El día comenzó con un voto más

Política

El kirchnerismo comenzó el día convencido de que, al menos, contaba con un voto más que la oposición para aprobar la ratificación de la Resolución 125. Sólo faltaban algunas definiciones, como la del santiagueño Emilio Rached y el catamarqueño Ramón Saadi. A esa hora, el bloque de Miguel Pichetto contaba con 37 votos a favor, lo que esterilizaba cualquier posibilidad de una derrota.

Pero el día luego no fue lineal para el gobierno. Con el avance de los discursos, quedaron definidas las posiciones ya conocidas de antemano. Como la de la riojana Teresita Quintela, quien temprano aclaró: «Mi voto no es a favor de la oposición, sino que es un voto constructivo para que no se apliquen este tipo de medidas, que las cosas se hagan como corresponde». Los números no cambiaban ya que se sabía que ni Cristina de Kirchner pudo convencerla de apoyar al gobierno en la pelea con el campo.

La incógnita seguía siendo Saadi. Después de haber desaparecido durante las últimas 48 horas, el catamarqueño entró al recinto a las 11.10. Saludó a Pichetto y comenzó a escuchar la sesión que había empezado a las 10.40.

Pero pasó el resto de la mañana poniéndole los pelos de punta al jefe de bloque kirchnerista con sus entradas y salidas continuas del recinto.

  • Especulación

    Quien no había vuelto aún al recinto era Carlos Menem. El ex presidente llegó temprano a la sesión y poco después se retiró, aunque dejando sus papeles sobre la banca. Hacia las 20, volvió al recinto para desmentir los rumores que corrían sobre él. Hasta la oposición pensó en algún momento que Menem había decidido ausentarse en el momento de votar, lo que le hubiera quitado un hombre a la oposición a las retenciones móviles. Elementos para esa especulación no faltaron: se sabía que hasta de la misma Casa Rosada habían salido señales hacia el ex presidente.

    Pero para entonces, el problema del gobierno era otro. El santiagueño Emilio Rached había ingresado al recinto a las 15.30. Ese voto estaba contado a favor y era imprescindible para llegar a la votación con una diferencia menos ajustada.

    Rached primero habló con el jujeño Gerardo Morales, a quien le confió el sentido de su voto y le pidió reserva absoluta. Para entonces, la UCR ya sabía que se abstendría a la hora de votar.

    Luego tuvo un aparte con Ernesto Sanz, que a cambio del voto positivo le prometió indulgencia plenaria en la UCR. Eso significa un perdón por haberse ido con la Concertación K que el partido no está dispuesto a darle a su jefe, el expulsado Zamora.

    Para esa hora, el fueguino José Martínez ya había confirmado su voto negativo en el recinto («Si no hay modificaciones al proyecto, voy a votar en contra», dijo) y estaba ya más preocupado por la renuncia del vicegobernador Carlos Basanetti, peleado con Fabiana Ríos. Con ese escenario, María Eugenia Estenssoro se entusiasmaba: «Por ahora estamos cabeza a cabeza, por las caras de preocupación en el oficialismo, no se ve que puedan decir 'tenemos los votos'».

    Sólo ella tenía semejante optimismo. Ni siquiera los radicales Sanz y Morales, que por entonces creían haber doblado el voto de Rached, pensaban que la batalla de las retenciones estaba ganada.
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