La última sesión del año de la Cámara de Diputados fracasó esta noche porque el Frente para la Victoria se encontró con una cerrada decisión de la oposición y no logró obtener el quorum de 129 legisladores para la creación de la sociedad anónima estatal de aguas AySa.
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La situación se generó ante la firme oposición de los diputados del ARI, la UCR y el PRO, quienes abandonaron el recinto minutos antes de que se habilitara la votación y el oficialismo comenzó a hacer tiempo para intentar reunir el número de legisladores necesarios por poder votar.
Sin embargo, los esfuerzos no fueron suficientes para convertir en ley creación del ente regulador y el marco regulatorio para la sociedad anónima estatal Aguas y Saneamiento (AySa), que incluía la formación de un fondo fiduciario, todo bajo la órbita del Ministerio de Planificación.
Aunque a la estrategia conjunta de los opositores se sumó la ausencia de una decena de legisladores kirchneristas, el oficialismo intentó extender el debate con un homenaje a las "víctimas del 19 y 20 de diciembre de 2001" que solicitó el diputado Carlos Tinnirello.
Un decisión equivocada, porque si bien Tinnirello era funcional al objetivo de mantener la sesión su discursó gatilló sobre el gobierno de la Alianza y eso alejó al radical k Genaro Collantes, y el número de legisladores -que en su mejor momento llegó a 126- volvió a caer.
El oficialismo había logrado esta tarde iniciar la sesión con el apoyo del macrismo, Tinnirello y de los radicales k Collantes y Roberto Costa, que permitieron lograr el quorum estricto de 129 legisladores.
El comienzo de la sesión, que se produjo casi cinco horas después del horario previsto, fue trabajoso: más de dos horas de insistente llamado a los legisladores, que se realiza mediante un timbre que suena en todo el Palacio legislativo, había en el recinto poco más de 50 diputados.
A las 15:25, el titular de la Cámara baja, Alberto Balestrini, pidió a los diputados que se sienten en sus bancas pero no llegaban a sesenta y la tensión se dibujó en los rostros del presidente del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, y la secretaria parlamentaria del oficialismo, Patricia Fadel.
Mientras ella daba instrucciones a los asesores kirchneristas para que intenten localizar a los diputados que estaban en el Congreso -en ese momento el total de legisladores en "la casa" era de 110-, él hacía llamados con su celular.
Rody Ingram, un kirchnerista chubutense que fue interventor del PJ de Neuquén, entró con cara de pocos amigos y también se puso a dar órdenes a otros asesores que, lista en mano, marcaban insistentemente los números telefónicos de los oficialistas.
En su banca, el arista Eduardo Macaluse, ojeaba un libro de Roland Barthes y esperaba que el Frente para la Victoria reuniera a sus legisladores para dar inicio a una sesión cuyo temario no incluyó ningún tema solicitado por la oposiciónes y sólo contempló los pedidos de los kirchneristas.
Macaluse, el único arista en el recinto, se retiró de su lugar cuando comenzaron a llegar los diputados del PRO Federico Pinedo, Esteban Bullrich, Eugenio Burzaco, Paula Bertol, Jorge Vanossi y Cristian Ritondo.
Ellos, junto a dos radicales k y los ex duhaldistas y neokirchneristas del Peronismo Federal, ayudaron al oficialismo a obtener el quorum para iniciar el debate.
Una vez iniciada la sesión ingresaron los aristas, los lavagnistas del Justicialismo Nacional y los radicales, pero poco antes de que Balestrini anunciara la votación del proyecto de creación del ente regulador se retiraron todos los opositores menos Tinnirello y dejaron sin quorum al oficialismo.
En medio de esa situación, Tinnirello solicitó a Balestrini realizar un homenaje "a las víctimas del 19 y 20 de diciembre de 2001", el bonaerense miró a jefe del bloque kircherista, Agustín Rossi, y éste le hizo un gesto afirmativo con la cabeza.
Acto seguido, Tinnirello comenzó un extenso homenaje al que se sumaron los kirchneristas para estirar lo más posible el debate.
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