Abril, los sueldos y una lotería de $360.000 millones

Política

Empresas piden que el Estado haga lo que es imposible: que financie directamente el pago de salarios. Cheques y planes, una rueda complicada.

Alberto Fernández prioriza la salud y en buena hora que lo hace. Así lo dejó en claro en cada presentación que hizo en los últimos días, pero mientras lo hace la economía sigue golpeando la puerta anticipando que la crisis que se viene seguramente no dejará opciones. Para ser más claros: no habrá posibilidad de priorizar salud o economía; de alguna forma el Gobierno finalmente deberá enfrentar ambos problemas a la vez.

Hay un número que suena desde hace una semana tanto en el mundo público como privado: $360.000 millones. Es la suma total de la nomina salarial que deben pagar las empresas argentinas en un mes dentro del territorio nacional. Ese número hoy remite directamente a la política más que a la economía.

Y esto es porque el Gobierno tarde o temprano deberá hacerse cargo directamente y en forma automática del pago de muchos de esos salarios ¿De cuáles? De muchos de los de trabajadores de empresas que cuya actividad no esta dentro de la lista de esenciales y por lo tanto no están en funcionamiento..

Ese es límite que hoy también fija la política cuanto escucha al consejo de científicos que asesoran al Presidente sobre la pandemia. Es decir, que cada vez que se decide que una u otra rama puede volver a la actividad también se está decidiendo, hipotéticamente, a quién se deberá asistir en mayo para poder pagar los sueldos de abril.

Está claro que no existe chance alguna que el Gobierno cuente con más de 300.000 millones para asistir a empresas. El Banco Central ya emitió unos $600.000 millones y seguirá emitiendo y aun las quejas de los sectores que piden asistencia financiera ni siquiera han comenzado a atenuarse.

Es que mas allá de ese monto, esta también toda la nómina de gastos y empleados del Estado que se mueve automáticamente hacia las cuentas de bancos desde los fondos que el Tesoro o el Central prestándole proveen.

El problema de la asistencia a privados para el pago de salarios se discute diariamente en el Gobierno, aunque por ahora no hay definiciones. El Banco Central no recibió aún pedido alguno para que modifique el mecanismo que actualmente se aplica. Es decir, ofrecer créditos blandos (entre 22 y 24 %) a pymes colocados a través del sistema financiero. Los bancos para hacerlo siguen pidiendo las mismas condiciones que para un préstamo en tiempos normales. Esto significa que la empresa que pide tenga la carpeta en orden. Y en materia de pymes y de muchas empresas grandes también, no son tantas las que tiene todos sus números impecables.

El Estado, entonces, paga primero los gastos públicos, algo que es lógico ya que de ahí sale toda la cobertura que se está dando en medio de la pandemia en esta Argentina que, como el resto del mundo, está paralizada. Santiago Cafiero está en el día a día de este ejercicio y mucho más desde el fin de semana cuando negocia aperturas o cierres de actividades de acuerdo a lo que le pide cada gobernador.

¿Qué se hace con los privados? Hasta ahora las ayudas que se anunciaron marchan esquivando los recovecos de la burocracia. En algunos casos hay pymes que han logrado que los bancos les adelanten vía prestamos una nomina salarial entera. Los que tienen espalda y pudieron pagar los sueldos de abril guardan esos fondos para cubrirse en mayo, Los que no tuvieron que utilizarlo ahora.

Mientras tanto hay otras realidades que giran en torno a varios problemas. Cheques rechazados es uno de ellos. Miguel Pesce estableció un mecanismo que intenta dar una segunda oportunidad a la ola de cheques que entran en el clearing y no encuentran fondos. Para agilizar el trámite se permite un segundo depósito, es decir, una chance extra para que quien deba pagar el cheque consiga los fondos para hacerlo. Es una solución temporaria pero en algún momento ese círculo se cerrará si no aparece plata fresca en el sistema.

También es cierto que la cadena de pagos se corrió de fechas voluntariamente. Es decir, que en general está cortada, pero por voluntad de quienes pagan y cobran los plazos se negocian y se extienden. Otro argumento para hablar de un alivio momentáneo. En breve, de todas formas, nada indica por ahora que la situación vaya a mejorar, por lo menos hasta que la actividad vuelva.

¿Qué piden las empresas entonces? El pago automático de créditos. Eso significa, simplificando, que el Estado ponga los fondos a través del Fondo de Garantía y que las entidades financieras no revisen los detalles de la carpeta de cada empresa.

Nadie pide que los bancos no sean el colocador de los fondos para pagar sueldos, sino que lo hagan ya que tienen las nóminas salariales pero con la plata del Estado. Europa y Estados Unidos ya lo están haciendo; claro está que la Unión Europea se armó su propio Plan Marshall con 500.000 millones de euros. Que el Estado pague directamente los sueldos es una opción, pero el Gobierno aún no tiene idea financiera de cómo hacerlo y menos a quién debe beneficiar porque realmente lo necesita. Es un debate que recién aparecerá en mayo.

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