2 de julio 2004 - 00:00

Elegirían a Hugo Moyano en la CGT

Mala noticia para Néstor Kirchner, su hermana Alicia y jefes piqueteros como Luis D'Elía. Es que la CGT se encamina a elegir, como sucesor de Rodolfo Daer, al camionero Hugo Moyano. Una medida de renovación política que, al margen de ofrecer otro protagonismo, está dirigida a competir por los fondos de los planes sociales entregados a piqueteros y que, tal vez, deberían remitirse a un fondo de desocupados de los gremios. Aunque Kirchner lo tuvo a Moyano como aliado y le cedió espacios controvertidos en el gobierno, el sindicalista lo pone nervioso a menudo. Muchos temen que este ascenso genere también conflictos en las calles, cuando los piqueteros sientan amenazado su monopolio de intimidación.

A menos que él decida lo contrario -bastante improbable, ya que ningún sindicalista resignaría ese cargo-, el hoy muy opacado en los medios Hugo Moyano sería el nuevo secretario general de la CGT. Luego de varias reuniones de las cabezas gremiales, generalmente los lunes e incluyendo hasta personajes del pasado como Saúl Ubaldini, las distintas fracciones han empezado a repartirse comisiones y secretarías. En pocos días más, esa conciliación avanzará hacia el último objetivo: el reemplazo del renunciado Rodolfo Daer, sucesión que va derecho a las manos de Moyano sin discusión de gordos ni flacos, combativos o negociadores, ni por diferencias de matices en el peronismo de la actividad. Al camionero ya se lo reconoce como el emergente natural para oponerse o transar con el gobierno (nadie como él ha sacado tantas ventajas en el área del Transporte) y, además, parece una alternativa lógica para confrontar con quienes le quitaron la calle a la CGT (los piqueteros) y el único en condiciones de enfrentar a esos grupos si un día a éstos se les ocurre ocupar la sede de Azopardo.Como es de imaginar, si eso ocurriera como en la Comisaría 24ª, los sindicalistas no van a llamar a la Policía Federal.

Sólo dos veteranos reticentes como Armando Cavalieri y Carlos West Ocampo todavía traban el ascenso de Moyano a la cúpula cegetista: esa consagración significaría una pérdida de un protagonismo virtual para ellos, sobre todo a la hora de ingresar en la Casa Rosada, ese ámbito que en sus casos se volvió contaminante. El personalismo de Moyano los relegaría aún más de ese sueño de aproximación y a visitar, en exclusiva, sólo el Congreso ( evitar o propiciar leyes) o al ministro Ginés González García, lo que para ellos hoy ya es un operativo de rutina. A cambio, Moyano recibe fuertes adhesiones de Luis Barrionuevo, asistencia o neutralidad de grandes gremios, de menemistas y duhaldistas, de díscolos y palomas. Incluyendo un detalle clave, los intendentes del conurbano bonaerense, quienes participan de la iniciativa aplicando la misma política de defensa propia de la CGT frente a los piqueteros. Serán ellos, con el sindicalismo reunido tras Moyano, quienes saldrán a competir para que los desocupados -y los planes-no sólo vayan al personal contratado de Luis D'Elía y, en menor medida, de Néstor Pitrola o Raúl Castells. ¿O acaso -es el planteo- quienes están sin trabajo no pertenecen a un gremio o actividad que no supo o no pudo cobijarlo en la desgracia? Ahora, con ayuda del Estado, vamos a darle protección en nuestras organizaciones, sigue el razonamiento. Uno diría que esa competencia venidera entre piqueteros y sndicalistas quizá no sea pacífica.

• Ministra en problemas

Se viene entonces un turbión sobre Alicia Kirchner, encargada de designar a quién le corresponden los planes y la plata. También deberá informar con más detalle no sólo cuánto se reparte, sino cómo. ¿Mantendrá esta mujer el monopolio de entrega a los piqueteros o se ocupará de atender reclamos de la CGT, institución que ella debe estimar o no de acuerdo con una perspectivapersonal determinada por su casamiento y separación de un gremialista? Tampoco puede desinteresarse de los intendentes que ahora rodean a Moyano, vehículos políticos que su hermano imagina para ingresar en la provincia. Finalmente, como ella, sólo se trata de satisfacer la inquietud de gente inquieta por recuperar mano de obra desocupada. Su dilema no es sencillo y, por otra parte, no es lo mismo negarse ante el frágil y debilitado Daer & Cía. que ante un Moyano de peso completo acompañadopor adláteres de la misma categoría y que, nadie debe olvidar, también auspició la candidatura Kirchner a la Presidencia.

Si esto complica a la Kirchner social, más angustiados parecen los ineptos responsables de Seguridad del gobierno: la porfía por el fondo y los fondos de los planes a desocupados hace imaginar más de un conflicto callejero. ¿O alguien cree que el D'Elía K aceptará sólo con insultos que le arrebaten ingresos? Ya ha dejado de ser tan cristiano como en sus orígenes para poner la otra mejilla. Otro que Moyano obligará a ponerse casco en la administración es Carlos Tomada (Trabajo), ya que junto con el nuevo jefe de la CGT aparece quien más lo hostiliza desde la profesión y el que aspira a sucederlo en el Ministerio: Héctor Recalde. Pero en la penitencia de Tomada también habrá un premio: cuesta sospechar que Néstor Kirchner le obsequie, además, la cartera laboral a la CGT del caminonero, dirigente por el cual el mandatario dispone de sentimientos encontrados (son recíprocos, claro, con su antagonista) que pasan sin respirar del temor al respeto, del odio al nerviosismo.

Esa ambigüedad inocultable -para evitar una definición menos respetuosa-fue la que toleró, junto con ciertos desatinos de Moyano a la hora de protestar y que ofendieron a la opinión pública (destrozos, violencia, patoterismo en la calle por reivindicaciones ante municipalidades o supermercados), que el camionero se instalara por carácter transitivo en la conducción del área de Transporte, quizás una de las más sospechadas por sus manejos -controla y dispone de varias cajas-a pesar de las explicaciones públicas de su titular, Ricardo Jaime, para demostrar lo contrario (y asegurar que es impoluto como todos los nacidos en la pingüinera). En esa Secretaría y en algunas otras (siempre Moyano custodiado por su compadre perenne, calculador y revoltoso, Juan Manuel Palacios, de colectiveros), Moyano cobró su respaldo inicial a Kirchner e impuso hombres, políticas e instrumentos. Ahora, puede ir por más en los negocios de la limpieza, tal vez en el juego -próspero tema y sobre el cual se hablará mucho en la Argentina en los próximos meses-, ya que el gremialista demostró ser versátil en varias asignaturas, casi un multirubro no precisamente barrial. Quienes ahora lo apoyan para la nueva CGT se interesan en esas capacidades y en su talento para abrir las puertas del despacho presidencial o ingresar en el celular de Kirchner sin pedir audiencias ni requerir intermediarios, lo que lo convierte en una excepcionalidad en materia de comunicaciones presidenciales.La admiración lógicamentese multiplica en aquellosque, si por casualidad se atreven a merodear la Casa Rosada, el mastín principal los ahuyenta a gruñidos hacia los arrabales.

Se consuma entonces Moyano a la CGT. Y esto significa mala noticia y temblor para D'Elía, la llegada de un amigo no querido para Kirchner y, casi con seguridad, más algarabía chispeante para las calles de Buenos Aires. Como si se volviera a otras décadas, como si le faltara poco atractivo al país.

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