El 25 de julio, el presidente Javier Milei emprendió un “viaje relámpago”, con una comitiva oficial reducida, hacia Brasil para participar en la Convención Nacional del Partido Liberal. En otras palabras, para formar parte del acto partidario en apoyo a la candidatura de Flávio Bolsonaro para presidente de ese país. En ese contexto, sin el cuidado que corresponde a su investidura, Milei se despachó contra su par brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, a quien tildó de “presidiario” y “basura calva”.
El Gobierno oculta si Javier Milei usó un avión oficial para participar del acto partidario de Flávio Bolsonaro
Ámbito no recibió respuesta a un pedido de información pública luego de que el canciller Quirno admitiera que se trató de un viaje personal y partidario.
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Javier Milei en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro.
“Confiamos en tí, Flavio, para lograr parar a la basura socialista”, expresó, en medio de una sucesión de arengas, el presidente de Argentina. Esto tuvo una repercusión diplomática inmediata, ya que Brasil “llamó a consultas” a su embajador y redujo su representación en Argentina.
Días después, en una entrevista en radio Mitre, el canciller Pablo Quirno despejó todo tipo de dudas y aseguró que “el Presidente participó de un acto partidario". "Evidentemente, apoya a la familia Bolsonaro en Brasil”. Naturalmente, a pesar de lo pública y resonante que resultó su participación, no formó parte de la agenda presidencial a la cual se puede acceder por medio de internet. Entonces, se trata de un acto netamente privado.
Según pudo conocer Ámbito, Milei estuvo acompañado en todo momento por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, el canciller Pablo Quirno, y el Cónsul General en San Pablo, Luis María Kreckler.
Hay que tener en cuenta que el 30 de enero de este año, mediante el decreto 17, el propio Milei se autorizó a sí mismo “a ausentarse del país cuando razones de gobierno lo requieran”.
A partir de esas afirmaciones, Ámbito inició el 30 de julio el proceso de solicitud de acceso a la información pública a través de la cual pretende conocer no solo si el vuelo en el que Javier Milei y sus acompañantes desembarcaron en Brasil era oficial sino también con exactitud quiénes participaron en él. Cumplido el tiempo estipulado por la ley 27775 de Derecho a la Información Pública, el gobierno nacional no respondió a las consultas realizadas por este medio de comunicación.
Esta norma, bajo la finalidad de promover “la cultura de transparencia”, establece, en su artículo 11, que “toda solicitud de información pública requerida en los términos de la presente ley debe ser satisfecha en un plazo no mayor de quince días hábiles. El plazo se podrá prorrogar en forma excepcional por otros quince días hábiles de mediar circunstancias que hagan razonablemente difícil reunir la información solicitada. En su caso, el sujeto requerido debe comunicar fehacientemente, por acto fundado y antes del vencimiento del plazo, las razones por las que hace uso de tal prórroga. El peticionante podrá requerir, por razones fundadas, la reducción del plazo para responder y satisfacer su requerimiento”.
Este caso no parece reunir las condiciones como para ser considerado uno de los que resulta “razonablemente difícil reunir la información solicitada”.
Por otra parte, el artículo 13 señala, en torno de las posibilidades de negar la información solicitada, que “el sujeto requerido sólo podrá negarse a brindar la información objeto de la solicitud, por acto fundado, si se verificara que la misma no existe y que no está obligado legalmente a producirla o que está incluida dentro de alguna de las excepciones previstas en el artículo 8° de la presente ley. La falta de fundamentación determinará la nulidad del acto denegatorio y obligará a la entrega de la información requerida. La denegatoria de la información debe ser dispuesta por la máxima autoridad del organismo o entidad requerida.
El silencio del sujeto obligado, vencidos los plazos previstos en el artículo 11 de la presente ley, así como la ambigüedad, inexactitud o entrega incompleta, serán considerados como denegatoria injustificada a brindar la información”.
A pesar de que en sus primeros meses de gestión Milei se jactaba de no generar costos al erario público en relación a su actividad privada, ya en 2024, diversos informes señalaban que el 30% de lo gastado por el Estado en vuelos fue para ir a actos partidarios o recibir premios personales.
Como es de público conocimiento, varios de esos viajes estuvieron enmarcados en su participación en la Conferencia Política de Acción Conservadora (CPAC), en Estados Unidos y Brasil; su participación en un acto del partido español Vox y la recepción de premios personales en España y Alemania.
De confirmarse, incluso teniendo en cuenta las consecuencias diplomáticas que bordean la ruptura de relaciones con el principal socio comercial de Argentina, este viaje estaría inscrito en esa categoría.
En el acto de apoyo a Flávio Bolsonaro, leyendo un discurso con voz ronca, Milei subrayó: “Para colmo, la basura calva no me permitió visitar a mi amigo injustamente encarcelado; cuando sé que Lula se cansó de recibir dirigentes del exterior cuando estaba preso”.
Ese mismo 25 de julio, Milei regresó a la Argentina luego de integrar la Convención Nacional del Partido Liberal de Brasil y se sumó al acto de cierre que se estaba desarrollando en la Expo Rural.
Una certeza y una duda
El principal argumento en defensa de Milei lo brindó Quirno, quien indicó, mostrando un enfoque personalista no comercial ni diplomático, que “debemos enmarcar este último episodio en una serie de episodios que vienen ocurriendo entre Brasil y Argentina por diferencias políticas e ideológicas que tiene el presidente Milei con el presidente Lula”.
El otro defensor de Milei fue el portal oficialista La derecha diario, que por un lado indica que la responsabilidad de las tensiones es de Brasil y, por el otro, califica a Lula de “dictador”, pero, más allá de eso, no desmiente que Milei fue a un acto partidario: “La crisis se profundizó tras la participación de Javier Milei en un acto político junto al candidato presidencial opositor Flavio Bolsonaro, donde reiteró sus críticas contra Lula y cuestionó el avance de causas judiciales contra dirigentes opositores en Brasil. En lugar de apostar por una relación institucional entre dos de las principales economías de América del Sur, el gobierno brasileño respondió retirando a su embajador y degradando formalmente la representación diplomática. La medida es una muestra más de la hipocresía del dictador brasileño, quien en medio de la campaña por las elecciones legislativas de 2025, visitó a la condenada Cristina Fernández de Kirchner, pidiendo su liberación”.
Llegados a este punto, hay una certeza: Milei fue a Brasil a hacer campaña por Flávio Bolsonaro. Y una duda: el Gobierno no quiere informar si para llevar adelante su deseo proselitista Milei decidió viajar en un vuelo oficial financiado por el Estado o lo hizo de otra forma.




