27 de enero 2004 - 00:00

España sigue siendo preferida de los emigrantes argentinos

España sigue siendo preferida de los emigrantes argentinos
Madrid (especial) - El presidente Néstor Kirchner inicia hoy su segunda visita a España. En ese marco, importa ver qué imagen de España tenemos los argentinos en particular, y los latinoamericanos en general. Unos estudios realizados en los años '80 mostraban altos niveles de simpatía, proximidad y afinidad cultural. Tanto que 65% consideraba positiva la influencia de España y 78% veía a los peninsulares como «un país amigo». ¿Cambió esto en los '90? Los '90 fueron «un período de cambios profundos entre España y América latina» y recientemente, en opinión de algunos analistas, la guerra de Irak y el alineamiento de España con las tesis de Washington pueden haber influido negativamente.

Un documento del Real Instituto Elcano, «La imagen de España en América latina. Resultados del Latinbarómetro 2003», apunta a ilustrarnos sobre el tema. Y precisa que «los argentinos son críticos con los que consideran ganancias desmesuradas, falta de calidad en el servicio, peligro de monopolio, etcétera. Y un estudio de Young & Rubicam (...) registra también el distanciamiento frente a la nueva imagen arrogante del español como 'nuevo conquistador'».

Explica que «así, 'el gallego' se convierte de la noche a la mañana en 'el nuevo conquistador'». Y se narran anécdotas acerca de esa percepción, como la que cuenta que «el primer comunicado de prensa de Telefónica en Brasil fue escrito en español». De aquellos 65% y 78% de los '80 se devino hoy a un promedio de 43% «que denota una buena opinión sobre España, ya que se aproxima a 50%», concluye el estudio en uno de sus capítulos.

Un costado de absoluta actualidad es el que habla de «El aspecto social: España como país atractivo para emigrar». Los latinoamericanos son el grupo más numeroso de inmigrantes en España: representan 36% del total.Los países que son « tradicionalmente emisores hacia España son la Argentina, Ecuador y Colombia», en este orden: Ecuador, 36%; Colombia, 26%; la Argentina, 8%; y R. Dominicana, 5%. No obstante, se mantiene el atractivo de España como destino para emigrar, con porcentajes que en la Argentina alcanzan 46%; en Uruguay, 40%; Colombia, 33%; Ecuador, 31%; y Bolivia, 28%.

•Vínculo


Y esta realidad tiene que ver con «un vínculo determinante que es la lengua, aunque no falten otros elementos, como la religión, instituciones sociales, lazos familiares, etcétera». Y concluye señalando que «la lengua y la cultura compartidas son una variable que ha favorecido los flujos migratorios y las inversiones de las empresas españolas».

En la cuestión de «las relaciones bilaterales», no ha habido graves conflictos que las puedan haber afectado. «No es extraño que, en general, la valoración de las relaciones bilaterales sea positiva», con Uruguay, Paraguay y Chile, contrastando con el signo adverso que se encuentra en Venezuela, que se considera «coyuntural». Es decir que pasará.

En cambio, en el
«aspecto comercial» se puntualiza que «aunque intensificadas en los años '90, no se pueden calificar de estratégicas para ninguno de las dos partes». Tanto la Argentina como Brasil sólo exportan 20% cada uno de ellos a España.

En cuanto a
«las inversiones», en los '80 la imagen de España en América latina era la de un país próximo y amigo, «pero menos rico y desarrollado que otras naciones avanzadas». Se preferían las inversiones de estas últimas. Hoy, esto ha cambiado, y España se ha convertido en el segundo mayor inversor en América latina, «y en algunos países como la Argentina, el primero». Precisa el documento que «los destinos principales de las inversiones españolas han sido tres países, la Argentina, Brasil y Chile, pero sobre todo el primero, que en 1999 era receptor de 60% de las inversiones directas». Paradójicamente, el mayor descontento «lo encontramos en la Argentina (28%)».

Concluye que
«sólo uno de cada cinco ciudadanos latinoamericanos, 22%, cree que las privatizaciones han sido beneficiosas para el país, tanto en general como en las que afectaron a los servicios públicos». Y califica a la Argentina de « paradigmática» (¿será para no poner incomprensible?), porque en 2003 ese porcentaje se encoge a 12%, «desde 32% que recogía el Latinbarómetro de 1998».

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