17 de septiembre 2001 - 00:00

El vicepresidente Cheney ya no duda: "Fue Bin Laden"

Estados Unidos terminó ayer con las especulaciones y afirmó, ya sin lugar a dudas, que el multimillonario saudita Osama bin Laden fue el cerebro de los feroces atentados del martes en Nueva York y en Washington. Así lo aseguró el vicepresidente Richard Cheney, abriendo la puerta a una masiva campaña militar de represalia contra Afganistán, país que protege al líder fundamentalista. Mientras las autoridades alertaban a la población sobre la posibilidad de que se produzcan nuevos atentados -esta vez con armas químicas o biológicas-, la diplomacia norteamericana apura las gestiones para terminar de conformar una vasta coalición internacional para combatir el terrorismo. Para eso, busca neutralizar las dudas que han surgido en algunos países de Europa y, sobre todo, en Rusia, cuyos líderes apoyan las represalias, pero temen que resulten indiscriminadas. En tanto, el gobierno de Pakistán ratificó su apoyo a EE.UU. y dio un ultimátum a sus ex aliados talibanes: si en tres días no entregan a Bin Laden, se sentirán liberados para participar de las hostilidades. El temor de los analistas es que el régimen afgano cumpla con su amenaza y regionalice el conflicto, atacando a sus vecinos que presten auxilio militar o logístico a Estados Unidos.

Dick Cheney
Dick Cheney
Washington (Reuters, EFE, DPA) - El gobierno estadounidense dio ayer un paso más, esta vez concluyente, hacia la inculpación del disidente saudita Osama bin Laden por los ataques terroristas de la semana pasada, al afirmar que ya no hay dudas de su autoría.

El poderoso vicepresidente Dick Cheney aseguró ayer no tener dudas del involucramiento del exiliado saudita y reiteró el empeño estadounidense de neutralizarlo.

Yendo más allá que las declaraciones del propio presidente George Bush -quien había hablado de «indicios»-, Cheney dijo al programa «Meet the Press» de la cadena NBC: «No tengo la menor duda de que él y su organización desempeñaron un papel muy importante en esto. Tenemos plena certeza de que él es, de hecho, el sospechoso número uno».

Pesquisas

Cheney dijo que la organización de Bin Laden tiene nexos muy cercanos con otros grupos extremistas musulmanes, como Yihad (guerra santa) islámica de Egipto, y que el gobierno de Bush proseguirá sus dinámicas pesquisas para encontrar a los responsables de los ataques.

Haciéndose eco de las palabras de Bush, Cheney dijo a los estadounidenses que la campa-ña para derrotar al terrorismo internacional podría durar mucho tiempo. «Este será el tipo de labor que llevará años», dijo.

Con todo, aclaró -para no cerrar las puertas a la necesaria participación de países musulmanes en la proyectada alianza mundial contra el terrorismo-que no se debe plantear la situación como una guerra contra el mundo islámico. «Sería un gran error que nosotros los estadounidenses llegáramos a condenar el Islam, porque no es el caso. (Los atentados) son una perversión de creencias religiosas por parte de extremistas, de ninguna manera se trata de una guerra contra el Islam», insistió.

Preparativos

El vicepresidente alertó también que los preparativos para la gran ofensiva militar estadounidense tomarán todavía tiempo, pero garantizó que será ejemplar.

Por su parte, el fiscal general
John Ashcroft dijo también a la cadena de televisión Fox que todas las informaciones recogidas por el espionaje de EE.UU. apuntan a Bin Laden.

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