30 de mayo 2002 - 00:00

FMI: con permiso de más déficit, firma Buenos Aires

La provincia de Buenos Aires insistió en que sellará el acuerdo con la Nación por el cual se compromete a reducir 50% el déficit fiscal de este año y a no realizar nuevas emisiones de patacones. El gobernador Felipe Solá dijo ayer que espera en los primeros días de la semana próxima firmar el pacto que es requisito de un plan de ayuda del FMI.

«Pensaba hacerlo el viernes, pero si no llegamos con la letra fina, lo haré el lunes o el martes»,
afirmó el mandatario, que sujetó la adhesión al pacto fiscal a la revisión de los «detalles» del acuerdo que están siendo evaluados por técnicos del Ministerio de Economía de la Nación.

El dilema para la provincia de Buenos Aires no es nada sencillo. Al ritmo que viene cayendo la recaudación, aunque cumpla con la reducción del gasto primario por $ 1.000 millones como se estipuló en el Presupuesto 2002, proyecciones privadas estiman que los ingresos tendrían que crecer 38% en los próximos meses para poder reducir el déficit fiscal en 60% como habían acordado a fines del año pasado, ya que en los primeros cuatro meses del año, la recaudación cayó 32%.

Concretamente,
el déficit fiscal de Buenos Aires el año pasado fue de $ 2.904 millones cuando el rojo de todas las provincias ascendió a $ 5.726 millones. Por eso el interés de la Nación de cerrar el acuerdo con Buenos Aires, que sola explica 50,7% del desequilibrio provincial y se convierte en una de las llaves para avanzar en las conversaciones con el FMI.

Inicialmente, Buenos Aires se había comprometido a tener este año un rojo de sólo $ 1.161 millones, lo que significaba una reducción de $ 1.742.4 millones y se cumplía de esa forma con la reducción de 60% comprometida con el FMI. Pero si bien la provincia puede manejar y decidir sobre sus niveles de gastos, no puede hacer lo mismo con sus niveles de recaudación que están atados a la evolución en el nivel de actividad general. Y prácticamente entrando en el sexto mes del año, ya se puede avizorar que será muy difícil que la recaudación provincial del año crezca 8% como era necesario, para cumplir con la pauta de reducción del déficit de 60%.

Por eso ahora los técnicos del Ministerio de Economía provincial estiman que Buenos Aires sólo estaría en condiciones de acordar una reducción del déficit de 50%, aunque también de muy difícil cumplimiento, incluso no pagando los intereses de la deuda este año, que significan un ahorro para la provincia de unos $ 500 millones.

Para el director del Centro de Estudios Bonaerense (CEB), Dante Sica, por como viene el nivel de actividad, Buenos Aires sólo podrá reducir su rojo este año 20,5%, lo que ubicaría el déficit en $ 2.308 millones y no en $ 1.400 millones como acordaría en estos días con la Nación. En términos monetarios, según el CEB, se estaría en condiciones de reducir el déficit en apenas $ 595 millones cuando aun con un compromiso de reducirlo 50% debería significar una merma de $ 1.400 millones. Los técnicos de Solá no ignoran esta dificultad, y por eso trascendió ayer que el FMI incluso accedería a que Buenos Aires sólo baje su rojo en 40%.

Para Sica, el error de la Nación y del FMI está en plantear la discusión por el lado de reducir el déficit en lugar de plantearla por el lado de que las provincias logren reducir el gasto público.

•royecciones

Mientras tanto, la provincia maneja sus propias proyecciones que se han convertido en una Biblia para Solá, que lleva sus números como una especie de machete a cada una de las reuniones que mantiene con sus colegas provinciales, o con funcionarios de la Nación. Las cuentas para Buenos Aires que muestra el gobernador cierran de la siguiente forma:

•Buenos Aires reduciría sus gastos primarios en $ 1.000 millones que se lograrían a través de: un recorte de $ 600 millones en pagos a personal estatal y docentes privados; recorte de $ 200 en la compra de bienes y servicios; y una reducción por $ 150 millones en las transferencias por coparticipación a los municipios entre las principales partidas.

•Por el lado de los ingresos, se proyecta con optimismo un crecimiento adicional de la recaudación respecto del año pasado por $ 700 millones, que surgen de: $ 17 millones provenientes de la actualización del impuesto inmobiliario para grandes contribuyentes en función del valor real de la propiedad; $ 67 millones por aumentos en los niveles de imposición a actividades agrícolas, servicios financieros, telefonía celular, casas de cambio y tarjetas de crédito; $ 100 millones por mantenimiento de ingresos brutos sobre cuentas corrientes; y $ 400 millones por moratoria, entre otros.

A estas cifras alentadoras hay que computarle la caída en la recaudación producto del menor nivel de actividad y lo que en adelante se logre recaudar por impuesto inflacionario y por los nuevos impuestos que creó la Nación, algunos de los cuales se coparticipan. Igualmente en la provincia mantienen el entusiasmo, luego de haber observado una leve mejora en la recaudación de mayo.

•El segundo punto que se está negociando entre Nación y provincias estaría prácticamente cerrado: con Buenos Aires en default, la única forma de financiar su déficit, más allá de cuál sea su nivel, será a través de la emisión de patacones. De hecho, en el Presupuesto 2002 se autorizaban nuevas emisiones de estos bonos equivalentes a $ 1.400 millones. Sabido es que uno de los requisitos del FMI es cesar con estas emisiones. En el acuerdo bilateral se incluiría entonces un artículo donde la Nación será quien financie el rojo que este año tenga la provincia.

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