1 de abril 2005 - 00:00

El gobierno preocupado por armas de Venezuela

Tanto roce con funcionarios de EE.UU. produjo en el gobierno sensatez: ayer, Pampuro declaró la preocupación de la Argentina ante la compra de armas del extravagante Chávez. Esas adquisiciones a Rusia, España y Brasil, dijo el funcionario, desestabilizan la región. Algo novedoso para la gestión Kirchner, que se defiende de advertencias similares diciendo que ese país respeta libertades republicanas. En el oficialismo hubo chispazos; un transversal dijo que las expresiones pampúreas fueron una «burrada». También distante del ministro estuvo Duhalde, quien criticó a EE.UU. de cercarlo, dijo, a Chávez por su ambición de petróleo.

Hugo Chávez
Hugo Chávez
El gobierno se dijo ayer preocupado por la compra de armas concretada en el último mes por Venezuela a varios países porque, dijo el ministro de Defensa, José Pampuro, produce «un desbalance» militar en la región.

Esas compras de armas y aviones de guerra y de entrenamiento a España, Rusia y Brasil han sido motivo de advertencias de varios países, principalmente los Estados Unidos. En la sucesión de diálogos de funcionarios de Washington con sus pares argentinos, esa carrera armamentista ha estado a la cabeza de las preocupaciones. Se lo comentó hace una semana Donald Rumsfeld a Pampuro, el martes lo hizo el propio George W. Bush a Néstor Kirchner y ayer se lo reiteró Condoleezza Rice a Rafael Bielsa en Washington.

En España, esa venta es considerada la más grande que haya hecho jamás a un país extranjero y ha significado el centro de un debate entre el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y la oposición conservadora que lidera José María Aznar.

• Problemas

El año pasado, el vicepresidente Richard Cheney le dijo en la capital de los Estados Unidos a Daniel Scioli que esas compras de armas convertían a Venezuela en uno de los problemas serios de la política regional: «Tenemos allí -fue la frase de Cheney sobre América latina- un problema viejo y un problema nuevo. El viejo es Castro, el nuevo es Chávez».

La respuesta de los funcionarios argentinos intentó hasta ahora minimizar la cuestión con el argumento de que Venezuela es un país donde rigen las instituciones democráticas y que Chávez es un mandatario legítimo. La reunión de este presidente con Rodríguez Zapatero esta semana en una cumbre en la cual también participaron Alvaro Uribe y Lula da Silva alertó de nuevo a Washington y fue uno de los motivos del llamado de Bush a Kirchner el martes pasado.

El pedido de Washington a Buenos Aires ha sido que modere sus gestos de respaldo a
Chávez, quien tiene ya problemas con Colombia por la protección que se le atribuye dar a las guerrillas de la FARC que dominan parte del territorio colombiano. Cuando Kirchner habló con Chávez de este tema en el último viaje del venezolano al país, en febrero pasado, éste le respondió que eso no era cierto, que él mismo había autorizado incursiones del ejército colombiano en territorio de Venezuela para acciones de represión de la FARC y que su principal preocupación era que esas guerrillas no se extendieran a su país.

El creciente antinorteamericanismo de los discursos de
Chávez, quien hasta denunció un complot de Bush para asesinarlo, le dio un nuevo contexto a estas compras de armas que el gobierno Kirchner pareció ayer criticar por boca de Pampuro, quien habló por lo menos por cinco radios de la Capital Federal con la misma advertencia.

• Críticas

El ministro se pronunció a favor de que la incorporación de armas por parte de Venezuela no se traduzca en «una escalada en esta materia en nuestra región, que afortunadamente dentro de todo se viene manteniendo en armonía y en paz».

«Seguimos con preocupación estas decisiones, por lo menos viendo de cerca estas decisiones que toman algunos países, en función de que necesitamos que la región siga estable para que siga creciendo»,
explicó el ministro.

Pampuro
reconoció que Rumsfeld le había preguntado su opinión sobre la situación que se vive en Venezuela y en Bolivia, ya que para Washington se trata de «zonas de inestabilidad». Ante eso, Pampuro explicó que su respuesta apuntó a que «Venezuela tiene un gobierno electo, un presidente que ha sido plebiscitado y mientras el marco del sistema democrático no se quiebre y la situación interna de Venezuela responda a esta realidad política, nosotros no teníamos opinión en este sentido ni a favor ni en contra».

«Nosotros no apostamos a la política de inmiscuirnos en escenarios que son políticamente estables»,
advirtió el ministro.

En uno de los diálogos radiales, el ministro deslizó críticas a medidas de
Chávez en materia de libertades públicas.

Periodista:
¿A usted y al gobierno argentino no le preocupan las actitudes antidemocráticas de Chávez? Como por ejemplo, esta última «ley mordaza». Al que opina distinto, a la cárcel.

José Pampuro: No conozco la ley...


P.:
Es así, una ley mordaza que no permite la libertad de prensa, concretamente...

J.P.: Bueno, si esto es así, sí, es criticable, ¿no?


P.:
¿En algún momento Chávez pidió que la Argentina le venda armas?

J.P.: No, no, no, no vendemos armas y tampoco hemos desarrollado tecnología armamentística, por ahora, con Venezuela, ¿no?


P.:
Lo único que le pidió Chávez creo que es arreglar algunos barcos, ¿no?

J.P.: Sí, buques petroleros. No son barcos militares. Lo único que nosotros teníamos en condiciones de hacer, los F-18, son aviones de última generación, y hay dos lugares en el mundo donde se puede, digamos, hacer todo el service. Uno es Estados Unidos, el otro es la Argentina. Pero no lo ha solicitado...

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