Una vez cerradas las mesas en de las elecciones 2023, se ratificó una tendencia de baja participación electoral: el 69% fue a votar en PASO, poco más que la misma instancia del 2021. Desde la pandemia, no se supera el techo del 72% de la presencia de la ciudadanía en los comicios. Además, nunca una votación primaria alcanzó el 80%.
La instancia de las PASO siempre registró menor participación que en las generales. Como referencia, en las elecciones 2019 concurrieron 76,40% a votar en las primarias y ascendieron al 81,31% en las generales. Sin embargo, a partir de esa votación, la asistencia a los comicios se redujo drásticamente.
Atravesadas por la pandemia, en las PASO del 2021 fueron a votar apenas el 67,78%, el porcentaje de participación más bajo desde la vuelta de la democracia. Mientras mediaban las medidas de cuidado en las instituciones educativas, el electorado en las generales legislativas fueron del 71,72%.
Elecciones en Argentina: la participación histórica
Las primeras elecciones desde el retorno democrático, en 1983, asistieron a votar el 85,61% del electorado. Seis años después, en los comicios de 1989 el porcentaje de participación prácticamente se mantuvo: 85,31% fueron a votar.
Luego de la reforma constitucional que habilitó la reelección y redujo la extensión de los años en la presidencia, en 1995 la participación electoral fue del 82,08%. Una vez finalizadas las dos gestiones de Carlos Menem, la concurrencia a los comicios creció: 82.32% en las presidenciales de 1999.
La primera reducción drástica de votantes ocurrió tras la crisis del 2001: las elecciones 2003 contaron con un participación del 78,21%. Cuatro años después, la tendencia se mantuvo. Los comicios del 2007 registraron un 76,2% de presencia electoral.
Posteriormente, el electorado argentino tuvo una tendencia a mayor participación en las siguientes dos elecciones: en el 2011 fue a votar el 79,39% de la ciudadanía (81,41% en las primarias), mientras que en el 2015 los votantes llegaron al 81,07% (72.37% en las PASO).