Frente al mar, Duhalde se arma para cumbre conyugal
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Eduardo Duhalde, Felipe Solá e Hilda Chiche Duhalde.
Así como para Borges el paraíso tenía aspecto de biblioteca, según Duhalde se parece a un spa. La semana que termina la pasó entre la pesca en Bahía Blanca y los picaditos junto al mar. Eso sí, siempre en línea con la Casa Rosada, atento a encuestas y datos sobre decisiones judiciales. Además de informarse, en esas conversaciones comenta la batalla y, como el inolvidable José Gómez Fuentes durante la Guerra de Malvinas, repite: «Vamos ganando». Las encuestas, aún las propias, se le rebelan. Pero Duhalde pide tiempo a sus interlocutores: «No se lo puede medir ahora, a (Néstor) Kirchner hay que esperarlo 15 días, ahí sabremos». Después pide otro llamado con Buenos Aires: «Quiero saber si nos conviene o no lo que dispuso la jueza», aclara. Si es cierto que no habrá internas, se cree beneficiado. Pero el PJ no podría, casi seguramente, concurrir con neolemas. Y Kirchner, sin una sigla que diga «peronismo», es menos de lo que es.
Ni el Presidente ni su equipo ignoran que la expansión territorial de la figura del santacruceño resulta dificultosa. A Ramón Puerta le pidió que organice un acto en Misiones, pero está por verse no sólo ese apoyo sino también el de Carlos Reutemann y el de José Manuel de la Sota. «Por ahora vamos a llevarlo mucho a la provincia de Buenos Aires», se excusa Duhalde, convertido en jefe de campaña y ratificando su concepción bonaerense de la política, la misma que lo hizo hablar de «candidatura natural» en 1999.
Vuelven los pensamientos de Duhalde a la provincia y queda casi demostrado, en cada conversación, que su verdadero centro de su interés está allí. «¿La fórmula? Hay tres posibles vices. Lavagna, con el que tengo que insistir porque ya me rechazó la oferta, Ginés (González García) y también (Alfredo) Atanasof», comenta, dando a entender que podría ser una cuestión secundaria: «Hay que prepararse para la provincia por si Néstor no gana; tenemos que encerrarnos ahí, eso es lo importante».
• Apuesta
No se trata sólo de fortalecerlo a Kirchner. Duhalde también procura hacer daño hacia el frente de Menem. Ayer por la tarde, apostó: «A Romero lo van a sacar de la fórmula. Menem va a poner a otro, no sé a quién, pero va a cambiarlo. Yo hablo mucho con (Alberto) Pierri». Nada más divertido que meter cizaña exagerando la condición de «doble agente» que el menemismo le asigna al ex presidente de la Cámara de Diputados. Cuando advierte que la ingenuidad de quienes escuchan (que a veces son colaboradores con alto rango en el Estado) se convencen con las versiones que el mismo Duhalde lanza, con picardía: «A Juanjo (Alvarez) ya le ofrecieron la vicepresidencia, igual que a Mércuri. El que anda en eso es Kohan, pero no le aceptan. Quieren alguien de la provincia o alguien que le lleve los gobernadores a Anillaco, porque Romero no pudo». Alguien lo corrige en la larga conversación telefónica desde Buenos Aires: «No te equivoques, 'Negro'. Menem no quiere tener bonaerenses en la fórmula porque está pensando en intervenir la provincia». Contesta el Presidente: «Estás equivocado, no se anima».



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