El vicepresidente Cheney ya no duda: "Fue Bin Laden"
Estados Unidos terminó ayer con las especulaciones y afirmó, ya sin lugar a dudas, que el multimillonario saudita Osama bin Laden fue el cerebro de los feroces atentados del martes en Nueva York y en Washington. Así lo aseguró el vicepresidente Richard Cheney, abriendo la puerta a una masiva campaña militar de represalia contra Afganistán, país que protege al líder fundamentalista. Mientras las autoridades alertaban a la población sobre la posibilidad de que se produzcan nuevos atentados -esta vez con armas químicas o biológicas-, la diplomacia norteamericana apura las gestiones para terminar de conformar una vasta coalición internacional para combatir el terrorismo. Para eso, busca neutralizar las dudas que han surgido en algunos países de Europa y, sobre todo, en Rusia, cuyos líderes apoyan las represalias, pero temen que resulten indiscriminadas. En tanto, el gobierno de Pakistán ratificó su apoyo a EE.UU. y dio un ultimátum a sus ex aliados talibanes: si en tres días no entregan a Bin Laden, se sentirán liberados para participar de las hostilidades. El temor de los analistas es que el régimen afgano cumpla con su amenaza y regionalice el conflicto, atacando a sus vecinos que presten auxilio militar o logístico a Estados Unidos.
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Dick Cheney
Pesquisas
Preparativos
El vicepresidente alertó también que los preparativos para la gran ofensiva militar estadounidense tomarán todavía tiempo, pero garantizó que será ejemplar.
Por su parte, el fiscal general John Ashcroft dijo también a la cadena de televisión Fox que todas las informaciones recogidas por el espionaje de EE.UU. apuntan a Bin Laden.




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