15 de octubre 2001 - 00:00

El gobernador Iglesias se ubicó en una posición poco cómoda

Dicen los mendocinos que las elecciones en su provincia tienen dos características tradicionales: que suelen reflejar el resultado a nivel nacional y que cuando el Partido Justicialista es el ganador, está captando votos del Partido Demócrata.

En las elecciones de 1999, la Alianza ganó para presidente, diputados nacionales y gobernador, mientras el justicialismo salió tercero y los demócratas se quedaron con el segundo lugar para gobernador y superaron al PJ en casi 8 puntos para los diputados nacionales.

Confirmación

Esta vez, la creencia volvió a confirmarse. El justicialismo salió primero en la provincia, aunque con menos porcentaje que en las demás provincias, y el Partido Demócrata quedó tercero, porque perdió votantes a favor del PJ. Los demócratas perdieron una banca en diputados y se quedaron sin representante en el Senado.

Pero tal vez el que haya quedado en más desventaja es el gobernador de la Alianza, Roberto Iglesias, porque también se renovaban 43 bancas en la Legislatura provincial, y en esta elección también el ganador resultó el justicialismo.

Requisitos

Iglesias ni siquiera capitalizó la idea del plebiscito para reformar la Constitución provincial y reducir el gasto político, iniciativa que hace algunos meses le dio rédito al gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota.

Aunque la Constitución de Mendoza es más estricta en los requisitos porque exige la mitad más uno del padrón para que se haga la reforma, la Alianza no adjuntó el papel con el voto afirmativo en su lista de diputados y senadores. Esto le restó posibilidades al sí, porque también tuvieron la misma actitud el PJ y los demócratas.

La sensación es que ninguno de los tres partidos estaba demasiado jugado con el plebiscito y que si el gobernador lo estuvo, no supo usarlo a su favor.

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