15 de octubre 2001 - 00:00

Final amargado para el ARI

Alfredo Bravo anoche superaba apenas por menos de 3.000 votos a Gustavo Béliz, cuando se arrojó 87,14% de las mesas escrutadas. Para el socialista ya habla de una derrota política a manos del ex menemista que, aliado con un sector del PJ y su partido vecinal Nueva Dirigencia, le disputaba punto a punto la banca de la minoría en el Senado. El histórico socialista, bajo las adhesiones que despertó con denuncias Elisa Carrió, no le llevaba al movimiento que engendró la chaqueña ya no la mayoría para ocupar dos bancas en el Senado, sino que redujo sus simpatías a tener que pelearle a Béliz la consagración política.

No creía Bravo, ayer por la mañana, que la diferencia entre los gastos de su partido -$ 114.000 declarados-y la gran inversión publicitaria de Béliz fuera necesariamente la causa del ascenso del ex ministro.

Mientras caminaba las ocho cuadras de distancia entre su casa y la escuela Costa Rica del barrio de Saavedra, para ir a votar, a media mañana de ayer, ya se mostraba prudente sobre el resultado final y prefirió hablar de Aníbal Ibarra, su ex socio político.

Bravo confió que será difícil una reestructuración de la Alianza en la Capital Federal, porque «Aníbal Ibarra ya optó por ser oficialista». Descartó así que el ARI y la coalición en el distrito porteño pudieran llegar a un acuerdo pose-lectoral, como prenunciaban algunos frepasistas.

El candidato a senador de Alternativa por una República de Iguales, en ese momento, a media mañana, hizo una certera observación: «Primero veamos el resultado de la elección y después veremos quiénes nos sentamos a hablar, porque falta mucho para 2003», señaló. De todos modos, Bravo compitió confiado: de perder la oportunidad de una banca en el Senado, el socialista mantiene la actual en la Cámara de Diputados.

También descartó que Carrió, quien lidera el movimiento que integra, tuviera una mala relación con el jefe de Gobierno: «Lo que pasa es que no dialogan porque él decidió lo que decidió».

El ánimo más caído se encontró en los locales del socialismo democrático, pasado el mediodía, cuando ya contaban con algunas encuestas a boca de urna que daban al candidato codo a codo con Béliz.

Para los candidatos a diputados nacionales del ARI, el destino parecía más incierto por una razón adicional: la fórmula
Bravo-Susana Rinaldi para el Senado fue cedida al partido Nuevo Milenio, para que acompañe con su lista de postulantes a la Cámara Baja encabezada por Dante Gullo. Ese peronista se permitió una picardía en el cuarto oscuro, al entregar sus boletas en las mesas dobladas, para que se viera solamente el nombre Bravo-Rinaldi, una manera de arrastrar votos por confusión. Sin embargo, duró poco la manualidad, que fue advertida por los fiscales.

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