En horas más, se producirá el desalojo de los piqueteros que permanecen en el Ministerio de Trabajo y cortando la avenida Leandro Alem, ante la inminente orden judicial de liberar la calle, producto de denuncias que se recibieron ayer. Si bien la Policía se mantiene con la orden del gobierno de no reprimir, la Justicia Federal inició ya una investigación de oficio y recibió el traslado de una demanda por parte de la Justicia contravencional de la Capital Federal.
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Dos denuncias y una investigación preliminar del Ministerio Público tensaron más aún la situación entre el gobierno y los manifestantes, que mantienen ocupado el hall del Ministerio de Trabajo para intentar así que les restituyan 252.000 planes Jefas y Jefes de Hogar dados de baja por irregularidades. El desalojo de los manifestantes se esperaba anoche en cualquier momento, como producto de las denuncias formuladas por particulares.
Las dos demandas se radicaron en la Comisaría 1ª de la Capital Federal, una para pedir la liberación de la avenida Leandro Alem, en pleno centro porteño, a pocas cuadras de Plaza de Mayo, que se encuentra intransitable entre Viamonte y Tucumán, frente a la sede de Trabajo y con media circulación entre Córdoba y Corrientes,cortadas por precauciónpor la Policía Federal. Esa denuncia recayó en la competencia de la Justicia contravencional porteña que, a su vez, anoche trasladó la cuestión a la Justicia Federal. Otra denuncia derivó en labrar un acta a Raúl Castells, el cabecilla de los piqueteros duros, quien permanece dentro del Ministerio junto con Gustavo Giménez de Teresa Vive y otros militantes. El acta al piquetero se realizó por lesiones, derivada de una denuncia de un particular mientras que comerciantes molestos por la ocupación de la calle formularon la demanda ante los jueces porteños. El gobierno se mantuvo ayer intransigente ante la situación, reiterando que no cederá en cuanto a restituir los planes, ni tampoco reprimirá. Por eso la cartera laboral se ocupó de aclarar que las denuncias no habían partido del Ministerio, que en cambio esperaba que los piqueterosabandonaran la presión para retomar el diálogo.
Lejos de esa situación, los militantes redoblaban las amenazas de cortar rutas nacionales a partir del lunes, además de la marcha que partirá el jueves desde Trabajo hasta el Congreso contra la reforma laboral y en solidaridad con esos piqueteros, la que fue convocada por 10 agrupaciones distintas, entre ellas, el Polo Obrero que pilotea Néstor Pitrola.
Los fiscales federales Luis Comparatore y Patricio Evers comenzaron ayer una investigación preliminar sobre la actitud de los piqueteros que ocupan desde el viernes el hall del Ministerio. «Hasta el momento, no hemos sido notificados de ninguna denuncia formal», aclararon los fiscales, pero explicaron que la intervención la realizan «por obligación» de acuerdo con la ley de ministerio público.
En una resolución, los fiscales señalaron que, si bien no recibieron «algún parte de la Policía o de alguna autoridad poniendo en conocimiento que los acontecimientos puedan derivar en algún ilícito penal que amerite la intervención de la Justicia Federal en lo penal», sin embargo, «la inusitada trascendencia que han tomado los hechos que tienen como eje las disputas entre agrupaciones sociales de piqueteros y desocupados, y el gobierno nacional (con provocaciones y amenazas de los primeros de alterar el orden y la tranquilidad y armonía) no puede pasar inadvertida a los ojos del Ministerio Público», sostuvieron.
•Peligro
Por ello, entendieron: « Podríamos estar en la peligrosa antesala de hechos graves que desembocarían en la afectación de bienes jurídicos de gran importancia».
En esa línea, los fiscales pidieron que el titular de la Comisaría 1ª, con jurisdicción sobre el Ministerio de Trabajo, «se ponga en inmediata comunicación» con ellos en caso «de tomar conocimiento de la posible comisión de un ilícito penal de naturaleza federal».
Frente a la cartera laboral ha disminuido, en tanto, la cantidad de carpas y militantes que permanecen de vigilia, grupos que no llegan al centenar y se van rotando para acampar.
Desde dentro del Ministerio, Castells insistió en que «es el gobierno el que tiene que resolver este tema» y que «como es una huelga de hambre, en algún momento o se quiebra esa huelga de hambre o se mueren los huelguistas», advirtió. En su réplica, el piquetero remató con que «el gobierno puede llegar a hacer que nosotros nos vayamos del Ministerio, pero el costo que va a tener para Kirchner va a ser algo que no va a levantar nunca más, nunca más, en su vida política», amenazó.
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