28 de marzo 2001 - 00:00

Gira Ibarra y presiona ahora por un ministro frepasista

Espera con más ansiedad, hora a hora, el Frepaso que Fernando de la Rúa concrete la convocatoria anunciada a Carlos Chacho Alvarez, Raúl Alfonsín y Carlos Menem, para discernir si arribará o no al gabinete nacional. En la última reunión en la Casa del Frente Grande, cuando se discutió la nueva composición del gobierno nacional, la tropa chachista le arrancó a su jefe la promesa de que «el capítulo está cerrado, y si no vas vos no va nadie al gabinete», se le rogó. El emisario de esa decisión ante De la Rúa fue Aníbal Ibarra.

Ahora el jefe porteño cree que podrá pilotear una reconsideración del frepasismo si hay una oferta en pie. «Yo creo que en ese camino hay tela para cortar y soy partidario de que nos involucremos en un contexto de una definición política, no por tomar cargos», confió el jefe del Gobierno porteño a un grupo de su más íntimo entorno. El vocero presidencial, Ricardo Ostuni, alimentó ayer esa expectativa del porteño cuando afirmó que el Frepaso « en cualquier momento» puede integrar nuevamente el gobierno, en procura de la « unidad nacional» a la que convocó el Presidente el lunes pasado.

Ibarra
sueña aún con que al menos Darío Alessandro ocupe un puesto de relevancia en los despachos de la Casa Rosada, pero se arriesgaría a convencer al chachismo de que acepte, llegado el caso, la vacante en el Ministerio de Acción Social, hoy interinamente a cargo del ministro de Salud, Héctor Lombardo.

Esa silla, adivinan, cuadraría para Marcos Makón, pero ayer el ex funcionario rechazó el ofrecimiento de ocupar la Secretaría de Hacienda (ver nota aparte), un lugar que le causaría trastornos personales al parecer, porque tiene problemas de salud.

Discusión

El jefe porteño, quien realimenta a diario su diálogo con Alvarez, mientras elude pedidos de su troupe para que reafirme su liderazgo dentro de la fuerza, espera además que la situación del Frepaso sea discutida en el próximo congreso del Frente Grande, en principio pautado para el sábado que viene. Ese debate además debería definir fecha de internas partidarias, para renovar autoridades con la incógnita de cómo se armarán las listas aliancistas, si las hay, para el cuarto oscuro de octubre. En esas boletas, Ibarra quiere colar a sus candidatos, para sellar su injerencia en los temas nacionales, pero se enfrenta a la apatía de «los nacionales» -diputados, senador y mesa del Frenteque ven un sectarismo distrital en los referentes porteños. Por caso, el último dis-gusto en ese sentido, Ibarra lo tuvo en el debate de la Ley Reactivante: ningún diputado del Frepaso, incluido el presidente del bloque, Darío Alessandro, advirtió que la Ciudad quedaba excluida de ser tratada como el resto de las provincias en cuanto a la conservación de fondos transferibles de la Nación a los distritos.

Ibarra
solicitó el lunes a la junta ejecutiva del Frente Grande porteño que se fije la fecha en la cual se renovarán autoridades partidarias y se elegirán los candidatos para las elecciones de octubre (su favorito por ahora es Norberto La Porta). El pedido lo hizo por escrito, para completar el trámite formal que veía vencido su plazo, pero con la idea de alertar sobre esa cuestión orgánica que quiere hacer respetar.

La oportunidad de ratificarse en la conducción del Frente Grande de la Ciudad, le servirá, si logra evitar internas, para llevar adelante con más comodidad el diseño de la nacionalización de su perfil, algo que ya lo obsesiona. En esa estrategia piensa que una relación en sintonía con el gobierno nacional le soplará viento a favor, por eso se esforzará por convencer al chachismo de que acepte un puesto, si lo hay, en el gobierno de De la Rúa.

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