Superpoblado con casi 6 millones de ciudadanos en condiciones de votar, los 24 distritos del Gran Buenos Aires fueron parte del triunfo del peronismo de Eduardo Duhalde en la provincia de Buenos Aires. Con un padrón provincial de más de 9 millones de inscriptos, el Gran Buenos Aires y el interior de la provincia eran ayer lejos los mayores agrupamientos electorales del país.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Distritos gobernados por la alianza UCR-Frepaso, como Avellaneda, Morón, Quilmes y San Martín, también se anotaron entre los que oscilaron sumándose mayoritariamente al PJ oficial o peleando voto a voto situaciones de virtual empate. Hubo casos, más allá del primer cordón (del Camino de Cintura), donde el triunfo fue total. En Merlo, con un Concejo Deliberante de 24 miembros, de las 12 bancas en juego el PJ, que sacó arriba de 61 por ciento, se quedó con todas. En San Martín, donde hace dos años ganó la Alianza, el PJ se apuntaba la mitad de las concejalías en juego. Todo esto también gracias a la dispersión de votos que se registró entre el resto de los pretendientes.
Paradojalmente hubo resultados donde los primeros sorprendidos resultaron los que disputaban posiciones locales, municipales. Fue cuando se constató, al abrir las urnas, que existió un rabioso corte de boletas. En Morón no podían creer, los de la Alianza, que ellos fueran más importantes que Alfonsín en la opinión de los moronenses.
El peronismo bonaerense logró mantener la performance media histórica que lo ha acompañado, tal como apuntaron anoche, eufóricos, algunos caciques como José Pampuro, Jorge Remes Lenicov, Raúl Othacehé, Carlos Brown y Eduardo Camaño. Sin embargo, se debió admitir que el triunfo podía atarse a varias razones, entre las cuales se debía computar en el haber, una gestión de gobierno de Carlos Ruckauf que evitó el cese de pagos en la provincia, a la administración pública y los proveedores, con la aparición de los patacones. O que se habría producido una debacle si quebraba el Banco Provincia. Nada de esto sucedió y terminó ayudando al perfil electoral de Duhalde. Estrategia a la que debe sumarse la deliberada ausencia de Ruckauf de algunos actos proselitistas del ex gobernador, que alimentaron versiones de enfrentamientos.
La diferencia entre Duhalde-Mabel Müller y la alianza UCR-Frepaso de Raúl Alfonsín-Diana Conti se achicó o agrandó según se votara más o menos cerca de la avenida General Paz. Sin embargo hubo casos como Avellaneda, Lomas de Zamora y San Martín, donde es gobierno municipal la Alianza desde 1999, donde el electorado les dio la espalda. Un «voto bronca» o «voto protesta» que no se agotó en el blanco, el nulo, el impugnado o la deliberada ausencia.
Dejá tu comentario