16 de febrero 2004 - 00:00

Ensaya Alicia Kirchner dádiva por sorpresa

Quizá sea genético: como su hermano el Presidente, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, también simula romper cada tanto el protocolo, bajar del escenario y largarse, sin custodia, a caminar entre la gente, en medio del tumulto.

El sábado pasado, la ministra aportó otra cuota de eso que parece irse volviendo una costumbre. Y lo hizo en un sitio que no es, precisamente, tierra mansa: la zona de «El Jagüel», en Esteban Echeverría, donde fue secuestrado Diego Peralta, el adolescente que luego apareció muerto.

Tras ese incidente, un grupo de vecinos enfurecidos atacó y quemó la comisaría del lugar. Además, en ese lugar hace meses vive Emilio Alí, piquetero marplatense que cumplió varios años de prisión condenado por amenazar a comerciantes para que le den alimentos.

•Escrituras

Hasta allí llegó Alicia Kirchner de la mano de su secretario de Comunicación Social, Fernando Gray, para entregar escrituras a unas 200 familias que hace años viven en el barrio pero todavía no tienen la propiedad de la tierra donde construyeron sus casas. Gray tiene experiencia, hizo la misma tarea durante algunos años para Chiche Duhalde.

Todo el elenco político se arrimó a la ministra: no sólo el intendente local, el vecinalista Groppi, sino también dirigentes del peronismo, la UCR y el ARI, invitados por Gray que junto a 40 estudiantes universitarios realiza un mapeo social de El Jagüel.

Fue, recordaron los vecinos, el primer acto político (hubo 1.500 personas) que en mucho tiempo se realizó en El JagÜel y la primera presencia de un funcionario nacional de alto rango. Bien valió, por eso, el repertorio de chamamés que interpretó un grupo folklórico del barrio.

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