Finalmente, tras el shock de las PASO, parece que Cambiemos comenzó a despertar del shock con la reaparición (poco feliz) de la ahora candidata Patricia Bullrich. Fue en el 6º Congreso Internacional de los cooperativistas de Coninagro, que se realizó en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, y adonde estaban invitados todos los candidatos a presidente. Tal vez, el hecho de que fuera una convocatoria sectorial, y del “campo” llevó a alguno a pensar que era un lugar adecuado para que Bullrich hiciera una especie de “precalentamiento”, sin que se corrieran demasiado riesgos, pero no fue así. Es que, salvo en los momentos en que habló sobre “su experiencia, en Seguridad”, Bullrich se enredó en cuestiones de economía, y con un tema muy sensible para toda la cadena agroindustrial como son las retenciones, al punto que nadie entendió lo que quiso decir, mientras sus acompañantes se desesperaban ante afirmaciones del tenor de “las retenciones cero desde el día cero”; la “tasa de sustitución”, el ¨bimonetarismo”, el “antes de que termine nuestro mandato” (como momento de eliminación total del impuesto), o peor aún ante la afirmación de que “vamos a hacer una ley que modifique la Constitución “(¡¡), todas cuestiones que, aparentemente se contraponen contra “el discurso” interno acordado, y/o que implican errores conceptuales fuertes, que no conformaron a nadie. El asunto, sin embargo, habría servido para acelerar la “cumbre” de técnicos de economía de Cambiemos, definir los voceros en la materia e, incluso, “acordar” la cara visible de quien sería el ministro de ese sector, tema que se oficializará mañana y que, pese a algunas controversias internas, recaería Finalmente en el excandidato a ministro de Economía de Carlos Menem en 2003, y actual titular de la Fundación Mediterránea, Carlos Melconian. Con estas definiciones, pretenden por un lado, achicar los “riesgos” de nuevos errores técnicos y, además, intentar achicar la brecha adicional que sacó el libertario Javier Milei quien pese a algunas operaciones de distinto tenor, sigue sin perder el terreno ganado (más por los errores ajenos, que por las virtudes propias)

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