Ganaron cortes en Entre Ríos con Busti: gobernará Urribarri
Jorge Busti logró en Entre Ríos lo que pocos gobernadores: poner a un sucesor con holgada diferencia de votos frente al resto y en el momento que él quería. Como en otros distritos, el kirchnerismo dirá que ganó, pero este sobreviviente del peronismo (pasó por todas las estaciones del «movimiento») se afirma en el poder de su provincia a través de Sergio Urribarri con señales poco gratas hacia la Casa Rosada. Segundo estaba anoche Gustavo Cusinato, un radical alineado con Roberto Lavagna. Comprensible en una provincia con un radicalismo fuerte, que batía al postulante con más apoyo de Néstor Kirchner, Julio Solanas, del Frente para la Victoria, quien peleaba un tercer puesto cómodo. Pocas sorpresas en el resultado final, en el cual el bustismo conserva la mayoría legislativa y logra dominar la intendencia de Gualeguaychú imponiendo a un moderado en la lucha por las papeleras contaminantes de Fray Bentos, Juan José Bahillo. Este conflicto, que nació al calor de la anterior campaña para las legislativas de 2005, dominó todo el debate. Es de esperar que, pasada esta instancia, pueda intentarse una superación de la diferencia fronteriza más grave que ha tenido el país desde 1982. Una alerta: preocupó anoche lo dicho en conferencia de prensa por el gobernador saliente, quien, de modo intolerante, reprobó la participación de los foráneos Mauricio Macri y Hermes Binner.,
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Sergio Urribarri
Cuando se conocieron los primeros cómputos Busti exhibíó con orgullo: «A las 6 de la tarde dialogué con el presidente Néstor Kirchner, a quien le transmití mi orgullo por el pueblo entrerriano».
El forcejeo entre Urribarri y Solanas por el apoyo de la Casa Rosada tuvo su correlato en la campaña, con excesos verbales que eclipsaron las ideas y produjeron algunas riñas callejeras por la pegatina de afiches. A diferencia de Catamarca, el doble juego de Néstor Kirchner en Entre Ríos se cristalizó en fotos con los dos candidatos en Buenos Aires y en llamados telefónicos a uno y otro el viernes, sobreel cierre de las campañas: «Suerte mi amigo», oyeron con diferencia de minutos Solanas y Urribarri. Pero el triunfo de Urribarri no es otra cosa que una consolidación de la figura de Busti y el peronismo ortodoxo, aunque Kirchner pretenda explicarlo como una victoria del Frente para la Victoria.
En cuarto lugar quedó el aspirante progresista de la Concertación-Entrerriana, Emilio Martínez Garbino, que a pesar de no haber conseguido acceder a la gobernación se posiciona ahora como un referente gravitante de la política entrerriana, que mantiene duras críticas al gobierno nacional.
Pero el triunfo previsible del ministro de Gobierno de Busti no es sólo la victoria del aparato oficial, sino que conlleva otro dato: profundiza la validezde los cortes de ruta y afianza la pelea con Uruguay por la instalación de Botnia en Fray Bentos, un conflicto que ha escalado a las altas esferas desde una ciudad como Gualeguaychú, punta de lanza de la embestida contra las papeleras. Incluso, el respaldo a los bloqueos que realizan en Gualeguaychú, Colón y Concordia y el rechazo a proyectos contaminantes se convirtió en el eje de los discursos de todos los candidatos.
Para el gobierno nacional, el resultado de Entre Ríos arrastra, además de un nuevo triunfo oficial, la postal fortalecida que permitirá encarar la negociación con Uruguay ante el mediador español al menos con el frente interno consolidado.



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