19 de marzo 2007 - 00:00

Ganaron cortes en Entre Ríos con Busti: gobernará Urribarri

Jorge Busti logró en Entre Ríos lo que pocos gobernadores: poner a un sucesor con holgada diferencia de votos frente al resto y en el momento que él quería. Como en otros distritos, el kirchnerismo dirá que ganó, pero este sobreviviente del peronismo (pasó por todas las estaciones del «movimiento») se afirma en el poder de su provincia a través de Sergio Urribarri con señales poco gratas hacia la Casa Rosada. Segundo estaba anoche Gustavo Cusinato, un radical alineado con Roberto Lavagna. Comprensible en una provincia con un radicalismo fuerte, que batía al postulante con más apoyo de Néstor Kirchner, Julio Solanas, del Frente para la Victoria, quien peleaba un tercer puesto cómodo. Pocas sorpresas en el resultado final, en el cual el bustismo conserva la mayoría legislativa y logra dominar la intendencia de Gualeguaychú imponiendo a un moderado en la lucha por las papeleras contaminantes de Fray Bentos, Juan José Bahillo. Este conflicto, que nació al calor de la anterior campaña para las legislativas de 2005, dominó todo el debate. Es de esperar que, pasada esta instancia, pueda intentarse una superación de la diferencia fronteriza más grave que ha tenido el país desde 1982. Una alerta: preocupó anoche lo dicho en conferencia de prensa por el gobernador saliente, quien, de modo intolerante, reprobó la participación de los foráneos Mauricio Macri y Hermes Binner.,

Sergio Urribarri
Sergio Urribarri
La fórmula oficialista Sergio Urribarri-José Lauritto, impulsada por el actual gobernador, Jorge Busti, se imponía ayer holgadamente por cerca de 49% de los votos en las elecciones que se realizaron en Entre Ríos, donde, además, se eligieron legisladores y se renovaron las 72 intendencias.

De esta manera, Busti consolidó a un hombre de su riñón como su sucesor, ya que no pudo aspirar a una reelección porque la Constitución se lo impidió y, sin embargo, sí accedió a una banca en la Legislatura provincial.

Anoche, henchido de euforia, Busti lanzó un mensaje que preocupó: «Hoy también fueron derrotados los que vinieron a hacer expresiones faranduleras como jugar al fútbol, como la derecha farandulera de Mauricio Macri», en referencia al candidato a gobernador Agustín Addy, que lograba poco más de 2% de los votos. El discursó triunfal también alcanzó al diputado socialista Hermes Binner, candidato a gobernador en Santa Fe, a quien le aconsejó que «se dedique a Santa Fe, ya que realmente no ayudó a su candidato (Martínez Garbino)».

Detrás de Urribarri, la Unión Cívica Radical peleaba por el segundo puesto representada por Gustavo Cusinato. Un buen resultado le permitiría al histórico partido levantar su alicaído perfil tras la derrota sufrida en 2003 por Sergio Montiel. Cusinato recibió el apoyo del candidato Roberto Lavagna y del presidente del comité nacional, Gerardo Morales.

Otro apunte interesante lo dio el resultado que aportó el otro candidato peronista, el intendente de Paraná, Julio Solanas, quien anoche en lento recuento se ubicaba en el tercer puesto, arañando 17% de los votos. Precisamente, la falta de un acuerdo en las internas del PJ entre Solanas y Urribarri fue el factor que determinó el desdoblamiento de las elecciones y la postulación por fuera del peronismo puro del jefe comunal de Paraná.

Ante ello, el vicegobernador, Pedro Guastavino, se reunió con Kirchner, amigo de él desde que ambos estudiaban en la Universidad de La Plata, tras lo cual se anunció la «prescindencia» de la Casa Rosada en estos comicios.

  • Orgullo

    Cuando se conocieron los primeros cómputos Busti exhibíó con orgullo: «A las 6 de la tarde dialogué con el presidente Néstor Kirchner, a quien le transmití mi orgullo por el pueblo entrerriano».

    El forcejeo entre Urribarri y Solanas por el apoyo de la Casa Rosada tuvo su correlato en la campaña, con excesos verbales que eclipsaron las ideas y produjeron algunas riñas callejeras por la pegatina de afiches. A diferencia de Catamarca, el doble juego de Néstor Kirchner en Entre Ríos se cristalizó en fotos con los dos candidatos en Buenos Aires y en llamados telefónicos a uno y otro el viernes, sobreel cierre de las campañas: «Suerte mi amigo», oyeron con diferencia de minutos Solanas y Urribarri. Pero el triunfo de Urribarri no es otra cosa que una consolidación de la figura de Busti y el peronismo ortodoxo, aunque Kirchner pretenda explicarlo como una victoria del Frente para la Victoria.

    En cuarto lugar quedó el aspirante progresista de la Concertación-Entrerriana, Emilio Martínez Garbino, que a pesar de no haber conseguido acceder a la gobernación se posiciona ahora como un referente gravitante de la política entrerriana, que mantiene duras críticas al gobierno nacional.

    Pero el triunfo previsible del ministro de Gobierno de Busti no es sólo la victoria del aparato oficial, sino que conlleva otro dato: profundiza la validezde los cortes de ruta y afianza la pelea con Uruguay por la instalación de Botnia en Fray Bentos, un conflicto que ha escalado a las altas esferas desde una ciudad como Gualeguaychú, punta de lanza de la embestida contra las papeleras. Incluso, el respaldo a los bloqueos que realizan en Gualeguaychú, Colón y Concordia y el rechazo a proyectos contaminantes se convirtió en el eje de los discursos de todos los candidatos.

    Para el gobierno nacional, el resultado de Entre Ríos arrastra, además de un nuevo triunfo oficial, la postal fortalecida que permitirá encarar la negociación con Uruguay ante el mediador español al menos con el frente interno consolidado.
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