26 de febrero 2002 - 00:00

Embajadores

El gobierno argentino ya pidió placet para el nuevo embajador en Francia, Archibaldo Lanús, el mismo que se caracterizó también en París durante la administración de Carlos Menem. Lo que se dice una continuidad en cuerpo y alma (es curioso cómo Eduardo Duhalde intenta capturar para sí algunos incondicionales de Menem: hace pocos días le ofreció el más alto de los ministerios al gobernador pampeano, Rubén Marín). Más allá de esta designación externa, muchos se preguntan por la conveniencia de continuar eligiendo diplomáticos (en EE.UU., Madrid, OEA, Uruguay, etc.) cuando ni siquiera se pueden pagar los salarios. Parece una ficción. Además, hay destinos que tal vez la confianza obligue al Presidente a nominar a alguien propio (caso Diego Guelar en EE.UU., aunque esa confianza no es transferible a la primera dama, quien más de una vez ha cuestionado hábitos del actual embajador). Pero la ubicación de nuevos personajes en la diplomacia, en cargos de dudosa utilidad y con la crisis que atraviesa el país, suena más bien como una avidez por cargos que por una vocación de servicio. Falta saber ahora si Lanús dejará de presidir la peña Joaquín V. González, el único núcleo vivo que apoyaba a Menem.

Dejá tu comentario

Te puede interesar