Se usaron en 1998 en interna De la Rúa-Meijide. Ayer Matzkin declaró que se volverá a dialogar con magistrados electorales. Actualizar padrones de afiliados cuesta apenas 5 millones de pesos. Es amplia la reacción contra que candidatos de un partido puedan consagrarlo afiliados de otro. El 1% de diferencia de votos (sólo 5.000) que decidió interna entre Bordón y Alvarez en 1995 es un antecedente de peso en este momento.
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La respuesta que se escuchó en esos juzgados fue afirmativa, contra lo que había afirmado el ministro Jorge Matzkin sobre una opinión contraria de los magistrados que le habrían dicho que no tenían tiempo ni dinero para esos padrones y evitar así que afiliados de un partido con lista única de candidatos, eximido de ir a internas, vaya a votar en el partido de sus adversarios.
Más aún, en esos juzgados se escuchó que ya se usaron padrones que diferenciaron a «afiliados» de «independientes» en las internas abiertas. Fue en la que libraron en 1998 Fernando de la Rúa y Graciela Fernández Meijide para decidir la fórmula electoral de la Alianza. En el nivel distrital, además, existe ese tipo de padrón en más de la mitad de los distritos donde hay un avanzado proceso de informatización.
Matzkin insistía ayer en atribuirles a los jueces la culpa de no poder hacer el padrón al decir por las radios: «Si bien lo ideal es contar con padrones en los que estén diferenciados los afiliados a los partidos políticos de los independientes, la realidad es que la Justicia Electoral nos informó que no es posible elaborar esos padrones antes de los comicios del 24 de noviembre». Es sabido, ya que el 21 de junio 4 jueces electorales encabezados por la Dra. Servini de Cubría fueron a la Casa de Gobierno citados por Eduardo Duhalde pero a convalidar el que participaran afiliados de un partido en internas de otro, dado que la «consulta» no tenía sentido en posibilidad de «poderes diferenciados» cuando el artículo 29 bis de la Ley Electoral ya había sido vetado por este gobierno.
Los jueces electorales ese 21 de junio dijeron lo obvio, que ese padrón puede realizarse si el gobierno provee los fondos para hacerlo. ¿Sólo un malentendido? Los jueces no creen eso; se sienten -como observó este diario en la edición del lunes-que fueron usados por el gobierno como el pretexto para una maniobra que mezcla la intencionalidad política.
• El gobierno -dicen funcionarios-no está en las mejores condiciones para negociar la provisión de los fondos a la justicia electoral, que reclama para este proceso de las internas abiertas una cifra relativamente baja para el Estado, apenas $ 5 millones, aunque no los tiene en su presupuesto. Esos fondos los debe negociar el Ministerio del Interior con la Suprema Corte, a través del secretario administrativo de este cuerpo, Nicolás Reyes. Como las relaciones entre el gobierno y la Corte están cortadas por el juicio político que intentó promover el duhaldismo en el Congreso, se da otra paradoja: no hay quien converse tampoco del tema, con lo cual la mala relación política con ese cuerpo termina incidiendo en lo electoral.
• Aunque los jueces electorales dicen que si les dan los fondos están en condiciones de confeccionar o actualizar los padrones con afiliados y no afiliados, la provincia de Buenos Aires sigue en el cono de sombras. La cantidad de electores de ese distrito -donde hay 70 partidos inscriptos y otros 60 tramitándolo-lo convierte en el más gravitante en cualquier elección, interna o externa. Eso hace deseable que un padrón tan grande e importante sea además transparente. ¿Cómo hacerlo si las afiliaciones en Buenos Aires están congeladas en 1983, cuando se reinscribió a todos los afiliados con la reapertura democrática y se presume que esos padrones están
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