El día comenzó con un voto más
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El agua y el aceite dentro
del peronismo: Carlos
Menem, opositor encendido
del gobierno, junto
al correntino Fabián
Ríos, kirchnerista que
preside la Comisión de
Presupuesto y Hacienda
del Senado. Ocupan
bancas contiguas.
Pero para entonces, el problema del gobierno era otro. El santiagueño Emilio Rached había ingresado al recinto a las 15.30. Ese voto estaba contado a favor y era imprescindible para llegar a la votación con una diferencia menos ajustada.
Rached primero habló con el jujeño Gerardo Morales, a quien le confió el sentido de su voto y le pidió reserva absoluta. Para entonces, la UCR ya sabía que se abstendría a la hora de votar.
Luego tuvo un aparte con Ernesto Sanz, que a cambio del voto positivo le prometió indulgencia plenaria en la UCR. Eso significa un perdón por haberse ido con la Concertación K que el partido no está dispuesto a darle a su jefe, el expulsado Zamora.
Para esa hora, el fueguino José Martínez ya había confirmado su voto negativo en el recinto («Si no hay modificaciones al proyecto, voy a votar en contra», dijo) y estaba ya más preocupado por la renuncia del vicegobernador Carlos Basanetti, peleado con Fabiana Ríos. Con ese escenario, María Eugenia Estenssoro se entusiasmaba: «Por ahora estamos cabeza a cabeza, por las caras de preocupación en el oficialismo, no se ve que puedan decir 'tenemos los votos'».
Sólo ella tenía semejante optimismo. Ni siquiera los radicales Sanz y Morales, que por entonces creían haber doblado el voto de Rached, pensaban que la batalla de las retenciones estaba ganada.




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