El Gobierno porteño terminará antes de fin de año la remodelación de la plaza Colón, que contará con un enrejado que incluirá la Casa de Gobierno.
Néstor Kirchner cumplirá antes de fin de año un viejo sueño de Carlos Menem de cuando era presidente: la Casa Rosada tendrá un jardín como la Casa Blanca, pero que será de acceso al público, que no tendrá más ingreso directo a la sede de gobierno. Dentro de tres meses, el Palacio de Gobierno contará con un artístico enrejado que servirá para eliminar el antipático vallado policial, que desde los acontecimientos del 20 de diciembre de 2001 protege la Plaza de Mayo para evitar un contacto cercano de piqueteros.
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Ese enrejado se pensaba para el mes próximo, pero los actos del 25 de Mayo están planificados sin los hierros.
El cerramiento es parte de la puesta en valor de la plaza Colón, ubicada tras la Casa Rosada si se mira a ésta desde la Pirámide de Mayo. Bajo esas tierras se esconden tesoros históricos de la Ciudad de Buenos Aires, como los restos de la vieja aduana Taylor.
Esa aduana da cuenta de cuando las instalaciones de la sede gubernamental casi llegaban al Río de la Plata, al que luego se le «ganaron» (o perdieron) tierras. Tan es así, que la vieja recova de la calle Alem fue sitio de parada de contempladores de mujeres con recatados trajes que tomaban baños en las aguas del Río de la Plata.
Al celebrarse el primer centenario de la Revolución de Mayo, fue donado, por la colectividad italiana, el monumento que hoy está en el llamado parque o plaza Colón. Ese grupo escultórico de mármol de Carrara con la estatua de Cristóbal Colón, que mide 6,25 metros y pesa 40 toneladas, y cuerpos que simbolizan la Civilización, la Ciencia, el Genio, el Océano, la Fe y el Nuevo Continente, es obra del artista italiano Arnaldo Zocchi.
Según explicó a este diario el arquitecto que coordina los trabajos, Guillermo Gutiérrez Russo, en siete meses estaría concluida la obra, pero antes de eso terminado el enrejado que abarcará el perímetro que comprende la Plaza y la Casa de Gobierno. Son terrenos de la Ciudad de Buenos Aires, pero, como es lógico, tiene el consenso de la Nación, ya que los espacios verdes lucirán como jardines y se cerrarán al público de 23 a 6 como se viene haciendo en otros parques cercados,como el Rivadavia.
El proyecto, además de mejorar el espacio verde, contará con la inclusión de dos fuentes y un acceso al museo Taylor -en el subsuelo- desde la plaza. En el lugar hay tres salas, la de Taylor, la del museo de la Casa Rosada y la del museo Colón. El parque lo integran tres hectáreas y contará con un camino peatonal mejorado para evitar que los transeúntes pasen por las zonas de tierra, o barro cuando llueve. A la vez se acoplará una parte, la que se dirige al Instituto de Guerra, que en su momento, durante el último gobierno militar, se abrió.
«Allí estaba el río, era la entrada de Buenos Aires, en la aduana de Taylor, pero a los 30 años la demolieron, había recursos y no se valorizaban las obras», recordó Russo, sobre las instalaciones, en el siglo XVII, donde se hallaba el Fuerte de la Ciudad de Buenos Aires, hoy galerías subterráneas.
La transformación del predio suma a otras que ya tuvo la sede de Balcarce 50, por ejemplo cuando se juntaron los dos edificios que actualmente la componen. Las dos edificaciones estaban separadas por un callejón, un inmueble era la sede del gobierno y el otro el Palacio de Correos, similares los dos. En 1884, el italiano Francesco Tamburini los unió con un arco central.
Pintura
Ahora al gobierno nacional le toca la pintura de su edificio que completará el cambio. «Nosotros nos ocupamos de los terrenos que son de la Ciudad, y el gobierno nacional de la Casa Rosada, que es de su propiedad», aclaró Russo.
La fachada de la Rosada, la que mira hacia el río, también tuvo la intervención de Tamburini.
Cuando se terminen las obras, la vereda de la Casa de Gobierno que da a la Plaza de Mayo tendrá 25 metros y allí estará la reja, es decir que se angostará Balcarce, quedando de unos 7 metros con la idea de que sea utilizada para tránsitorestringido y no más para colectivos y automovilistas que deberán rodear la Plaza para dirigirse hacia el Oeste si bajan por Yrigoyen. La obra costará cerca de $ 2.800.000.
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