5 de abril 2005 - 00:00

Fecha de internas, clave del conflicto peronista

Angel Rozas
Angel Rozas
Al fin y al cabo, tiene razón Cristina Fernández de Kirchner cuando asegura que el sistema de internas abiertas y obligatorias fue ideado para que el Estado disponga de dinero y recursos logísticos para financiar la pelea de los radicales. Ese razonamiento de la primera dama, a quien Néstor Kirchner suele confiar los aspectos institucionales de su política, se viene a demostrar este año: casi seguramente será sólo la UCR el único partido que realizará elecciones domésticas para seleccionar sus candidatos a diputados y senadores nacionales. El PJ llegará a acuerdos allí donde lo logre; y, donde no, armará distintos partidos para llevar la disputa partidaria a la elección general.

Los primeros en corroborar esa conjetura de la senadora son los mismos radicales. El último viernes, las autoridades de ese partido dirigieron una carta al ministro del Interior, Aníbal Fernández, para, a través suyo, reclamar a Néstor Kirchner que fije la fecha de las internas obligatorias y simultáneas. Angel Rozas (presidente del Comité Nacional del
partido), Gerardo Morales (secretario general) y Adolfo Stubrin (presidente de la Convención) le sugieren al gobierno que esa fecha sea el 7 de agosto.

Si bien la normativa electoral no prevé una fecha determinada para la convocatoria de esas elecciones partidarias, los radicales aconsejan el último domingo posible. Si se tiene en cuenta que el 3 de setiembre, 50 días antes de las elecciones generales del 23 de octubre, deben estar oficializadas las listas de todos los partidos, es lógico que a comienzos de agosto se realicen las internas. Sobre todo si se calcula que entre el escrutinio provisorio y el definitivo, recuentos e impugnaciones mediante, puede transcurrir un mes. Nadie contempló en la UCR, siempre laicista, que el 7 de agosto se homenajea la figura de San Cayetano. Es de esperar que esta superposición no termine gestando un nuevo conflicto con «la Curia», como llaman en ese partido a la Iglesia. Los radicales piden que haya juego limpio y el gobierno fije las reglas de juego cuanto antes. Sin decirlo, ponen sobre el tapete un rasgo cesarista del sistema político argentino, adquirido en 2002: ese año se decidió, por la Ley 25.611, la estatización de la vida interna de los partidos, que ahora depende de las convocatorias que decida el Ministerio del Interior para determinar las candidaturas. Este intervencionismo acentúa algunas características primitivas del régimen electoral: muy pocos países siguen confiando la organización de los comicios al gobierno; en general se tiende a garantizar más imparcialidad encomendándole la administración electoral a una Justicia independiente.

• Amenaza

Sin embargo, los radicales apuntan a otro aspecto del calendario cuando piden una definición sobre la fecha de las internas y amenazan con ir a la Cámara Nacional Electoral con esa solicitud. Ellos saben que el cronograma es la dimensión cifrada del enfrentamiento entre Kirchner y Eduardo Duhalde. En rigor, es imposible comprender la dinámica de esa disputa si no se conoce la reglamentación electoral:

• Kirchner y Duhalde deben tener definido si acuerdan o se pelean para el 3 de junio, aproximadamente (si se adopta el 7 de agosto como fecha de las internas). Es porque la normativa prevé que 50 días antes de las internas deben inscribirse las listas que van a competir. Si no se presenta sino una sola nómina, ésa será la que se convalide como definitiva, sin necesidad de realizar los comicios (una declaración especial impuso esa reglamentación evitando lo que preveía la ley originariamente, es decir, que se llamara a elecciones para convalidar una sola lista, algo disparatado).

• Sin embargo, puede suceder que Kirchner inscriba una lista como Frente para la Victoria (es lo más probable, dice que no quiere concurrir a las elecciones bonaerenses con la sigla PJ) con el nombre de su esposa Cristina en el rubro «senador» y que Duhalde inscriba otra como PJ, con su propio nombre o el de su mujer Chiche para el mismo rubro. Aun así podrían seguir negociando hasta el 23 de agosto ya que la legislación prescribe que se pueden componer frentes electorales hasta 60 días antes de la elección general.

• Otra dimensión de la normativa que afectala sustancia del conflicto es la diferencia entre las reglas de juego que rigen para la provincia y las que rigen para la Nación. En el primer caso, las internas deben realizarse de acuerdo con el padrón general. En el segundo, con el padrón de afiliados y el de no afiliados a ningún partido. A pesar de esta duplicidad de normas, Felipe Solá tiene pensado convocar a las elecciones partidarias bonaerenses para el mismo día que elija Kirchner para las nacionales. Es la única manera de quedar asociado a la suerte del Presidente.

• En efecto, Solá sabe que no habrá una interna Kirchner-Duhalde en los límites del PJ. Es decir, habrá un acuerdo o ambos concurrirán a la elección general en listas separadas, a matar o morir. En cambio, en los distintos distritos, cada caudillo local (intendente, concejal, etc.) pretende resolver su situación dentro de los límites del PJ. Hay lugares como Florencio Varela o La Matanza, donde esa sigla atrae por sí sola 25% del padrón, cualquiera sea el candidato. ¿Quién de los justicialistas acompañará a Solá en su aventura de concurrir por fuera del PJ en los comicios? Ya se lo avisó un importante dirigente provincial la semana pasada: nadie.

• Según esta lógica, sólo si se acumulan las internas para el mismo día Solá puede tener la chance de competir en los márgenes del PJ con alguna posibilidad de triunfo frente al duhaldismo. Claro, si cuelga sus listas de una nómina oficial con el nombre de Cristina como candidata. Es decir: si convence a Kirchner de dirimir la disputa contra Duhalde dentro del peronismo, algo a lo que el Presidente se niega de manera terminante. En esto el santacruceño comparte la opinión de Duhalde: «Cristina será candidata si su situación se resuelve en el universo más amplio de la opinión pública. Someterla a la interna del PJ es muy arriesgado porque 'los muchachos' van a decir de todo y a veces son irrespetuosos». De esta manera se confesó el caudillo de Lomas de Zamora frente a un íntimo el fin de semana pasado, sin que quedara del todo claro si formulaba un pronóstico o una amenaza.

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