16 de febrero 2004 - 00:00

Estalló indignación de automovilistas

Caos el viernes a la tarde en la avenida 9 de Julio. Un taxista demanda a los violentos piqueteros que lo dejen circular. Un exaltado salta sobre el techo de su auto con palo en mano, mientras otro rompe las ventanillas del vehículo (foto 1). El taxista es golpeado por el exaltado, que le pega con un palo en la cabeza y lo deja sangrando (fotos 2, 3 y 4). El agresor usa de turbante una bandera argentina, tal como lo captaron las cámaras de TV presentes (foto 5). El taxista también fue atacado por otros manifestantes (foto 6). Los activistas, además, agredieron a una señora, escena violenta en la que se observa al mismo hombre -anoche buscado por la Policía- que le pegó al taxista (foto 7). Otro automovilista también resultó herido por los piqueteros de San Telmo (foto 8).
Caos el viernes a la tarde en la avenida 9 de Julio. Un taxista demanda a los violentos piqueteros que lo dejen circular. Un exaltado salta sobre el techo de su auto con palo en mano, mientras otro rompe las ventanillas del vehículo (foto 1). El taxista es golpeado por el exaltado, que le pega con un palo en la cabeza y lo deja sangrando (fotos 2, 3 y 4). El agresor usa de turbante una bandera argentina, tal como lo captaron las cámaras de TV presentes (foto 5). El taxista también fue atacado por otros manifestantes (foto 6). Los activistas, además, agredieron a una señora, escena violenta en la que se observa al mismo hombre -anoche buscado por la Policía- que le pegó al taxista (foto 7). Otro automovilista también resultó herido por los piqueteros de San Telmo (foto 8).
Era previsible que la pasividad del gobierno con los grupos piqueteros terminara en violencia. El gobierno dejó pasar como una anécdota la ocupación del Ministerio de Trabajo sin prestar atención a que estaba promocionando una suerte de estallido. Y finalmente ocurrió el viernes pasado, cuando conductores comunes resistieron el patoterismo de los «piqueduros». Ahora, envalentonadas, estas organizaciones de desocupados amenazan con reproducir el caos el próximo jueves cuando vuelvan a protestar en la Capital Federal y en el interior del país.

El viernes, activistas del sector de desocupados porteños, que asisten a comedores financiados por el gobierno de Aníbal Ibarra, cortaron sorpresivamente la avenida 9 de Julio y Carlos Calvo en reclamo de vales de comida que se dan en la Capital Federal. Hubo heridos y un solo detenido que anoche fue trasladado al Juzgado Correccional 8 a cargo de María Nocetti de Angeleri, mientras la Policía buscaba al principal agresor, prófugo. Una fuente del gobierno nacional dijo al diario «La Nación» que esos exaltados eran sectores marginales del Bloque Piquetero Nacional.

No llegaban a un centenar pero se apostaron de modo de impedir el tránsito. Esto terminó por irritar a los automovilistas que, hasta el día anterior, venían padeciendo el corte de avenida Leandro Alem desde hacía una semana y el jueves en particular de varias arterias por la marcha de piqueteros que llegó hasta el Congreso en reclamo de 255.000 subsidios dados de baja.

Esos grupos empezaron alrededor de las tres de la tarde, cortando la 9 de Julio a media calzada, con directivas de los fiscales porteños a la Policía sólo de «ordenar el tránsito».

Los automovilistas, ese día, ya saturados de inconvenientes, demandaron a los piqueteros que los dejasen continuar la marcha a la altura de 9 de Julio y Carlos Calvo, pero éstos se negaron y al mismo tiempo algunos conductores intentaron seguir el camino, como una mujer de un auto bordó que trasladaba a su madre enferma, que los desafió y logró continuar, no sin antes enfrentarse con los piqueteros. Comenzaron los incidentes. Eran ya cerca de las 19 cuando varios del grupo de piqueteros lanzaron agresiones contra un taxista que pidió le dejasen circular. No los frenó la decena de reporteros de TV y otros medios que registraron la ominosa escena.

Le rompieron los vidrios del automóvil, un Renault 12, agregando más a la ira del conductor que se bajó con el matafuegos para defenderse. Un activista le saltaba sobre el techo del auto y otro le rompía las ventanillas. La Policía estaba ahí observando. Allí nomás, el taxista, Walter García, recibió un palazo en la cabeza, desorientado, sangrando, debió ser trasladado en ambulancia del SAME hasta el Hospital Ramos Mejía, donde le suturaron la herida.

• Pasividad policial

No fue el único, también otro automovilista fue herido en un ojo, Enrique Urquiza, ante la pasividad de los agentes de seguridad que nada hicieron por detener a los violentos protestadores que también provocaron heridos menores de uno y otro lado. Recién después de lo ocurrido, que podría haber tenido resultados mucho más graves, la Policía detuvo a uno solo de los agresores, de nombre Máximo Mesías, y también fue demorado el taxista. Cuando los activistas comenzaron a retirarse, llegaron cuatro carros policiales que nada pudieron hacer para evitar al menos esa huida, con la orden del gobierno de no reprimir, a pesar de que los agentes estuvieron todo el tiempo contemplando lo que sucedía.

Las cámaras de TV captaron incluso a uno de los agresores que identificaron como «Jorge», quien usaba barba y se envolvía en una bandera argentina.

Justo el viernes el Bloque Piquetero Nacional anunció los cortes de rutas que lanzará esta semana, pero se despegó de los hechos ocurridos en la 9 de Julio, que se desataron horas más tarde de terminada esa conferencia de prensa (ver nota aparte).

El grupo que sorpresivamente cortó la avenida está relacionado con comedores comunitarios del barrio de San Telmo. Entre otros, el llamado Simón Bolívar y el de la autodenominada Asamblea Popular de San Telmo. Los dos grupos reciben ayuda del Gobierno porteño, comida y alojamiento en hoteles. Esas agrupaciones también las integran moradores de varias villas de emergencia de la Capital Federal y de varios de los hoteles que financia el Gobierno para desocupados de la Ciudad, pero reclamaban vales para comprar comida,
una especie de tarjeta que implementó

Ibarra para canjear por alimentos en algunos negocios que integran esa operatoria. Una de las llamadas asambleas, en la calle Chacabuco, según contó a este diario un funcionario de la Capital Federal « recibe cajas de comida y no hace otra cosa que eso, recibir cajas de comida», dijo para referirse que nada tiene que ver con otros grupos organizados. Esa misma asamblea de San Telmo se llamó «20 de diciembre» y según el mismo funcionario « hacen acuerdos interesados». Incluso se confió que tanto el de San Telmo como otro, «Evita», participaron en actos durante la campaña política de Ibarra por su reelección. El propio jefe de Gobierno admitió que les da beneficios, aunque diga que no acepta los métodos violentos. El detenido, al parecer, vendía la revista «Hecho en Buenos Aires», pero la editorial (a través de su directora Patricia Mirkin), dijo que no pertenece al staff; lo reconoció sólo como vendedor.

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