4 de junio 2007 - 00:00

Familiares vs. Ibarra

Fueron 500 metros, pero resultaron los más difíciles de transitar. Aníbal Ibarra fue increpado por un grupo de padres y familiares de víctimas del incendio del boliche Cromañón y debió ser custodiado por robustos policías hasta que ingresó a su casa.

El destituido jefe de Gobierno porteño y candidato a legislador votó en una escuela de Villa Ortúzar, a unas cinco cuadras de su casa. Ibarra consiguió ingresar al establecimiento escolar sin inconvenientes, pero a la salida, unas 20 personas lo insultaron y le arrojaron carteles y afiches con fotos de las víctimas de la tragedia de Cromañón. Hubo forcejeos, empujones, algunos golpes y la rotura de una botella.

Por el asedio de la gente, el ex jefe de Gobierno no pudo subir al auto que lo aguardaba y tuvo que ser cuidado por efectivos de infantería para evitar incidentes mayores. Todo se dio en medio de gritos e insultos de los manifestantes.

Los familiares esperaron a Ibarra en el acceso principal de la escuela cargados con carteles con leyendas de repudio al candidato a legislador y fotos de las 194 víctimas que dejó el incendio del boliche, el 30 de diciembre de 2004.

Entre los manifestantes se encontraba Ricardo Righi, padre de Emiliano, una de las víctimas de Cromañón.

Righi dijo que la intención de la protesta fue «mostrarle a Ibarra en la cara el dolor de los familiares y para que se haga cargo de lo que hizo, pero demostró que no tiene vergüenza».

«Cromañón es la marca que llevás en tu espalda. Nosotros los padres te lo haremos recordar siempre. Los hombres de bien asumen responsabilidades, los cobardes no», afirmaba uno de los carteles. Tras el incidente, Jorge Telerman repudió el escrache contra Ibarra.

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