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26 de octubre 2005 - 00:00

FMI: Kirchner quiere que Bush suscriba sus ideas

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El próximo viernes se celebrará en Buenos Aires el último encuentro del Grupo Revisor de la Implementación de las Cumbres (GRIC) anterior a Mar del Plata. Los diplomáticos que se sienten a la mesa, coordinados por el vicecanciller Jorge Taiana, deberán redactar la versión definitiva de la declaración que firmarán los jefes de Estado. El texto ha sido materia de controversias durante los últimos meses, sobre todo por algunos pasajes que son los que más le interesan a Kirchner: El santacruceño no debería quejarse ya que consiguió imponer el lema de la cumbre, beneficiado por su condición de anfitrión. «Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática» es la fórmula, imaginada por el propio Taiana. Por supuesto este título es, en sí mismo, motivo de controversias tan antiguas y amplias que no se resolverán en «La Feliz», al cabo de 48 horas de debate. ¿La falta de democracia puede ser un resultado de la pobreza? ¿O la pobreza es hija de la falta de democracia, es decir, de la falta de instituciones y leyes? Los redactores optaron por inclinarse, aunque levemente, por la primera tesis.

• Para Kirchner esta cuestióndel título es secundaria si se la compara con otra: el pasaje sobre la deuda pública. El cree haber marcado otro tanto en ese punto. El documento dirá que deben cumplirse los compromisos pero también que no hay una receta universal para tratar el problema y que el pago de la deuda no debería realizarse a cualquier costo en materia social. Por supuesto, en esta línea, ningún funcionario argentino hablará del « desendeudamiento» de Roberto Lavagna, consistente en pagar sin negociar: no vaya a ser que se terminen desatando sobre Kirchner las quejas de la izquierda « progre» latinoamericana.

• El tercer aspecto al que el Presidente miró con lupa en este escrito es el de la inversión pública. Kirchner quiere que en la declaración de Mar del Plata se afirme que la inversión en infraestructura no debe ser considerada un gasto a la hora de calcular el déficit o el superávit fiscal de un país. Es un viejo reclamo de Kirchner ante el Fondo Monetario Internacional en el que, en su momento, intentó involucrar al brasileño Lula da Silva. Ahora la cuestión es más urgente, a medida que el programa financiero de Lavagna encuentra nuevas dificultades.

Estas «picas en Flandes», literarias y retóricas, ¿deben ser entendidas como subliminales desafíos al gobierno republicano de George W. Bush? No en sentido estricto. Al menos en el caso de Kirchner,-lo que se pretende es que Bush refrende con su autoridad estos criterios para hacerlos valer en la discusión del programa con el FMI. Si lo logra, el santacruceño hará flamear el papel de Mar del Plata con la misma exaltación con que salió a divulgar, hace ya dos años, durante su primera visita a Washington, que el colega norteamericano lo había alentado a pelearse con el Fondo en la negociación de la deuda.



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