Sectores productivos,la banca, grandes operadores e inversores por el momento quedaron satisfechoscon la Argentina como se reflejó en la fuerte recuperación de los mercadoslocales el viernes con ganancias, nada desdeñables para estos últimos, de 4% promedioen días. No era un beneficio al alcance del gran público porque pocos puedensaber lo que el funcionario Daniel Marx confirmó luego: que en Estados Unidosse reunió con Stanley Fischer, número 2 del Fondo Monetario, el viernes, yantes lo había hecho con el secretario del Tesoro de ese país, Larry Summers.
Quedó así ratificado,en esos diálogos, el uso eventual de los u$s 7.000 millones del Fondo Monetariode crédito contingente de libre disponibilidad para la Argentina en casoextremo de desconfianza internacional sobre el manejo de su economía y laposibilidad de otros $ 8.000 millones, de no ser suficientes los primeros. Perollegado a esto ya hubiéramos estado hablando de «salvataje», como ocurrió en elpasado con México, Brasil y Rusia en los casos más recientes.
Esos créditos, deemergencia extrema, son a la tasa más barata internacional y no se puedeacceder a ellos simplemente para suplantar a los mercados libres, a tasa másalta, sino cuando el derrumbe de una economía nacional que no sea un cataclismofísico en su territorio, por ejemplola pone ya en el nivel de no tener créditodisponible.
Marx admitió lasreuniones, pero es lógico que él y el ministro Machinea nieguen la posibilidadde caer en esos créditos porque un «salvataje», cuando no hay crisis financieramundial ni cataclismos territoriales o similares, sería sólo consecuencia de ladesconfianza general derivada de enormes desaciertos políticos de susgobernantes o un pésimo manejo económicofinanciero. Ni en el tequila, ni en lacrisis asiática, ni en la devaluación en Brasil, en enero de 1999, la Argentinacayó en tal tipo de «salvataje» que, si se concreta en una nación por causas demal manejo, suele arrastrar cabezas de gobernantes y más de ministros deEconomía, como responsables. A los mercados no les interesa que se afirmen onieguen las gestiones de créditos contingentes con el Fondo Monetario y EstadosUnidos sino, simplemente, que se hayan concretado y los eventuales créditosestén ratificados. Desde allí parte una recuperación, aunque pueda no serdefinitiva.
No sólo eso se leconcedió al gobierno de la Alianza. También los bancos locales le acercaron uncrédito de 1.200 millones de dólares para que no tenga que salir a vender LETESpor lo menos durante dos meses. Ultimamente a los inversores horrorizó que conpocos días de diferencia a la Argentina, cuando salió al mercado a buscardinero, le cobraron casi dos puntos más porque había creci
“ Esos créditos, deemergencia extrema, son a la tasa más barata internacional y no se puedeacceder a ellos simplemente para suplantar a los mercados libres.”
terna para hacerlo-con su consecuente recesión-sólo hubo un paso y estalló la caída de losmercados.
El asegurarle algobierno que no necesite salir a buscar dinero con Letras del Tesoro nacional,por ese tan amable crédito de los bancos locales, no es que mejore de por sí elpaís. Se deja guardado uno de los termómetros. No será justo pero es comprensibleganar tiempo, suprimiendo alarmas, al menos durante algo más de 70 días. Endefinitiva, hay ligeros síntomas de salida de la recesión que no convieneahogar.
Simultáneamente el«Coti» Nosiglia -uno de los principales operadores ahora del gobierno-logró algoque parecía imposible: que se reunieran dos enemigos frontales, el ex ministroDomingo Cavallo y el líder del partido radical, Raúl Alfonsín. Antes ya habíaoperado para que Cavallo apoyara el proyecto de presupuesto del gobierno enDiputados. Pero subsistía la acechanza de que, tras este apoyo fundamental,ahora un Cavallo recompuesto políticamente por el gesto hiciera su propio juegopolítico dentro de pocos meses, proclamándose desilusionado del gobiernoaliancista, quizá a partir de marzo o abril cuando comenzará a desplegarse lacampaña preelectoral para la elección de la totalidad de la Cámara de Senadoresy la mitad de la de Diputados en octubre del año próximo o antes. Un «portazo»de Domingo Cavallo sería un golpe muy superior -no menor a 5 vecesen losmercados financieros y en el plano internacional al que provocó la renunciareciente del vicepresidente Chacho Alvarez.
En las añejasprácticas radicales que el líder del partido -como el abrazo Balbín-Perón delos años '70- consienta una reconciliación pública equivale al más fuerte delos reaseguros políticos posibles. El estigma de una acusación de traición, siocurriera, sería des-
“ El asegurarle algobierno que no necesite salir a buscar dinero con Letras del Tesoro nacional,por ese tan amable crédito de los bancos locales, no es que mejore de por sí el país. Se deja guardado uno de lostermómetros.”
de ahora insobrellevable en el futuro para el ex ministro deCarlos Menem.
Por lo tanto elajedrez político elaborado por «Coti» Nosiglia se considera hoy una estrategiade muy alto vuelo, complementaria de la económica señalada que se le habrindado en bandeja al gobierno de Fernando de la Rúa.
La acechanza del actoelectoral del año próximo -vital para el aliancismo en el gobierno, aunque másno sea para no perder por diferencia escandalosa-descartaba de plano lo quepodría haber sido, en la utopía, un acuerdo grande de gobernabilidad, como yase sabe, con el justicialismo, a nivel de gobernadores no de partido o CarlosMenem. En función de país sin duda y su gobernabilidad, era lo mejor, como lollegó a expresar el propio Raúl Alfonsín. Hoy día este veterano líder radicales más útil por su relieve que por sus ideas. No sólo no midió bien laimposibilidad del acuerdo con los gobernadores sino que erró total-mente cuandole propuso una «comisión» aseguradora de la continuidad de la Alianza queChacho Alvarez descartó en el acto dejándolo mal parado. Hoy día Alfonsín y elgobierno actúan por las ideas útiles de Nosiglia desde las sombras.
Ni siquiera comprendióAlfonsín la imposibilidad del acuerdo grande, sólo en la teoría, con lospoderosos gobernadores peronistas, cuando a costa de un enfrentamiento conellos se podrá sancionar tal como fue presentado el proyecto de ley depresupuesto. Alfonsín -inoportuno siempre en sus declaraciones-dijo que «talcomo está es imposible sancionarlo». Nosiglia lo está pensando y sólo quiereque haga actos de presencia y no hable.
No hay en políticaestrategias sin costos. Si reconstruir la Alianza, semi-demolida tras laintempestiva renuncia
“ Un 'portazo' deDomingo Cavallo sería un golpe muy superior -no menor a 5 veces-en los mercadosfinancieros y en el plano internacional al que provocó la renuncia reciente del vicepresidente Chacho Alvarez.”
de Alvarez, y sumarlea Cavallo era la única salida posible debió ser llevada adelante sacrificandola imagen del propio presidente de la Nación, que debió resignar -en una formabastante evidente ante la sociedad de claudicación-a sus hombres de más confianzapara satisfacer las exigencias de Chacho Alvarez. Este hombre está afuera delas estrategias para salvar la crisis que provocó. Pero para mantener laAlianza era necesario entregarle las cabezas que solicitaba.
La grandeza que quizáalguna vez se le reconozca a De la Rúa para este momento será haber aceptado sucaída de prestigio como gobernante para superar una crisis que se insinuabaterminal para el gobierno.
Si se entiende loanterior los restantes hechos encajan fácilmente en el rompecabezas. Cavallo eshoy aval importante del gobierno de la Alianza. Que el presidente De la Rúa yel ministro Machinea nieguen que vaya a «ser ministro» es lógico. Quienesidearon la estrategia en marcha pensaron en «Cavallo ministro», sino aportandoy acotado por el contraaval de la reu-nión que le programaron con Alfonsín. Sino bastara con esta estrategia política y económica -algo que sus creadores,como todos enamorados de su obra, por ahora no piensan ni les interesapodría ira la Jefatura de Gabinete y el eficiente Chrystian Colombo al Ministerio delInterior, por su buena relación con los gobernadores.
Por eso tiene razónMachinea cuando dijo el sábado que «no hay ni habrá propuesta alguna para queCavallo integre este gobierno». Más razón tiene el no decisivo Federico Storanicuando señaló que «si Cavallo ingresa al gobierno yo renunció». Es lógico quelo haga porque ya no sería «este gobierno» sino otro de coalición que sólosobrevendría si los mercados y el país van hacia el abismo.
“ El ajedrez políticoelaborado por 'Coti' Nosiglia se considera hoy una estrategia de muy altovuelo.”
Esto es impensableahora cuando recién comienza a ponerse en marcha» la estrategia «para superarla crisis desatada el 5 de octubre cuando Fernando de la Rúa-actuando por sucuenta y equivocándose-«delarruizó» su gobierno y puso en marcha la crisis alrenunciar Alvarez al día siguiente.
Sobre lo único que nopueden operar los sectores empresarios y la banca junto a los políticos quesuperaron la crisis y su pico el miércoles y jueves pasado con «la estrategia»es sobre la creencia de la gente. Sólo pueden esperar que se reflejen de lacalma que lograron darles a los mercados. ¿Bastará? No ignoran los creadores dela solución política y económica -menos que todos Nosiglia-que históricamentela sociedad argentina no está acostumbrada a tener un presidente de la Nacióncon su poder públicamente menguado, consecuencia inevitable de la soluciónplaneada y la necesidad de retener al Frepaso dentro de la Alianza y por lomenos tornar neutra la acción de Chacho Alvarez, aunque no aporte nada. En sunúmero de estos días, la gravitante revista norteamericana «Newsweek», alcomentar la situación argentina, dice que un presidente que permanentementetiene que hacer declaraciones de que conserva el mando, no lo tiene.
Operar sobre lasociedad en sus creencias y confianza -y más cuando aquí dista de haber hombrescarismáticos en el juego-es imposible, como se señaló. En eso se espera y seavanza sobre el segundo y no menos fundamental paso de «la estrategia»: lograrque el justicialismo apruebe el proyecto oficial de presupuesto con un recortede 700 millones de dólares que afecta principalmente al interior del país. Eljusticialismo domina el Senado, por caso. Pero no sólo eso: puede haberdeserciones en las propias filas de legisladores aliancistas. No le debe gustarnada al gobernador Rozas del Chaco -el más gravitante de los mandatariosprovinciales del partido del presidente De la Rúa-que uno de los principalesrecortes presupuestarios previstos sea para el tabaco, baluarte de la economíade esa provincia.
El gobierno no ignoraque la recuperación de los mercados de la temible semana anterior surgió delrespaldo del
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Fondo Monetario encuanto a los créditos contingentes, ratificando su disponibilidad. Tampoco queel Fondo apoyó en reconocimiento a que la Argentina hizo lo máximo posible paracontrolar el déficit presupuestario. Pero descuenta que el apoyo del Fondoseguirá si hace el mismo esfuerzo contra el déficit del año próximoencapsulándolo en 4.100 millones.
Los creadores de «laestrategia», a su vez, saben que un presupuesto cuyo ahorro para encuadrarse enel déficit previsto descansa en el interior del país tendrá una resistenciatotal de parte del justicialismo que domina las principales provincias. De esaresistencia a ajustar al interior puede depender mucho la elección de senadoresy el dominio de la Cámara alta el año próximo.
Más aún: losjusticialistas creen que el gobierno quiere ajustar en sus provincias pararestarles posibilidades electorales y dominar en el futuro el Senado, lo quedaría un poder al gobierno de la Alianza que no logró en las elecciones del 24de octubre del año pasado. Si se sabe todo esto, es fácil percibir la terriblepuja legislativa que se avecina. Está en juego, a través de una ley económica,la elección del año próximo, el dominio del Senado y de la sanción futura deleyes; está en juego el futuro de este gobierno de la Alianza. Nada menos quetodo eso.
La sanción delpresupuesto -y lo que representa-no está en manos del presidente De la Rúa nidel ministro Machinea. Lo está en las de quienes elaboraron «la estrategia»,empezando por el «Coti» Nosiglia porque ahora el tema es más político queeconómico, aunque sea una ley de este campo. Lo que tendrá que informarMachinea es si al elaborar el proyecto tuvo la picardía mínima de todo ministro:si exageró algo para darlo como ofrenda de triunfo al opositor en la discusión.
Los tres grandesgobernadores justicialistas ya se han reunido en un comando conjunto -dedifícil gestación, porque suelen actuar por separado desde que aspiran a lacandidatura presidencial de su partido en el 2003-, obligados por la dureza dela batalla que se avecina, para oponerse y modificar el proyecto depresupuesto.
“ La grandeza que quizáalguna vez se le reconozca a De la Rúa para este momento será haber aceptado sucaída de prestigio como gobernante para superar una crisis que se insinuaba terminal para el gobierno.”
Los que operaron elacuerdo «político y de calma de los mercados» han comenzado a estudiar a losprincipales «rivales»: Carlos Ruckauf, Carlos Reutemann y José Manuel de laSota. Al que observan más vulnerable es a Ruckauf porque en la Legislaturabonaerense -mayoría aliancista-acaban de aprobarle la capitalización del BancoProvincia, medida sin la cual no podía zafar esa institución de su caóticasituación financiera heredada, y le van a pedir reciprocidad. Además podríandarle curso en el Congreso nacional a la derogación de la nefasta ley de 2x1(cuenta de años de cárcel para delincuentes que al cabo de dos años no tengansentencia o sí la tengan pero les corre igual el beneficio por el absurdo deque vale mientras apelan y siempre lo hacen). Es una medida nacional -ley delCongreso-reclamada por Ruckauf. Mantener los delincuentes en la cárcel lepermitiría al bonaerense disminuir la inseguridad que afecta su imagen políticafutura más que ningún otro hecho, aunque el 2x1 sea ajeno a él. No menos de7.000 delincuentes van a ser liberados próximamente por el mantenimiento del2x1.
Claro, el alaizquierda del Frepaso, más Alfonsín, pretenden apoyar la modificación del 2x1no por una ley de presupuesto sino por un apoyo justicialista -negado hastaahora-a la ley de instancia superior que liberaría a los guerrilleros de LaTablada. Para la izquierda vale más un guerrillero que un delincuente comúnliberado.
Con Carlos Reutemannla situación ya se torna más difícil en el tratamiento del presupuesto porquesu provincia está bien administrada, no tiene tanta inseguridad en las calles yno recibió una tesorería quebrada como Ruckauf.
El cordobés De la Sotaes el más temido. Su provincia es la mejor gobernada del país. La privatizacióndel juego en Córdoba -que logró sin favores políticos de sus opositores-lo ponefrente a la posibilidad de un ingreso de
1.200 millones que silo gastara todo en cancelar, dejaría a la provincia --se-ría la única junto ala de Santa Cruz, del gobernador justicialista Kirchner-con su deuda externa encero. Córdoba -que para mejor acaba de ganar la radicación de Motorola a la ciudadbonaerense de Pilar y va hacia dismi-
“ Operar sobre lasociedad en sus creencias y confianza -y más cuando aquí dista de haber hombrescarismáticos en el juego-es imposible.”
nuir el índice dedesempleo en relación con el nacional-no es «apretable» por el lado de lasnecesidades económicofinancieras. Más todavía: Córdoba llega como propuesta algobierno nacional como idea atribuida a Domingo Cavallo.
Se analiza que elgobierno tiene armas. Por caso, traspasar los planes Trabajar en su totalidad alas provincias, lo que significaría hacer totalmente superflua la Secretaría deAcción Social del gobierno nacional. Es un arma política -para quien sedesempeña en el gobierno nacional pero también en las gobernaciones quecoparticipan-pero puede estar en la mesa de las negociaciones.
Fuera de eso está lapresión internacional, que no es un factor menor, sobre todo para quienesaspiren a una candidatura presidencial del lado justicialista en el año 2003.
Gastar de acuerdo conel ingreso es la primera ley de la economía. Por lo menos, gobernar con elmenor déficit posible porque hoy no se cubre con emisión de moneda -por laconvertibilidad-, que trae inflación y devora los salarios (el invisible peronotorio «impuesto inflacionario» que extraía en el pasado más que ninguno sindistinguir sectores de la sociedad). Ha sido suplantada por pedir dinero a losmercados, por caso licitando letras y eso aumenta la deuda pública, interna yexterna, que luego motiva quejas políti-
“ Si
cas ingenuas por suconstante incremento. que es obvio en este contexto.
Oponerse a bajar eldéficit del presupuesto para no seguir endeudándose es una lógica que no puedeescapar a nadie. El problema es que el gobierno nacional le traspasó todas lasescuelas a las provincias (no obstante lo cual mantiene un pomposo y costosoMinisterio de Educación, cuando correspondería una simple Secretaría dePlanificación Educativa) y le pasó, sin contrapartidas monetarias, loshospitales públicos (también mantiene un Ministerio de Salud y no unaSecretaría de Planificación Sanitaria). Por tanto, los llamados «déficitprovinciales» no son tan aberrantes sino obligados, aun cuando en muchasprovincias haya exceso de empleados públicos y de jubilaciones que no quisieronpasar al orden nacional. Si, además, los justicialistas creen en ese propósitode la Alianza de reducción presupuestaria en el interior para afectarlos en laelección del año próximo, más encarnizada será la puja.




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