4 de abril 2008 - 00:00

El monopolio, agazapado

Alberto Fernández
Alberto Fernández
La cobertura periodística del crimen del sindicalista del gremio de Hugo Moyano ( titular de la CGT y principal aliado del gobierno); la transmisión en cadena de los piquetes de los ruralistas; el apoyo del procurador Esteban Righi para que la Corte Suprema de Justicia trate en audiencia pública el expediente de los hijos de Ernestina Herrera de Noble; la falta de definición de la norma norteamericana para la TV digital («Canal 13» y CableVisión-Multicanal ya invirtieron apostando a esa tecnología); la auditoría impositiva sobre Papel Prensa SA; el despido de Alberto Abad de la AFIP; el decreto del Comfer ordenando la grilla de los canales de TV; la designación de Gabriel Mariotto en ese organismo sabiendo que es un histórico crítico de los multimedios; el congelamiento del proyecto sobre el ingreso del Grupo «Clarín» a Telecom; el silencio oficial ante la avanzada de Telecentro para comenzar con el Triple Play (y la posibilidad cierta de que se acople Telefónica a la brevedad); las variantes para democratizar la transmisión de los partidosde fútbol, y siguen las firmas.

Uno, varios o todos estos asuntos son los que explican el giro de la línea editorial del monopolio «Clarín» hacia la gestión de la presidente Cristina de Kirchner.

  • Cambio de humor

  • Todo se puede englobar también en un apreciable cambio del humor social, el cual hoy deber ser medido hasta los céntimos por el otrora encuestador cuasioficial del CEOP, Héctor Bacman. Los personeros del gobierno, especialmente Alberto Fernández en su carácter de director de Papel Prensa, están pendientes de lo que ocurra el próximo 24 de abril. Ese día tendrá lugar la asamblea anual ordinaria del Grupo «Clarín» SA que preside el contador Héctor Horacio Magnetto.

    Será una buena oportunidad, una semana antes de que se cumpla la tregua de las entidades rurales, para saber si los accionistas del monopolio mantienen esa línea editorial.

    Algo queda claro: los costos del paro agropecuario no se comparan con el previsible adiós al diario de Yrigoyen. Esa amarga despedida que inevitablemente les llega a los segundos mandatos presidenciales.

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