En el menemismo se desató anoche una crisis que venía gestándose durante el fin de semana, referida al desenlace que tuvieron las negociaciones con el duhaldismo, que llevó adelante durante el último mes Eduardo Bauzá. Todo se debió al fiasco que este sector protagonizó ayer por la mañana en la sede partidaria de Matheu 128: allí estaba prevista una reunión de la mesa del Consejo Nacional que controla Carlos Menem con la del congreso partidario, que domina Eduardo Duhalde; pero los representantes del Presidente no asistieron. Apenas hubo un llamado de Juan Carlos Mazzón, quien, conteniendo la risa, le dijo a «el Flaco» Bauzá: «No se enojen, sigamos negociando, no rompan». Otra vez los dos mendocinos enfrentados en un clinch y, de nuevo, Mazzón -secretario privado de Duhaldeburlándose de Bauzá. Vienen así de toda la vida.
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Cuando se conoció la novedad en torno de la mesa principal del PJ hubo gestos de consternación de los forasteros: Ramón Puerta, Rafael González (presidente de la Junta Electoral) y Julio Gutiérrez (titular del PJ santafesino) festejaron que se hubiera llegado a un acuerdo sobre la fecha de las elecciones «aunque los de la otra parte no hayan venido». Chistoso, Puerta insistió en que «siempre quise que haya un acuerdo, aunque mi fecha no es el 23 de febrero sino el 2 de marzo, lo que demuestra que no estoy en ninguna de las dos veredas» (el misionero, como ya se publicó, tramita su candidatura presidencial con los equipos técnicos de Francisco de Narváez). Un mendocino menos candoroso que Bauzá, Antonio Cassia, reaccionó airado: «Estamos cansados de chicanas» le dijo a Puerta. Hubo un chisporroteo menor, que se resolvió con un abrazo de ambos a la salida del cónclave.
De los trofeos que Bauzá pensaba llevarse de la casa partidaria sólo había anoche, en la mesa de Menem, una medalla de hojalata: un acta firmada por los propios menemistas y los «forasteros» en la que se sostiene que habrá elecciones el 27 de febrero.
•Contacto
Bauzá, con paciencia monacal, volvió a tomar contacto con Mazzón y con Eduardo Camaño, a pesar de los consejos en contrario y de la ofuscación que había manifestado ante esos duhaldistas cuando le hicieron el chiste. Mal con Mazzón, el ex jefe de Gabinete estaba también irritado con Camaño, como le confesó a un amigo por la tarde: «Me hizo hacer una convocatoria a la mesa del Congreso que escribió él, porque había que tener cuidado con el tenor; me estaba gozando». Pero, igual, «el Flaco» volvió a agarrar el teléfono, esta vez para conseguir que le suscriban el acta. Mazzón, Jorge Matzkin y José Pampuro, tres de los negociadores de Duhalde, dijeron que podrían hacerlo pero sobre la base de un texto distinto del de la mañana: en esa otra acta, que presumiblemente se firmaría hoy (siempre que no sea una nueva broma), se convocaría a la interna presidencial y, para la misma fecha, a una elección por la conducción partidaria. Hasta anoche se seguía discutiendo la concreción de ese acuerdo.
•Explicación
En el duhaldismo disfrutaron la jornada y se notaba en la forma de explicar el incumplimiento. Nadie asume que la estrategia dilatoria fue deliberada y los principales actores de la negociación dijeron que «Negro nos dijo a primera hora que bajemos el perfil de la reunión, que mandemos a dirigentes secundarios». Los más osados afirmaron: «Hubo muchos llamados de gobernadores, diciendo que no firmemos nada, que pensemos en dejar abierta la puerta de la interna inclusive para que, llegado el caso, se postule Negro; pero él no quiere».
En el menemismo el clima era otro, naturalmente. Varios seguidores ultras del riojano le hicieron notar a Bauzá que «siempre te dijimos que te estaban caminando». Frente a Menem, un círculo de dirigentes que deliberó anoche en el Hotel Presidente, arguyó: «Tenemos que poner la fecha nosotros solos porque hoy Duhalde no tiene fuerza para voltearla en un congreso. Además, si hace el congreso pediremos a la Justicia que intervenga el partido para garantizar la realización de internas». Hasta el propio Menem deslizó una queja: «Yo te había dicho, Flaco, que había que tener convocado al plenario del consejo para fijar la fecha si nos dejaban de seña». De Duhalde, en cambio, no hubo una sola palabra sobre el tema. Desde Córdoba sólo se interesó por resolver un dilema: si emitir o no un pronunciamiento sobre la prisión que se le aplicó ayer por la tarde a la directora del diario «Clarín» en una causa por derechos humanos. Terminó aceptando la insistente presión de Carlos Ben para no abrir la boca sobre el hecho.
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