Frepaso no se atrevió a quejarse ante De la Rúa
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Por un lado, el jefe de Estado les pidió que «tiren buenas ondas» y disimulen las diferencias internas para mostrar unida a la Alianza, en medio de la negociación con los gobernadores peronistas. Y, por el otro, hizo «levantar» el encuentro, justo en el momento en que debía abrirse la discusión. El pretexto fue que José Luis Machinea debía retirarse antes de lo previsto para seguir las tratativas con el PJ, en compañía de Chrystian Colombo. «Bueno, pasamos a un cuarto intermedio y la seguimos el próximo jueves con el ministro en el Congreso», convidó Darío Alessandro, el único legislador que alcanzó a hablar. Claro, para comprometer el aval de la bancada.
Sea como fuere, ninguno de los que habían amenazado con disparar munición gruesa se atrevió a romper el silencio. El tucumano José Vitar archivó el proyecto de seguro de desempleo y la aeronavegante Alicia Castro tuvo que guardarse las objeciones al Presupuesto 2001. El santacruceño Rafael Flores debió morderse los labios para no patalear por la amenaza de «decretazo» en la reforma previsional que, a su modo de ver, contagia al oficialismo de lo peor del menemismo.




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