27 de octubre 2005 - 00:00

El voto sepultó la alianza bonaerense entre PJ y UCR

Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín mantuvieron una alianza política que ahora desaparece.
Eduardo Duhalde y Raúl Alfonsín mantuvieron una alianza política que ahora desaparece.
El resultado electoral del domingo en Buenos Aires, además de herir de muerte- políticamente, claro- a Eduardo Duhalde sepulta la alianza «de hecho» que durante más de 10 años entrelazó en la provincia al duhaldismo y al radicalismo capitaneado por Raúl Alfonsín.

Durante su reinado, Duhalde tuvo como «socio menor» a la UCR. El caudillo de Chascomús fue, todo ese tiempo, el comandante de un partido que en las bases gerenciaban, al frente de grupos paralelos, Leopoldo Moreau desde el MODESO y Federico Storani desde la CON.

La última «victoria» de esa sociedad fue la caída de Fernando de la Rúa en 2001, luego de soportar sus presiones y aun maniobras que investiga la Justicia.

El triunfo de Néstor Kirchner -a través de Cristina Fernández en Buenos Aires funcionó, entonces, como un tiro de gracia para aquella convivencia grácil. Y como efecto rebote acelera el deterioro de los mandos verticales en la UCR bonaerense que todavía ostentaban Moreau y Storani.

Frente al vacío, comenzó a gestarse una nueva alianza tripartita entre Kirchner, Felipe Solá y los intendentes de la UCR. El debut será cuando los radicales apoyen los postulados del Frente para la Victoria como nuevas autoridades de la Legislatura bonaerense.

Hay que ir un poco hacia atrás. El dominio de Moreau y Storani viene banquineando hace tiempo. La rebeldía de Margarita Stolbizer desafiando la orden de Alfonsín, Moreau y Storani de imponer a Luis Brandoni como candidato a senador fue un golpe en el corazón de ese esquema.

La consecuencia fue directa: el MODESO y la CON se partieron desoyendo los dictámenes de quienes eran sus jefes. Fue la continuación de un proceso de descomposición que se había iniciado con el Grupo Olavarría, conformado por intendentes díscolos con la conducción provincial.

Uno de los promotores del G.O.,
Helios Eseverri, se sumó al Frente para la Victoria (FpV), mientras otros -como Gustavo Posse (San Isidro) y Daniel Katz (Mar del Plata), por casoorbitan en torno a lo que Rafael Bielsa definió como «campo magnético» de Kirchner.

• Causas y consecuencias

A continuación, causas y consecuencias de la mutación de la UCR:

• La elección del domingo fue la peor del radicalismo bonaerense desde 1983. Tomando como base los comicios legislativos, este 8,04% -quedando en cuarto lugar en la grilla generales la más baja en porcentaje y, sobre todo, en cantidad de bancas nacionales obtenidas:
apenas 3 cuando en 2003 había logrado 4 (con 9,78%, pero detrás de Frepobo de Aldo Rico) y en 2001, antes del derrumbe de la Alianza, con Alfonsín como candidato a senador, consiguió 7 bancas con 15,35% pero compartiéndolas con el Frepaso.


• Globalmente desastrosos -al menos en términos comparativos-, los números mejoran cuando se mira en detalle la performance radical en el interior provincial, donde se reparten sus bastiones. Salvo en el conurbano y La Plata, en las restantes secciones la UCR logró más de 20% e incluso rozó 30%.
Queda claro, con eso, dónde están los votos del radicalismo. A partir de ese resultado, la UCR logra retener 16 diputados -sobre 19- y ocho senadores -sobre 10- en la Legislatura provincial. De perdurar la ruptura entre el FpV y el PJ, el radicalismo podría funcionar como árbitro. Ya eligieron posición: con la condición de poder discutir una agenda de temas -los presupuestos que vienen y los recursos para municipios, entre otras cuestiones-, los legisladores radicales no dudarán un segundo en votar al nuevo presidente de Diputados y al vice del Senado que señalen Solá y Kirchner.

• Desafiando a los mandos establecidos,
Kirchner ya había elegido para el diálogo a interlocutores distintos a los que tuvo Duhalde: Moreau y Storani nunca pudieron arrimarse al fuego kirchnerista. Vía Julio De Vido -y puntualmente, José López, el encargado operativo de avanzar con las obras públicasel Presidente prefirió el diálogo directo con los intendentes, gambeteando a los intermediariosque históricamente funcionaban como «gerentes» durante la era Duhalde. El mismo esquema de diálogo estableció, y mantendrá a futuro, Felipe Solá, que, incluso, denunció públicamente que la conducción provincial de la UCR complotaba junto a Duhalde en su contra.

• De aquellos a los que el gobernador embarró,
Moreau -sin territorio político, ya que a San Isidro lo controla Posse-no pudo renovar su banca en el Congreso ni tampoco obtener un lugar para su hija. Tampoco ingresó su delfín: Daniel Salvador. Storani, en tanto, seguirá como diputado nacional hasta 2007, pero luego de haber padecido una doble derrota en su ciudad, La Plata: en la interna, según denunciaron los opositores, ganó dudosamente, mientras que el domingo la UCR allí logró 9% de los votos. Alfonsín, a su vez, insistirá sobre fin de año con pelear la jefatura de la UCR. Es decir: se licuaron las antiguas líneas que empiezan a ser reemplazadas por jefaturas parceladas sin -por ahorareferentes provinciales.

• En las cuestiones de entrecasa, se espera una pulseada en torno de la jefatura del bloque de diputados, cargo que actualmente ocupa
Marcelo Elías y al que aspiran Jaime Linares y Juan Carlos Morán, ambos ex storanistas que formaron parte de los Margaritos. En cambio, no tendría problemas Graciela De Leo para seguir al frente de la bancada de senadores.

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