22 de agosto 2005 - 00:00

"El problema es la gestión, no la ideología"

Mauricio Macri mostró todos los argumentos que quiere usar en la campaña en cena con periodistas. Se quejó de Ibarra, algo menos de Kirchner y sancionó que hay que imponer orden en las calles. En la foto, el sábado, en una clínica de fútbol en Villa Zabaleta con chicos del barrio.
Mauricio Macri mostró todos los argumentos que quiere usar en la campaña en cena con periodistas. Se quejó de Ibarra, algo menos de Kirchner y sancionó que hay que imponer orden en las calles. En la foto, el sábado, en una clínica de fútbol en Villa Zabaleta con chicos del barrio.
«Debemos aplicar la ley, porque el orden es un símbolo de la democracia, no de gobiernos dictatoriales como nos quieren hacer creer.» La definición, una de las tres propuestas para dar solución al caos que generan en la Ciudad de Buenos Aires los activistas piqueteros, fue dada por Mauricio Macri el viernes por la noche, en una comida a la que fue invitado por la Asociación de Periodistas Acreditados en la Casa de Gobierno, que preside el decano de ellos, Roberto Di Sandro.

Macri
fue el octavo dirigente político invitado por este grupo de periodistas, que ya compartió un asado nocturno con Angel Rozas, Margarita Stolbizer, José Pampuro, Eduardo Camaño (dos veces), Elisa Carrió y Luis Zamora.

• Optimismo

Además de esta propuesta, el presidente de Boca, que esa noche soportó con una sonrisa las bromas de los hinchas de River -»Soy del 'millo' pero voto a Mauricio», rezaban unas obleas que se pegaron en la última elección del jefe de Gobierno de la Ciudad-, dijo que las otras dos propuestas eran habilitar un registro universal de beneficiarios de planes sociales, dándoles la ayuda a los desocupados en forma directa a través de una tarjeta de débito; y que cada plan llevara consigo la obligación del destinatario de capacitarse.

Optimista y cansado -aún le quedaba una obligación más por cumplir cuando se retiró a las 22.45-, cree que repetirá el número de votos obtenidos como candidato a jefe de Gobierno, dijo de alrededor de 40%, lo cual, afirmó, le permitirá al Frente Compromiso para el Cambio sentar a cinco diputados nacionales en el Congreso. Nerviosa y con los ojos muy abiertos lo miraba la candidata que lo acompañó, Paula Bertol, del Partido Federal, que desplazó del segundo lugar de la lista a Ester Schiavone (quedó quinta), un cuadro peronista, ex titular del Consejo Nacional de la Mujer, que le ha organizado al gobernador neuquino Jorge Sobisch -un aliado de Macri-, «el Movimiento» en territorio porteño.

• Críticas

Fue muy crítico Macri de la gestión de Aníbal Ibarra, aunque no lo mencionó en ningún momento. «Nuestra Capital tiene que ser la ciudad de la alegría, el trabajo y el progreso, y no este caos en que se ha convertido hoy». Precisó que «Buenos Aires no tiene un problema de ideología, sino de gestión». Y agregó para sostenerlo que «pagamos 6.000 millones en impuestos y la Ciudad es un desastre». Dijo que «está cada vez peor: abandono, suciedad graves problemas de mantenimiento en las escuelas y los hospitales». Recordó la tragedia de República de Cromañón y afirmó que «si no hay sanción, a la función pública en el futuro no se le va a poder exigir responsabilidad política».

Cuando lo apuraron preguntándole cómo se resolvía el problema de la pobreza, dijo que «no existe nada que pueda hacerse rápido». Agregó que «el último presidente que tuvo un proyecto y una estrategia para llevarlo a cabo se llamó Arturo Frondizi».

A propósito de bajar la pobreza, Macri apeló a Perogrullo y dijo que sólo era posible a través de la inversión de capitales.

Dio como ejemplo el Museo de Boca, que es visitado por miles de personas y turistas; y el ejemplo que es para esta parte de América el vecino, Chile, del que dijo que ha sabido preservar una línea económica que viene desde los tiempos del ministro de Economía de
Augusto Pinochet, Hernán Büchi, incluso con un socialista como Ricardo Lagos.

Cargó sobre
Néstor Kirchner cuando lo identificó con «un gobierno de transición», explicando que en la situación de la Argentina «no podemos darnos el lujo de enojarnos con todo el mundo». Agregó que a la luz de los hechos del gobierno que se observan a diario, «no tenemos sistema democrático en la Argentina».

• Falta de proyecto

Ya cuando se aprestaba a partir, recordó las críticas que recibió cuando los adversarios políticos decían que iba a privatizar todo: «Lo mismo dijeron de Boca y no privatizamos nada». Hubo bromas acerca del actual campeonato Apertura y se limitó a decir, sonriendo, que « tenemos un gran equipo», en obvia alusión a Boca.

Di Sandro
agradecía su presencia y Macri aprovechó para afirmar, ya de pie, que «el problema de la Argentina es de falta de proyecto y de gestión». Que él se propone consolidar las instituciones y lograr para la Ciudad el control de la Policía Federal, el puerto, los transportes y la inspección general de Justicia.

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