Gobernadores PJ reclaman que Duhalde apure acuerdo con FMI
Los gobernadores peronistas se reunirán el lunes en La Pampa con Eduardo Duhalde con un objetivo preciso: que el gobierno nacional acelere el cumplimiento de los 14 puntos firmados en Olivos hace casi un mes, para destrabar el acuerdo con el FMI. El Presidente, según los gobernadores, demora ese cumplimiento porque está distraído políticamente y creen que necesita, como antes de firmar los 14 puntos, una nueva presión sobre su voluntad para terminar de persuadirlo de lo que debe hacer. La mayoría de los mandatarios sostiene que no hay destino sin acuerdo con el FMI, sin adhesión explícita a una economía capitalista y declarando la guerra al sistema financiero. Esa convicción, dicen, le falta al Presidente pero, como antes, piensan que pueden empujarlo a que tome medidas que, además, refuercen la autoridad de la administración. Por caso, quieren que el gobierno promueva leyes que endurezcan las penas a quienes cortan rutas, saquean comercios o producen daños en los bancos, hecho ante los que, dicen, el gobierno nacional se conduce pasivamente. Están dispuestos, inclusive, a decirle que apoyarán, eventualmente, hasta la declaración del estado de sitio.
-
LLA ganó su primer centro de estudiantes en una secundaria porteña
-
Milei viaja rumbo a Israel: visitará el Muro de los Lamentos y se verá con Netanyahu
Rubén Marín, anfitrión de la reunión, dio pista a este encuentro ayer al invitar en masa a sus colegas a un acto en la mañana del lunes al que está invitado desde hace rato el Presidente. Se trata del reparto de planes de ayuda para trabajadores de una planta de la empresa Alpargatas, en Santa Rosa. Cuando tuvo la aceptación de todos -salvo, claro, la de Néstor Kirchner, que no confirmó su presencia-, el gobernador pampeano intimó a Duhalde, que estaba fuera del país, a que aceptase quedarse en la residencia del mandatario el lunes para un largo almuerzo y debate con tema libre con los gobernadores.
Jorge Matzkin -pampeano y ministro del Interior-se ocupó de convencer al Presidente de que debe presentarse a derecho ante los mandatarios. «Si no acepta, hacemos igual la reunión y que después se banque él la idea de que estamos conspirando», fue el lema de un gobernador para terminar de persuadir a Duhalde.
•Duhalde, insisten los peronistas provinciales, los obliga a sacarse fotos conAlfonsín-Moreau con la promesa de apoyos legislativos y, a la vez, tolerar que los radicales les hagan oposición en sus provincias. Si con eso no basta para que la UCR dé los 2/3 que mañana necesita el proyecto de ley de «subversión económica», argumentan, ¿a qué tanta simulación de amistad?
•Los peronistas avanzan más y creen que el dúo Alfonsín-Moreau ha quedado aislado del resto de los radicales del Congreso y ya no puede mover las bancadas que presiden Carlos Maestro y Horacio Pernasetti (Senado y Diputados) porque la tropa huele a muerto y cree que debe prepararse para una elección en cualquier momento.
• La claridad de los gobernadores sobre qué debe hacerse los separa un abismo de Duhalde. Como indica la letra del documento de Olivos, la mayoría de los mandatarios del PJ del interior cree que la única salida es el acuerdo con el FMI, que no hay que tenerle miedo a la defensa de un sistema capitalista y que no hay economía posible si el gobierno le declara la guerra al sistema financiero. No entienden las razones por las cuales Duhalde se deja marear por las conversaciones nocheras con Daniel Carbonetto y los trovadores del vivir con lo nuestro. Tampoco por qué Duhalde se deja enredar por la demagogia de los legisladores del Frepaso y del ARI, que en sus provincias tienen una gravitación ínfima.
•La prueba de esa queja la darán en otro de los puntos del orden del día, que es reclamarle al gobierno nacional que haga gestos de recuperación de la autoridad. ¿Cómo? Promoviendo leyes más duras para quienes corten las rutas, protagonicen saqueos o produzcan daños en los bancos. Si hay algo que los gobernadores no entienden -con la excepción de BuenosAires-es el triunfo en el gobierno de la doctrina de que no hay que reprimir esos hechos y que la Policía se debe limitar a mirar junto al público esas tropelías. En la reunión, los provinciales pondrán sobre la mesa un apoyo hasta, en caso de necesidad, para una declaración del estado de sitio si la gravedad de los incidentes aumenta. «Sin autoridad -es el argumento de uno de los promotores de este punto-, nos van ganando una casilla por día y eso empieza con el gobierno nacional, que se muestra en esa actitud por la televisión, que después bombardea al interior con esos ejemplos.»
•A la reunión del lunes, varios de los mandatarios llegan con reclamos individuales que, seguramente, habrán conversado antes con el Presidente. Carlos Reutemann está enojado porque cree ser víctima del entorno duhaldista para perjudicarlo. Cuando «Lole» se enoja, dicen sus colegas provinciales, cuesta y tarda mucho en írsele. Prometió no hablar más con nadie hasta tener un cara a cara con Duhalde.
•Felipe Solá, por su lado, sólo quiere que le aclaren cuál es su futuro. Eso quiere decir que Duhalde le diga si es candidato a gobernador de Buenos Aires en las próximas elecciones. Si el Presidente quiere volver a La Plata, ya tiene que arreglar con Solá; por primera vez en muchos años, se ha formado un frente de opinión en el peronismo muy crítico de Duhalde y el gobernador goza, con su rol de contener esas críticas al Presidente, pero aún jefe del PJ provincial. Si Duhalde no es candidato a gobernador, especula Solá, que lo diga ahora y se pronuncie en apoyo de su chance.




Dejá tu comentario