26 de diciembre 2002 - 00:00

Francia busca desplazar a EE.UU. entre los militares de la Argentina

Las Fuerzas Armadas, en distintas etapas de su historia, han recibido influencia del extranjero. Desde su armamento, pasando por los uniformes, hasta la doctrina en aspectos puntuales. El padre del Ejército del siglo XX, Pablo Riccheri, vivió largos años en Alemania comprando armamento y reglamentos. Al concluir la Segunda Guerra Mundial fueron los EE.UU. los que ejercieron su influencia, y no fueron pocos los oficiales formados en la Escuela de las Américas en Panamá. En los recientes '70, Francia transfirió su experiencia antiguerrillera adquirida en Argelia, aunque luego haya señalado con el dedo a los uniformados argentinos en nombre de los derechos humanos. Hoy nuevamente el país galo ofrece los servicios de educación superior para oficiales, al tiempo que espera que alguna vez pueda ofrecer también sus radares.

Francia propuso a la Argentina la instrucción y adiestramiento gratuito para el personal de las tres fuerzas armadas. El ofrecimiento francés es un dato que cristaliza el objetivo político de Francia de tener mayor presencia e influencia en la formación castrense casi al mismo nivel del que históricamente ha desarrollado EE.UU. en la región.

La apuesta fuerte del gobierno francés está en línea con la mala imagen que registran los Estados Unidos por las idas y vueltas en la negociación del FMI con el gobierno nacional. El ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, firmará un convenio con el Ministerio de Asuntos Extranjeros de la República Francesa, representado por el embajador Paul Dijoud, que permitirá enviar oficiales argentinos a realizar cursos en el área de defensa, sin cargo para las Fuerzas Armadas del país.

Con las fiestas de fin de año, Horacio Jaunarena y Fernando Maurette, secretario de Asuntos Militares, recibieron la novedad como un regalo frente a la estrechez del presupuesto 2003 que, entre otras cosas, no incorporó la licitación del Plan de Radarización Nacional. Este ha sido un objetivo reclamado con discreción por Dijoud, pues la empresa gala Thomson CSF aún desea participar en la compulsa internacional para dotar de radares tridimensionales a la Fuerza Aérea Argentina.

Paul Dijoud, militante del partido gaullista, cultiva un estilo diplomático de bajo perfil mediático pero prolífico en contactos a todo nivel. Exhibe como carta de triunfo la amistad personal con el presidente Jaques Chirac, recurso que abre o cierra puertas en París cada vez que se programa una visita oficial de funcionarios del gobierno nacional.

•Nota personal

El acuerdo con Francia fue girado a Jaunarena en una nota personal de Dijoud, consta de cinco artículos y la parte medular señala que Francia toma a su cargo los gastos académicos, de pasajes ida y vuelta entre la Argentina y Francia, de traslado, alojamiento y alimentación, de becas y enseñanza militar superior y de inscripción en el seguro social (para prevenir accidentes).

De esta forma, sólo queda para el presupuesto de Defensa los haberes del personal seleccionado para los cursos. Con la devaluación se hizo imposible la salida al exterior para los uniformados y sólo cumplen las misiones de paz que tienen financiamiento de organismos internacionales.

Los lazos militares con Francia siempre fueron una derivación del armamento que se compró en aquel país, por caso los aviones Mirage de la Fuerza Aérea y el sistema Super Etendard-misil Exocet adquirido por la Armada Argentina, pero no comprendían la formación castrense a gran escala.

En la intimidad, Dijoud no oculta que Francia y la UE intentan disputar a los Estados Unidos las relaciones preferenciales con América latina. Carlos Ruckauf está al tanto de las gestiones de Dijoud pues hace unos meses, el embajador Fulvio Pompeo, subsecretario de Relaciones Institucionales, pidió que se homologara en el nivel de gobiernos un convenio de Gendarmería Nacional con la fuerza de seguridad francesa (Gendarmerie) que tiene el mismo alcance que el que firmará Jaunarena.

En realidad, los gendarmes comenzaron las gestiones con los franceses cuando el comandante general Hugo Miranda era titular de la institución y avanzaba en la creación de una única fuerza federal al estilo de la Gendarmerie francesa. El embajador Paul Dijoud se encargó de darle un impulso práctico: consiguió la donación de 70 motos de gran cilindrada que los gendarmes usan ahora en el control de las autopistas.

El comandante mayor Jorge Filipini, jefe de misiones al Exterior, confirmó que ahora está en estudio un programa de intercambio de pilotos de alta montaña y la donación de repuestos de helicópteros franceses Aluette III, que son compatibles con los Lama que usa la fuerza.

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