El ambiente que se observa por estos días en el Congreso no es el habitual, no se corresponde con un final de año con cambio de mandato en los bloques y en la Cámara. Por lo menos, no se percibe el tradicional fervor negociador en cada rincón.
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Quizás, por el estilo que Néstor Kirchner le impuso al Congreso -entre inexistente y abúlico-, las negociaciones por los cargos a cubrir en la estructura de control de la Cámara han sido, hasta ahora, muy limitadas. Todo fue muy distinto este año: desde la espera de la decisión de Kirchner sobre quién conduciría el bloque Frente para la Victoria -confirmado ayer oficialmente el santafesino Agustín Rossi- y la propuesta de Patricia Vaca Narvaja como vicepresidenta primera del cuerpo, hasta el debate que se abrió ayer por quién ocupará el resto de los puestos de la conducción de la bancada. No se respetó ningún rito clásico del Parlamento como las previas por la elección del presidente del bloque oficialista. El único cargo que se mantuvo para el mismo candidato, desde el primer día de especulaciones hasta la fecha, fue la presidencia, que quedó en cabeza de Alberto Balestrini.
En cambio, la madre de las peleas hoy pasa por otro puesto: la vicepresidencia tercera. El nuevo interbloque Propuesta Federal, presidido por el macrista Federico Pinedo, picó en punta y anunció directamente que ese lugar le correspondía a la neuquina Alicia Comelli, quien integra ese grupo formado oficialmente ayer y en el que se suman el PRO, Movimiento Popular Neuquino, Partido Renovador de Salta, Partido Demócrata de Mendoza, Acción por la República y Partido Nuevo de Corrientes. Son 23 diputados a los que podría agregarse el peronistamacrista Cristian Ritondo y que representan una alianza de partidos provinciales, liderada ahora por el PRO, que normalmente retiene la vicepresidencia tercera.
• Negociación
Frente a esa lógica posición, el duhaldismo también comenzó a negociar el cargo, como tercera fuerza de la Cámara que es hoy, por lo menos es lo que se supone. De no reclamar la vicepresidencia tercera, entonces, habilitarían la tesis de que esos bonaerenses terminarán subsumidos dentro del bloque Frente para la Victoria, como quieren su presidente, José María Díaz Bancalari, y Graciela Camaño.
No es extraño, en esa vía, que Pinedo tenga previsto reunirse con el kirchnerista Rossi para discutir la situación ya que, se presume, al oficialismo debería convenirle que el cargo lo ocupen provinciales y no duhaldistas.
Pero la pelea existe. Ayer siguieron las negociaciones. El bloque peronista federal está convencido de pedir la vice-tercera para Eduardo Camaño, el actual presidente de la Cámara. «Esun hombre que dio tanto por la democracia que merece ser reconocido», dicen ampulosamente.
Como los provinciales con sus 23 y pico de diputados -contra un número difícil de precisar de duhaldistas- están mejor parados para conseguirlo, el duhaldismo no tirará en el recinto la postulación de Camaño hasta no estar seguros de un triunfo. Lo contrario sería un papelón.
Además, corren con una ventaja: la doctrina Camaño. El propio jefe de la Cámara le impuso a Adolfo Rodríguez Saá -que conformó bloque propio por afuera del peronismo oficial- en la elección de autoridades de la Cámara en 2003 una regla: la vicepresidencia tercera es para la oposición, no para variantes del peronismo. El mismo argumento ahora le juega en contra.
Todo se decidirá, finalmente, el próximo 6 de diciembre, cuando se realice la sesión para elección de autoridades. Ese día, los hombres del PRO librarán la batalla central en el recinto -aparte de la que llevan ante la Justicia- para evitar que Eduardo Lorenzo Borocotó asuma su banca después de haber saltado a los cojines de la Casa de Gobierno y acto seguido consagrarán la elección de Comelli.
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