. Pero luego, frente a una crisis, estarán de su lado. Quizá dudando de esa evaluación, la mayoría apuesta a un final con foto y abrazo entre Duhalde y Kirchner.

•Fragilidad

Es un deseo frágil: apenas se rastrea el bosquejo de un pacto, esa expectativa se esfuma. La última oferta que envió la Casa Rosada fue de repartir por tercios las listas provinciales, sin discutir las nacionales. Duhalde, molesto, dijo no.

Para el lomense, la situación no mejoró. Incluso, entre aquel mensaje y ayer,
Kirchner capturó un puñado de intendentes, dos de los cuales ayer estuvieron con Duhalde para mostrarle su respeto pero aclararle que, si hay una cinchada, estarán del otro lado de la soga.

Quizás a ellos el ex presidente les dedique el libro de
Juan Jose Mussi, que prologó y presentará mañana en la ex YPF del cruce Varela. Nunca más oportuno a estos tiempos del PJ, el libro se llama: «La resistencia de la lealtad (O la lucha por Perón vuelve)».

Son horas de lealtad difusa. Ayer un grupo de duhaldistas del interior se cuadró ante Aníbal Fernández para avisar que seguirán con Duhalde, pero que apoyan al Presidente.

Oyeron palabras pro acuerdo, como las que Kirchner expuso ante un dirigente del conurbano el lunes. Según esos voceros,
el Presidente hará todo lo posible por pactar con Duhalde, aunque para proponer una oferta inaceptable.

Sin tanto énfasis, anoche Kirchner abonó esa opción. Dijo que su relación con Duhalde es «excelente» y planteó que «en cualquier momento» podría reunirse con él. Pero reiteró que «la candidata que mejor expresa al gobierno en la provincia» es
Cristina Fernández.

Más allá de eso, ninguno de los que saturan micrófonos llamando a la unidad (club en el que están
Mussi, Descalzo, Hugo Curto, Julio Pereyra, Julián Domínguez, José María Díaz Bancalari, y, con un inédito frenesí pactista, Osvaldo Mércuri, entre otros) animan un pronóstico sobre las formas del presunto acuerdo.

«Sólo Kirchner y Duhalde pueden resolver eso»,
dicen y admiten que lo difícil será convertir en números fríos el ánimo de entendimiento que expresan los dos jefes.

Por lo pronto,
Duhalde sigue animando la teoría «Chiche Senadora». Esta semana recibirá un informe del publicista carioca Joao Santana sobre cuál es el perfil que debe tener su esposa para enfrentar a Cristina.

Santana
digitó el cambio de discurso de la ex primera dama -«no voy a hablar más de política, a mí me importa lo que les pasa a los pobres»que, dice el duhaldismo, le permitió mejorar en las encuestas.

Chiche
-que días atrás recorrió distritos el interior-seguirá de gira alimentando un choque. «Vamos a seguir: si se arregla, mejor, pero si no, habrá que resolver las diferencias en una elección», advierten cerca de Duhalde.

Hoy, el ex presidente seguirá con las rondas de consultas. Tendrá que activar, al máximo, sus sensores:
ayer en la Legislatura bonaerense circuló la versión de que un grupo de duhaldistas, ligados a intendentes K, armaría un bloque kirchnerista, escindido del PJ.

Todavía no ocurrió e, incluso, hubo desmentidas violentas. Pero nadie se anima a decir que en 48 horas la historia no sea distinta.

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