Eduardo Duhalde conseguirá un quórum holgado para su congreso peronista de Lanús del viernes, que los menemistas ya denominan «el congreso de la abstención». En efecto, se trata de una asamblea en la cual el duhaldismo, que reclutaba ayer aliados en el interior, propondrá que el PJ no participe como partido en la elección del 27 de abril e induzca a sus dirigentes con pretensiones presidenciales a concurrir a esos comicios con distintos partidos «de fantasía». Para que la asamblea sesione cooperará hasta el propio menemismo, que concurrirá con sus delegados para denunciar la jugada de Duhalde.
•Objetivos logrados
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Juan Carlos Mazzón es el encargado de aplicar sus conocidas prácticas de «renovador» para conseguir delegados que convaliden las pretensiones de Duhalde. Logró ya algunos objetivos ambiciosos. Carlos Reutemann, por ejemplo, mandará a parte de sus congresales, igual que José Manuel de la Sota. Es posible que, ya en la sesión, voten en contra del gobierno pero, en definitiva, le darán quórum para que imponga sus designios. En los papeles de Mazzón el duhaldismo y sus «aliados» contarían con alrededor de 350 congresales de un congreso al que asistirán aproximadamente 550.
Ramón Puerta, de Misiones, reunió ayer el consejo provincial de su partido, que les dio a los congresales un mandato expreso: alentar una variante a la ley de lemas casi idéntica al proyecto que en su momento presentó en el congreso Gerardo Conte Grand (van a segunda vuelta los candidatos más votados de los partidos más votados). Puerta está entusiasmado con la posibilidad de que Raúl Alfonsín avale su iniciativa. Es importante el rol de Alfonsín en este juego, ya que Duhalde pone como excusa de su imposibilidad de cambiar la ley electoral el veto del ex presidente. Es cierto que Don Raúl se demora en dar respuesta. Desde Roma advirtió que tendría que realizar consultas que sólo puede efectuar cuando regrese a Buenos Aires vía Miami. Pateó el tema hacia el mes que viene.
•Postura propia
De todos modos, Puerta sostendrá la postura de una reforma electoral en el congreso y espera conseguir el apoyo de los entrerrianos de Jorge Busti, los santafesinos de Reutemann y hasta los cordobeses de De la Sota. Ayer, al salir de la reunión del peronismo misionero, el senador alardeó: «Misiones no es sucursal de ninguna otra provincia y por eso tendrá una postura propia».
Con distintos grados de virulencia, Menem, Puerta, el propio De la Sota, obligarán al duhaldismo a explicar por qué se pretende evitar la interna que fue aprobada por la propia conducción del congreso el 2 de enero, para el caso de que no haya ley de lemas (Eduardo Camaño fue el representante de la Casa Rosada en esa ocasión). El sueño de Menem es que quede claro que el objetivo de Duhalde es evitar que el PJ se imponga en la primera vuelta electoral, de tal manera que en un plebiscito se polaricen los votos, con el supuesto de que la postura anti-Menem será la mayoritaria.
Hubo debate dentro del menemismo sobre la conveniencia de asistir o no al congreso. Eduardo Menem, que es congresal por su provincia, se pronunció públicamente por faltar, con el argumento de que sólo así se podrá recurrir a la Justicia para impugnar el congreso. Pero se impuso la postura contraria: Eduardo Bauzá, Juan Carlos Romero, Alberto Pierri, son de la idea de que no puede desaprovecharse en plena campaña electoral un escenario como el congreso del PJ en el cual Duhalde pretende mandar al partido a la abstención.
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