Cristina Fernández de Kirchner y Julio Cobos ayer en el estadio
situado a metros de Puerto Madero, donde presentaron
oficialmente su candidatura.
Cristina Fernández evitó ayer cualquier referencia a la lucha contra la corrupción y a las denuncias que afectan el tramo final de la gestión de su esposo. Durante el acto de lanzamiento en el Luna Park de la fórmula que comparte con el radical Julio Cobos, la primera dama resolvió su dilema discursivo al borrar del mapa político la misteriosa valija con unos 800 mil dólares que el sábado pasado aterrizó en Aeroparque en un vuelo con funcionarios argentinos y venezolanos.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Incluso el gobierno osó ubicar en la segunda fila del sector vip al piquetero Luis D'Elía, principal defensor del vínculo político con la Venezuela de Hugo Chávez. Rodeado de otros referentes chavistas del piqueterismo criollo como el diputado de la CTA Edgardo Depetri y el jefe del Movimiento Evita, Emilio Pérsico, el ex subsecretario de Tierra y Vivienda volvió a adjudicarles a organismos estadounidenses como la CIA y la DEA el escándalo de la valija que derivó en la renuncia de Claudio Uberti, funcionario del Ministerio de Planificación Federal.
Casi todo el gabinete nacional cumplió la orden cristinista de llegar al acto con dos horas de anticipación. La excepción fue Julio De Vido, ministro que sufrió el fin de semana pasado la ira de la primera dama por la nueva denuncia de lavado de dinero y soborno a partir del inexplicable maletín que traía el venezolano Guido Antonini Wilson junto con funcionarios de su cartera.
Cruzado de brazos la mayoría del tiempo, D'Elía siguió el discurso de la senadora bonaerense con gesto adusto. De Vido fue el último ministro en llegar y no se movió del espacio reservado para el gabinete nacional. Apenas conversó con Nilda Garré, tal vez intercambiando detalles sobre las causas judiciales que los tienen como protagonistas. Estaban presentes Miguel Peirano, Alberto Iribarne, Aníbal Fernández, Daniel Filmus y Ginés González García.
Ejes principales
A la hora de las palabras, Cristina Fernández prefirió no arriesgar y pauperizó su discurso. Sin apuntes ni libreto escrito, la esposa de Kirchner dedicó 20 minutos a explicar los tres ejes principales de la concertación «plural». Fue al término de un video proyectado en pantalla gigante que mostraba imágenes de Juan Domingo Perón, Evita, Arturo Frondizi, Alfredo Palacios y Ricardo Balbín y donde Teresa Parodi y Mercedes Sosa le dedicaron una canción que casi emociona a la candidata. «Presidenta, presidenta. Vayan acostumbrándose todos; se que están acostumbrados a los hombres, pero vayan acostumbrándose también a las mujeres», corrigió la oradora ante los cánticos «Se siente, se siente, Cristina presidente». Al costado del escenario seguían el discurso su marido, flanqueado por Alberto Fernández y Daniel Scioli, junto a gobernadores como José Manuel de la Sota (Córdoba), José Luis Gioja (San Juan), Eduardo Fellner (Jujuy), Mario Das Neves (Chubut), Felipe Solá (Buenos Aires), Jorge Busti (Entre Ríos) y los radicales kirchneristas Miguel Saiz (Río Negro), Arturo Colombi (Corrientes) y Gerardo Zamora (Santiago del Estero).
«Quiero contarles a los argentinos que la idea de la concertación es el resultado de un análisis de lo que nos pasó a los argentinos, que somos talentosos en términos individuales, pero por nuestra experiencia parece que todos juntos en nuestra propia casa no somos capaces de construir un proyecto común de Nación», arrancó el discurso de la primera dama. Y a continuación, bloqueando mentalmente todos los escándalos de corrupción que azotan el ocaso de la primera administración Kirchner, hizo un previsible y deslucido repaso de las «tres dimensiones de la concertación»: la institucional, la política y la social-cultural.
Para concluir, ensayó una especie de autocrítica de la dirigencia política argentina al asegurar que «ninguno de los partidos políticos con representación en la historia reciente podemos decir que hicimos todo bien. Asumir las equivocaciones no es un deber, sino una obligación y un imperativo moral y nacional».
La candidata y primera dama no olvidó elogiar la labor del presidente Kirchner, quien se llevó también una ovación de los militantes y dirigentes, pero no mencionó una sola palabra sobre el escándalo del maletín con dólares u otros casos de presunta corrupción que afectan al gobierno nacional.
Asistencia
Casi la totalidad de los bloques kirchneristas de la Cámara de Diputados y de la de Senadores asistieron al Luna Park, donde se reunieron unas ocho mil personas gracias a los micros alquilados por intendentes del conurbano y las columnas piqueteras. Julio Pereyra, Juan José Mussi, Fernando Espinosa, Manuel Quindimil, Baldomero Alvarez de Olivera y Alejandro Granados figuraron en el sector reservado a jefes comunales. La CGT también llevó a varios integrantes, incluidos su jefe, Hugo Moyano; el taxista Omar Viviani, y el judicial Julio Piumato.
El diputado José María Díaz Bancalari incluso fletó una combi para sus legisladores del Peronismo Federal donde subió a María del Carmen Rico y a Jorge Landau, entre otros. El jefe de la bancada, Agustín Rossi, también ocupó un lugar en el vip desde donde desestimó que el proyecto de la concertación plural pudiese provocar un reacomodamiento de bloques en la Cámara baja.
Dejá tu comentario