Si el servicio meteorológico tuviese un Guillermo Moreno propio, el pronóstico para el sábado sería más auspicioso. Pero no: la tormenta que se abatió ayer sobre Buenos Aires amenaza con aguar la mini «Plaza del Sí» que el gobierno prepara para Cristina de Kirchner, quien a las 10 leerá el discurso de apertura del año legislativo 2008. Un estigma, en 2006, la anticipada fiesta de despedida de Kirchner del gobierno, más no del poder -el 1 del marzo en el Congreso-se licuó bajo una lluvia torrencial. Las columnas no soportaron la demora ni el frío y para cuando el patagónico salió a saludar no quedaba casi nadie.
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Una bondadosa ayuda del clima podría barrer la tormenta y permitir que el lento tránsito, en un auto oficial, junto a su marido, que tiene programado la Presidente, entre la Casa Rosada y el Congreso, por Avenida de Mayo, sea con saludadores a los costados.
Será la primera movilización masiva en honor a Cristina con quien, toda una curiosidad, la mayoría de los que movilizan tienen poca y nada relación. Gente práctica, acordó con Kirchner para ir a hacerle la venia de lejos a la Presidente.
Eso es lo que está programado: hoy, desde Casa Rosada, le avisará a cada grupo que se moviliza qué lugar le tocará en el recorrido, además del casillero que deberá ocupar en el corralito que armarán en la Plaza Congreso para separar a las bandas.
Todo, claro, para evitar tumultos como los que se produjeron la tarde de la asunción de la mandataria en Plaza de Mayo. La urgencia por juntar multitudes hace que se convoquen a sectores no sólo diferentes sino, sobre todo, antagónicos.
Esa diversidad llevó a especular con que algunos gremios no movilizarán. Ayer hubo una contraorden: algunos de peso, como UOCRA, estarán con sus muchachos de cascos amarillos el sábado escuchando el discurso de Cristina ante la Asamblea Legislativa.
También planea poner a sus metalúrgicos en la calle, la UOM de Antonio Caló. Hugo Moyano tendrá su gran presencia en el acto que prepara en Deportivo Español, pero igual dirá presente mañana. No se sabe, sin embargo, qué volumen de tropa llevará al Congreso.
Pero, además, estarán los intendentes del conurbano que corren una carrera entre ellos por demostrar quién ostenta la mayor capacidad de movilización. Al duelo primera versus tercera se suman, además, las disputas territoriales.Y, encima, las de jefes de un mismo distrito.
Un caso: desde Quilmes movilizará el nuevo intendente, Francisco «Barba» Gutiérrez, pero también lo hará el ex Sergio «Chino» Villordo.
Juntos, atados por Kirchner, esos «primos» mostrarán mañana una vieja alianza, convivencia incómoda, que ya estuvo en el lustro Kirchner.
Cotillón
Siguiendo la veneración que el kirchnerismo montó en torno a Kirchner, en el Congreso se repetirán los rituales y el cotillón, pero ahora con el sello de Cristina. Por ejemplo, en vez del pingüino inflable con que se saludaba a Kirchner, habrá una pingüina.
Con una banda y los labios explosivos y pintados, el inflable dominará un rincón de la plaza donde se ubicarán Los Angeles de Cristina, un grupo de «lloronas» modernas que en vez de lamentarse, gritan y vitorean a todo funcionario que pasa cerca.
«Los Angeles...» reciben contención desde el despacho de Julio De Vido en el Ministerio de Planificación. Son la versión femenina de «Los Guardianes de la Democracia» que el devidismo hacía aparecer en los actos del ex presidente.
Desde esa oficina, y desde la de José López (Obras Públicas), suele partir el sustento para las movilizaciones llegadas desde el conurbano. Desde otro despacho, el de Oscar Parrili, se atiende a las organizaciones sociales que volverán a la calle como en sus mejores viejos tiempos.
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