Estalló indignación de automovilistas
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Caos el viernes a la tarde en la avenida 9 de Julio. Un taxista demanda a los violentos piqueteros que lo dejen circular. Un exaltado salta sobre el techo de su auto con palo en mano, mientras otro rompe las ventanillas del vehículo (foto 1). El taxista es golpeado por el exaltado, que le pega con un palo en la cabeza y lo deja sangrando (fotos 2, 3 y 4). El agresor usa de turbante una bandera argentina, tal como lo captaron las cámaras de TV presentes (foto 5). El taxista también fue atacado por otros manifestantes (foto 6). Los activistas, además, agredieron a una señora, escena violenta en la que se observa al mismo hombre -anoche buscado por la Policía- que le pegó al taxista (foto 7). Otro automovilista también resultó herido por los piqueteros de San Telmo (foto 8).
• Pasividad policial
No fue el único, también otro automovilista fue herido en un ojo, Enrique Urquiza, ante la pasividad de los agentes de seguridad que nada hicieron por detener a los violentos protestadores que también provocaron heridos menores de uno y otro lado. Recién después de lo ocurrido, que podría haber tenido resultados mucho más graves, la Policía detuvo a uno solo de los agresores, de nombre Máximo Mesías, y también fue demorado el taxista. Cuando los activistas comenzaron a retirarse, llegaron cuatro carros policiales que nada pudieron hacer para evitar al menos esa huida, con la orden del gobierno de no reprimir, a pesar de que los agentes estuvieron todo el tiempo contemplando lo que sucedía.
Las cámaras de TV captaron incluso a uno de los agresores que identificaron como «Jorge», quien usaba barba y se envolvía en una bandera argentina.
Justo el viernes el Bloque Piquetero Nacional anunció los cortes de rutas que lanzará esta semana, pero se despegó de los hechos ocurridos en la 9 de Julio, que se desataron horas más tarde de terminada esa conferencia de prensa (ver nota aparte).
El grupo que sorpresivamente cortó la avenida está relacionado con comedores comunitarios del barrio de San Telmo. Entre otros, el llamado Simón Bolívar y el de la autodenominada Asamblea Popular de San Telmo. Los dos grupos reciben ayuda del Gobierno porteño, comida y alojamiento en hoteles. Esas agrupaciones también las integran moradores de varias villas de emergencia de la Capital Federal y de varios de los hoteles que financia el Gobierno para desocupados de la Ciudad, pero reclamaban vales para comprar comida, una especie de tarjeta que implementó
Ibarra para canjear por alimentos en algunos negocios que integran esa operatoria. Una de las llamadas asambleas, en la calle Chacabuco, según contó a este diario un funcionario de la Capital Federal « recibe cajas de comida y no hace otra cosa que eso, recibir cajas de comida», dijo para referirse que nada tiene que ver con otros grupos organizados. Esa misma asamblea de San Telmo se llamó «20 de diciembre» y según el mismo funcionario « hacen acuerdos interesados». Incluso se confió que tanto el de San Telmo como otro, «Evita», participaron en actos durante la campaña política de Ibarra por su reelección. El propio jefe de Gobierno admitió que les da beneficios, aunque diga que no acepta los métodos violentos. El detenido, al parecer, vendía la revista «Hecho en Buenos Aires», pero la editorial (a través de su directora Patricia Mirkin), dijo que no pertenece al staff; lo reconoció sólo como vendedor.




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