He palpado la injusticia observando el sufrir de las familias más humildes de mi país. La he sentido en circunstancias dolorosas de mi propia vida. No creí que también la tuviera que volver a ver en el quehacer político en este nuevo siglo y ejecutada por quienes, titulándose peronistas, nos han privado a todos los que militamos del derecho legítimo y democrático de elegir, en una interna abierta, a quienes por mayoría nos representen a todos en comicios presidenciales. Tampoco creí nunca llegar a ver que hombres surgidos de nuestras filas fueran los que excluyeran de una elección a nuestro querido Partido Justicialista para que concurra con su nombre, su escudo y los perfiles tan nuestros del general Perón y la compañera Evita.
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Quienes no llegaron a gobernar la Nación desde la única legitimidad de la democracia, como es el voto en las urnas, pretenden, en su impotencia, seguir aplicando oscuras estrategias del siglo pasado -y se titulan «renovadores»- para tratar de burlar el pronunciamiento en absoluta libertad del pueblo argentino.
Sabemos bien que si insistiéramos, recurriendo a la Justicia, lograríamos desbaratar esas burdas maniobras electoralistas propias del autoritarismo de quienes se sienten incapaces de triunfar en comicios cara a cara, con urnas democráticas de por medio. Que se sienten perdedores lo demuestra, sin que quepa duda alguna, que hayan recurrido a artilugios indignos de peronistas y que sólo padeció nuestro movimiento en el pasado, desde gobiernos de facto antidemocráticos.
Pero no recurriremos a la Justicia porque no podemos dar pie a nada que arriesgue prolongar el sufrimiento actual del pueblo argentino cuyo retorno al crecimiento, a la baja del desempleo y la miseria, al retorno a la dignidad del trabajo y no de la dádiva permanente, a reivindicarnos con el mundo para que lleguen inversiones productivas requiere, impostergablemente, que se vote nuevo gobierno el 27 de abril próximo.
Sé que voy a ganar. Lo saben también los autores de las maniobras antidemocráticas hacia estos comicios porque, de lo contrario, ¿por qué no se atrevieron a enfrentarme en una elección interna donde iban a tener todas las garantías porque ellos la organizaban? Tuvieron miedo de tal avalancha de votos de compañeros contra ellos que, ni aun con sus «aparatos» y eventualmente con fraude, pudieran imponer los candidatos títeres que sucesivamente han ido creando y descartando.
No obstante el triunfo, les digo a los compañeros justicialistas y a la ciudadanía en general, que el 27 de abril si queremos reencaminar nuevamente el país necesitamos un voto amplio, masivo, que nos lleve a ganar en primera vuelta.
Sé que como presidente me encontraré al asumir el 25 de mayo con una Argentina peor que la que recibí en 1989 en medio de un incendio hiperinflacionario, pero un país produciendo.
Hoy llevamos 4 años de recesión, con desempleo real de 25%, con pobres e indigentes que llegan a 54%, con la necesidad de renegociar en breve tiempo 15.000 millones de dólares impagos de deuda pública con organismos internacionales, con 52.000 millones, también de dólares, pendientes de arreglo con acreedores privados, con nuestras fábricas con capacidad ociosa produciendo al mínimo, con reservas que son menos de un tercio de las que dejamos en el Banco Central en 1999 y con un «veranito» que no es más que una estabilidad efímera en el fondo del abismo donde hemos caído y, además, basado en pasar todos los problemas de fondo, los más difíciles, para después del 25 de mayo, cuando asumamos. • Herencia
No tememos el desafío. Nunca hemos recibido un gobierno, aunque haya quienes nos critiquen y algunos errores hayamos cometido, en las condiciones en que nosotros lo traspasamos.
Enfrentar todo lo mencionado y mucho más requerirá ese pronunciamiento contundente en las urnas. Todos lo sabemos y no debemos olvidarlo. Cada argentino que nos apoye debe transformarse, en estos 70 días hasta los comicios, en un predicador frente a los que dudan o desconocen las trampas que nos han preparado y en un colaborador desde el lugar donde esté como fiscal de mesa o difusor de nuestras banderas de reivindicación para nuestro agobiado país.
Como decía el general Perón en su época frente a la agresión y ahora en paz pero frente a maniobras electoralistas tan arteras, el 27 de abril hagamos tronar el escarmiento a quienes nos han llevado a esta situación y aún pretenden seguir usurpando el poder sin provenir de las urnas y escudándose en un candidato a primer mandatario títere de sus ambiciones.
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