Alfonsín y sus papelitos. En este caso, junto a Carlos Maestro, "cajoneando" ("estudiando", en su léxico) una lista de senadores antes de la votación de ayer.
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Zafaron pero el cuadro del poder ya no será el mismo. Si se comienza por sus movimientos microscópicos, en el Senado habrá premios y castigos. Comenzarán por Cristina Fernández de Kirchner, quien perderá la presidencia de la Comisión de Asuntos Constitucionales. El envío del avión de Santa Cruz a la provincia de Corrientes para buscar a un senador que votaba por la negativa le salió caro: en términos de imagen política y también en posiciones de poder. Pocas veces se dijeron cosas tan desagradables de un dirigente político como las que se escucharon ayer en el despacho de Maqueda, referidas a la Kirchner, cuando a las 12.30 llegó un mail informando que Lázaro Chiappe había sido rescatado por el «Citation» de Santa Cruz en el litoral para que votara contra el gobierno.
El reverso de esa situación había que buscarlo ayer en el movimiento de otro avión: Angel Mazza, el gobernador riojano, envió la aeronave de la provincia a la Capital Federal para buscar a Ginés González García (ministro de Salud), Graciela Camaño (ministra de Trabajo) y Sergio Mazza (ascendente titular de la ANSeS) para que hicieran una demostración a toda orquesta de la acción social del gobierno, repartiendo todo tipo de subsidio. Otro premeditado castigo para Yoma. Estos guiños entre Olivos y la provincia de Menem deben ser observados con atención. No es que Duhalde y el ex presidente se hayan reconciliado pero es evidente que atraviesan una especie de «paz armada».
En las primeras horas de la tarde, Matzkin marchó hacia el comedor del Senado a almorzar con otro emisario de la Rosada, Eduardo Amadeo. Se les sumó Marcelo López Arias, el salteño vicepresidente de la Cámara. Todo muy frugal lo de estos peronistas: bifes de chorizo, pollo, ensaladas y resignadas Coca-Cola.
A las 16 estaban de nuevo en lo de Maqueda. Allí se dirigió también Carlos Maestro, el presidente del bloque radical, para informar sobre la política que seguiría la UCR. No había mucho para discutir con el chubutense, salvo los números. A esa hora podía suponerse que ganaban, sobre todo por la confraternidad que se veía entre Alfonsín, Yoma, Kirchner y Busti. Paradojas de un partido sometido a una crisis terminal: los radicales pusieron al país al borde de no firmar el acuerdo con el Fondo, aceleraría la crisis y sometería presumiblemente al país casi a una inevitable dolarización. Exactamente lo que quiere evitar Raúl Alfonsín en sus arrebatos tercermundistas.
Cuando Maestro regresó a su banca, comenzó la operación final del peronismo: desde distintos teléfonos comenzó a perseguirse a Pablo Verani, el gobernador rionegrino. Era la jugada más segura, apelar a sus senadores. No fue una ocurrencia de última hora, ya que -como publicó este diario-Verani había enfrentado a su partido el martes, durante una áspera reunión en el Comité Nacional. Después visitó a Matzkin y pactó con él el auxilio de ayer: la senadora Amanda Isidori sería retirada del recinto para facilitar la derogación de la ley.
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