Expertos argentinos en microbiología aseguraron ayer que «el país tiene el potencial para defenderse contra un eventual ataque químico o bacteriológico, pero no el presupuesto» y que «ante la amenaza del bioterrorismo se debería impulsar un sistema de vigilancia más riguroso para dar respuesta inmediata ante la aparición de enfermos». Los médicos infectólogos disertantes y expositores del «9° Congreso de Microbiología» celebrado en el barrio porteño de Villa Crespo, explicaron a este diario que «las autoridades nacionales deberían tener en cuenta este peligro y tomar precauciones».
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La jefa del Departamento de Bacteriología del Instituto Malbrán, Norma Binztein, destacó que «mientras que Estados Unidos giró u$s 1.000 millones a sus departamentos de salud, el Malbrán recibió para el tercer trimestre del año u$s 80 mil y no u$s 3 millones como tenía previsto y además, no paga los servicios».
El médico infectólogo del hospital Muñiz, Ricardo Darío Marino, dijo a Ambito Financiero que «la falta de presupuesto es generalizada a todas las instituciones públicas de salud» y que de fallar por caso el sistema eléctrico «se perderían cultivos valiosos, algunos de los cuales son únicos en Latinoamérica». El problema no es menor ya que por mes, es notificado al menos un caso de ántrax cutáneo al Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica de la Argentina causado por contacto directo con secreciones de animales portadores del Bacillus Anthracis (10 por año según últimos índices). A pesar de las disposiciones oficiales que obligan a que el ganado argentino sea vacunado contra el bacilo -por medio de la cual se aplican anualmente 40 millones de dosis-, la enfermedad sigue replicándose y afectando a personas de todas las edades, generalmente provenientes de zonas rurales del Gran Buenos Aires y otras provincias. Al respecto, Marino dijo que «cada dos por tres, en el Muñiz vemos un caso de ántrax cutáneo».
Binztein afirmó que «en el país existe una vacuna veterinaria efectiva para combatir el ántrax en animales, pero igualmente se siguen reportando casos de enfermos cutáneos».
El ántrax es producido por la ingesta, inhalación o tacto de la piel con las esporas del bacilo (que se forman una vez que ésta entra en contacto con el aire), ocasionando tres formas diferenciadas de la enfermedad: la pulmonar, la gastrointestinal o la cutánea.
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