Carlos Chacho Alvarez volvió a dejar ayer en libertad de acción al ala «rebelde» del Frepaso que prepara la guerra total en el Congreso contra el decreto previsional, a la expectativa de sumar a parte del PJ, ex aliancistas como Elisa Carrió, los 3 socialistas que se reportan a Alfredo Bravo y hasta algunos radicales que reniegan sotto voce de su condición de oficialistas.
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Apenas 24 horas antes de los anuncios de Ricardo López Murphy, los diputados María América González y Alfredo Villalba le advirtieron a su jefe parlamentario Darío Alessandro que el lunes desempolvarán el proyecto de derogación que habían redactado a poco de que Fernando de la Rúa firmara el decreto en diciembre. La audacia siguiente será contraatacar con una ley propia para los futuros jubilados.
Los abogados de los abuelitos están convencidos de que Economía incluirá la ratificación de esa norma en la ley ómnibus que -se presume-llegará la semana que viene al palacio de Entre Ríos y Rivadavia. «Vamos a pedir que la Cámara voltee el decreto», le avisaron el miércoles por la noche, durante una reunión informal del bloque frepasista a la que asistieron unos 15 legisladores. Rodolfo Rodil, quien participó de las conversaciones del sucesor de José Luis Machinea con las cabezas de la Alianza en el Parlamento, reveló su papel conciliador: «Tendrían que esperar una semana antes de seguir».
Alessandro pidió tiempo hasta el mediodía de ayer, cuando se reanudaron los contactos con el frente díscolo. Interin, el responsable de conducir la bancada consultó con Alvarez. «No podemos hacer nada», se resignó el álter ego de Chacho. En la víspera, ensayó calmarlos. «No me parece bien que hagan esto antes de que López Murphy haga los anuncios», sugirió casi imperativamente. «Está bien, lo largamos el lunes, apenas entre la ley ómnibus por mesa de entradas», se juramentaron González y Villalba en el despacho de Alessandro.
Aceptación
La noche precedente, la mayoría del Frepaso se había mostrado favorable a sostener la postura principista de derogar el decreto que se había congelado a fines de febrero, gracias a una vía abierta con el radicalismo. Desde entonces, el oficialismo había logrado establecer una base de acuerdo que iba a permitir ratificar la reforma y hacerle modificaciones por ley a posteriori. A partir de la asunción de López Murphy, las charlas quedaron stand by, aunque América González y Villalba intercambiaron los puntos de vista ya conocidos con el especialista en clase pasiva de la UCR de Diputados, Eduardo Santín, el martes por la mañana.
El trío tenía pensado volver a reunirse con Raúl Alfonsín, a quien ya habían involucrado en sus tratativas la semana pasada. En ese encuentro, el presidente del radicalismo arengó a la creadora del televisivo «rinconcito de los jubilados»: «Usted no puede salir a hacer campaña si los defrauda; está muy bien la pelea que está dando». El consejo alfonsinista no resultó inocente; la dama frepasista suena como eventual compañera del caudillo de Chascomús en la papeleta de senadores por la provincia de Buenos Aires. También la tienen presente para renovar su banca en la otra ala parlamentaria, siempre en plazas bien ubicadas.
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