2 de abril 2008 - 00:00

Gobernadores suben al palco (pero ahora preparan reclamo)

Mario Das Neves
Mario Das Neves
«Vinimos a la Plaza porque coincidimos con las políticas justas de este gobierno que son resistidas mediante la extorsión.» La frase aglutinó, al menos públicamente, a todos los gobernadores e intendentes que ayer se posaron en el palco dando prueba de fidelidad a Cristina de Kirchner.

El gran ausente fue -tal como se preveía- el cordobés Juan Schiaretti, el más incómodo de los mandatarios con el tironeo de fuerzas locales en el conflicto por el campo. Desde temprano, los gobernadores se mezclaron con ministros, intendentes y funcionarios en uno de los salones de la Casa de Gobierno, donde esperaron -entre medialunas, masitas y café- la llegada de la jefa de Estado.

Largo rato de charlas cruzadas, donde a pesar del unánime respaldo al gobierno se escucharon algunos reclamos en voz baja no sólo acerca de la «inconveniencia» del acto en momentos de tensión, sino también para que las compensaciones que la Nación otorgará al agro sean administradas por los propios gobernadores.

En rigor, se trata de un planteo que varios mandatarios provinciales planean llevarle a la Presidente en los próximos días, cuando se calmen las aguas con el campo y se solucionen los problemas de desabastecimiento en las góndolas de todo el país.

Son precisamente los gobernadores, que ya se encuentran molestos por la falta de inclusión de las retenciones entre los fondos coparticipables, los que deben ponerse al frente en el tema de los cortes de ruta y los duros reclamos del agro.

Por eso no sorprendió la ausencia del cordobés, quien en la previa había argumentado que la convocatoria «conspira» contra el objetivo de mantener el diálogo con los productores.

En su defensa salieron varios gobernadores desde el Salón Colón de la Casa Rosada: «Schiaretti tiene la provincia incendiada. En esas condiciones no puede salir», argumentaron.

Uno de ellos, el chubutense Mario Das Neves, fue disciplinado por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, tras haber cuestionado públicamente la estrategia oficial -y al propio Fernández, aunque sin nombrarlo- en medio del conflicto con los productores agropecuarios.

La misma retórica entendió el mendocino Celso Jaque, quien hasta último momento había jugueteado con la idea de no ir al acto. «Tengo otros compromisos en mi provincia», se defendió. Finalmente, Jaque optó por acomodar la agenda y viajar sobre la hora hacia Buenos Aires.

La posición de Schiaretti de no ir a los actos K (al de ayer no fue invitado) responde, en parte, a la áspera relación que el gobernador mantiene con el matrimonio presidencial desde incluso antes de ser elegido en Córdoba.

Desatado el conflicto con el sector del campo, el cordobés debió optar por navegar en medio de aguas turbulentas, tironeado de un lado por la lealtad al gobierno y, por el otro, por el enérgico reclamo local de demostrar más furia a la Casa Rosada.

Sumó, incluso, el reto de los referentes del delasotismo, que forzaron su ausencia en el acto de Parque Norte del jueves pasado.

A esta altura, en la provincia dan por hecho que el faltazo de Schiaretti acarreará una caída en los envíos de coparticipación, que podría derivar en problemas para que los municipios paguen los sueldos.

Con todo, ayer Cristina cosechó, además del mendocino Jaque y el chubutense Das Neves, el respaldo explícito de los justicialistas Daniel Scioli (Buenos Aires), Gildo Insfrán ( Formosa), José Luis Gioja (San Juan), Juan Manuel Urtubey (Salta), Daniel Peralta (Santa Cruz), José Alperovich (Tucumán), Jorge Capitanich (Chaco), Sergio Urribarri (Entre Ríos), Mario Das Neves (Chubut), Maurice Closs ( Misiones) y Luis Beder Herrera (La Rioja). También se subió al palco el radical K Gerardo Zamora (Santiago del Estero).

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