El ida y vuelta de Andrés Rodríguez no alcanzó para desatar el nudo crítico y, sobre el atardecer, la cumbre CGT-«gordos» para presionar en bloque contra un eventual aval a la CTA, cayó víctima de su propia expectativa. Acaso se remonte para el próximo martes.
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El encuentro, convocado la semana pasada, volvería a mostrar juntos a la cúpula cegetista con los «gordos», sector sindical que abandonó la central a mediados de 2005, cuando Hugo Moyano disolvió el triunvirato y se instaló como jefe único en las oficinas de Azopardo.
La cumbre se proyectaba estruendosa con la presencia de los 25 gremios más poderosos -Comercio, Camioneros, Gastronómicos, SMATA, UOM, La Fraternidad-, un frente uniforme en contra de la personería de la CTA y un mensaje cifrado para el gobierno.
Pero la foto deberá esperar: viejas tensiones,el temor a que el eje de la reunión se desvíe hacia asuntos espinosos y el recelo cruzado entre los invitados atentaron contra la cumbre que, más que ser una alerta para la CTA, escondería un mensaje para Néstor Kirchner.
Cita dinamitada
Un mix que conjuga antiguos recelos, la latente disputa por la futura conducción de la CGT y el supuesto malestar del gobierno dinamitaron la cita convocada en la UOCRA con Gerardo Martínez como anfitrión:
CTA. Discutir sobre por qué en este momento la CTA parece estar más cerca que nunca de un eventual reconocimiento obliga a revisar la gestión reciente y no tanto de la CGT. En ese proceso, era inevitable, que habría chispazos entre el moyanismo y los «gordos» porque aquellos le imputan a Moyanohaber cedido para que se llegue a la actual instancia, mientras que en la CGT cuestionan a los «gordos» porque durante la gestión de Rodolfo Daer, dicen, «se abandonó la política internacional que correspondía a Lescano».
Cúpula. En 2005, los «gordos» dejaron la CGT con el argumento de que Moyano incumplió el acuerdo de preservar una conducción colegiada -al principio eran Moyano, Susana Rueda y José Luis Lingieri- pero, sobre todo, a manera de queja por el «personalismo» en el manejo que el líder camionero aplicó en la central obrera. Ese factor sería usado por los «gordos» para culpar a Moyano del avance de la CTA, ante lo cual el oficialismo ceteísta no podría quedarse callado.
2008. En julio de 2008 se debe elegir nueva conducción de la CGT y los « gordos» están esperando ese momento para encabezar una embestida contra Moyano y los suyos. Como ese conflicto se producirá más tarde o más temprano, la unidad entre el moyanismo y los «gordos» sería efímera. «Nos llama cuando tiene al agua al cuello pero ya es tarde: va a ser el responsable porque en su gestión le van a dar el reconocimiento a la CTA», disparó un «gordo».
Malestar. Nadie diría una palabra, nadie deslizaría un sólo comentario crítico, pero bien mirada la cumbre entre la «mesa chica» cegetista y los «gordos» tenía como destinatario claro e inequívoco al gobierno: ¿de quién, sino, depende que se le otorgue el reconocimiento a la CTA como central paralela a la CGT? La posibilidad de que haya existido alguna sugerencia de la Casa Rosada para voltear la cumbre aparecía anoche en las especulaciones de algunos dirigentes sindicales.
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