5 de noviembre 2007 - 00:00

Espejitos españoles: prometen solución a Botnia

Problemas de las democracias matrimoniales: aun antes de asumir como presidente, la esposa debe hacerse cargo de los conflictos que involucran a su marido. Cristina de Kirchner espera con cautela una propuesta que el rey Juan Carlos de España le acercaría el jueves en Santiago de Chile para destrabar el conflicto con Uruguay por la papelera Botnia. El gobierno de Néstor Kirchner ya había abandonado su exigencia de relocalizar la planta procesadora de celulosa. Ayer, la primera dama, en un diálogo con el monopolio "Clarín", enfureció a los ambientalistas de Gualeguaychú al ratificar lo que se le había escapado a su marido hace un mes: dijo que es necesario demostrar aún que la fábrica europea radicada en Fray Bentos contaminará realmente, precisión que la senadora bonaerense nunca reveló mientras era candidata. Astucia electoral de la primera dama que ahora abandona la bandera de la relocalización y amenaza así con provocar una radicalización de la protesta y de los cortes de ruta que, claro, el matrimonio también tolera.

Un humo negro salió de la chimenea de la planta de Botnia durante las últimaspruebas de funcionamiento. Después de la cumbre en Chile esa imagen formaráya parte del paisaje.
Un humo negro salió de la chimenea de la planta de Botnia durante las últimas pruebas de funcionamiento. Después de la cumbre en Chile esa imagen formará ya parte del paisaje.
Antes de asumir como presidente, Cristina de Kirchner ya irritó a los ambientalistas de Gualeguaychú. Ayer un periodista del monopolio «Clarín» publicó un diálogo donde la esposa de Néstor Kirchner da por hecha la puesta en marcha de la pastera Botnia y pide que se demuestre su potencial contaminante antes de profundizar la disputa con Uruguay. El jueves, la senadora bonaerense podría recibir en Santiago de Chile una nueva propuesta de la corona española para destrabar el conflicto bilateral, pero los activistas entrerrianos amenazan con aumentar las protestas ante cualquier intento de acuerdo que tolere la emisión de gases por las chimeneas de la empresa europea radicada en Fray Bentos.

Con indignación, ayer los asambleístas aseguraron que la primera dama no puede poner en duda a esta altura del conflicto si Botnia contamina o no.

En las declaraciones conocidas ayer, la senadora nacional se pronunció a favor de «preservar la relación con Uruguay» y, en torno a la puja por la instalación de la pastera, sostuvo que «hay que esperar el fallo» del Tribunal de la Haya e «ir manejando con prudencia las situaciones de tensión» antes de comprobar «si contamina o no».

En esa línea, reconoció que «Botnia va a empezar a funcionar, antes o después» y deslizó que aún resta «comprobar si contamina o no». «Si (Botnia) no contamina, las protestas no tendrán más razón; si contamina, se deberán hacer los reclamos necesarios», disparó, para enojo de los ambientalistas.

«Es lamentable que lo dude; si lo hace, está totalmente mal informada», se quejó, por caso, Juan Veronesi, desde Gualeguaychú.

«Es una chiquilinada y cayó mal; justo ella no puede poner en duda la contaminación, cuando en Europa ya lo tienen probado y por eso estas plantas están prohibidas», recalcó otra fuente ayer, directamente desde un nuevo encuentro de la asamblea, que cumplirá el próximo 20 de noviembre un año de piquete ininterrumpido sobre el puente a Fray Bentos.

  • Resignación

    En sintonía, Osvaldo Moussou advirtió que «Gualeguaychú va a seguir con la lucha, independientemente de lo que haga el gobierno», y dijo que «no hay expectativa» sobre el rol que protagonizará la esposa de Néstor Kirchner desde Balcarce 50. En el fondo, saben los integrantes de la asamblea que es un hecho que el gobierno argentino se resignó a que no será relocalizada la planta.

    El tironeo mediático se da en el marco de un recrudecimiento de la embestida de los asambleístas contra la inminente puesta en funciones de la papelera finlandesa en la localidad uruguaya de Fray Bentos.

    El epicentro de la protesta se correrá esta semana a Santiago de Chile, donde se desarrollará entre el jueves y el sábado la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y Gobierno, con la presencia de Néstor y Cristina Kirchner y de Tabaré Vázquez.

    Allí ambas partes se reunirán con el rey Juan Carlos en persona y con el mediador español Juan Antonio Yáñez Barnuevo, en un último intento de consensuar un acuerdo antes de que Botnia arranque su producción.

    Hacia la capital chilena partirán el miércoles «al menos entre ocho y diez autos, y quizás un colectivo o una combi», repletos de entrerrianos dispuestos a manifestar su repudio a la instalación de la papelera, con la posibilidad de intentar ingresar al lugar de la cumbre como hipótesis de máxima.

    En rigor, el desembarco en Chile es sólo parte del diagrama de medidas de fuerza, algunas de las cuales serán sorpresivas.
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