3 de junio 2005 - 00:00

"Gordos" de CGT esperan que sea Moyano quien rompa primero

La dirigente sindical Susana Rueda se plantó ayer de nuevo frente a Hugo Moyano, a quien le disputa espacios en la jefatura de la CGT. En la foto, cuando visitó la Cámara de Senadorespara analizar un proyecto sobre acoso a las mujeres.
La dirigente sindical Susana Rueda se plantó ayer de nuevo frente a Hugo Moyano, a quien le disputa espacios en la jefatura de la CGT. En la foto, cuando visitó la Cámara de Senadores para analizar un proyecto sobre acoso a las mujeres.
A Gerardo Martínez, el secretario general de la Unión Obrera de la Construcción, le tocará enfrentar la que, acaso, sea la Asamblea de la OIT más difícil para los sindicatos ortodoxos argentinos. En el texto que se aprobará en Ginebra al cabo de las deliberaciones, ya está redactada una censura a la Argentina por ausencia de libertad sindical. Si, finalmente, la delegación de la CGT no consigue levantar esa posición, el gobierno debería agilizar el reconocimiento de la CTA de Víctor De Gennaro como una central sindical con personería. O, al contrario, quitarle la personería sindical a la CGT y permitir que los trabajadores se organicen libremente, sin depender del sello del Ministerio de Trabajo.

Sería el final del sindicalismo tal como lo concibió el peronismo desde los años '40. Una razón más para que Armando Cavalieri, a quien le habían ofrecido presidir la comitiva a Ginebra, haya rechazado esa misión. En rigor, Cavalieri no aceptó presidir la comitiva por su irritación con Hugo Moyano, derivada de las pretensiones de este último sobre los empleados de logística de los supermercados. La cuestión se está dirimiendo ahora en el caso Coto, pero los camioneros no limitarán sus aspiraciones a esta empresa.

La resistencia de Cavalieri a representar al sindicalismo en Ginebra forma parte del proceso de desgranamiento sindical que se viene adelantando en este diario desde muy temprano. Ayer, el sector que se agrupa alrededor del secretario general de los mercantiles, conocido como el de «los gordos», realizó una reunión en la que insistió en rechazar la candidatura de Hugo Moyano para una conducción única de la central obrera. Los gremialistas, reunidos en la federación de Sanidad (West Ocampo/Susana Rueda), se propusieron no hacer gestos de ruptura, de tal manera que sea la ambición de Moyano, quien no quiere negociar su cargo, la que pague con el costo de la división.

En rigor, ésta no será tal: Cavalieri y los demás sindicatos que lo acompañan (Luz y Fuerza, Unión Ferroviaria, Smata, La Fraternidad, Foecyt, Telefónicos, Sanidad, etc.) dejarán el consejo directivo de la CGT, pero seguirán formando parte de esa organización, aunque sin responsabilidades de conducción.

• Polémica

Moyano y Rueda volvieron ayer a polemizar, profundizando su disputa. Mientras la cosecretaria expresó su preocupación «por la actitud de un sector que no lleva propuestas», en clara referencia al grupo que lidera el camionero, Moyano no tardó en lanzar una réplica tajante: «Me da lástima», señaló, refiriéndose a Rueda. Pero Moyano fue más allá y acusó a «los gordos» de haber sido «alcahuetes de todos los gobiernos de turno».

La dirigente de la Sanidad admitió en medio de la guerra verbal que la central obrera vive «momentos difíciles» y sostuvo que esa situación «la ubica al borde de la ruptura». Rueda admitió, además, que el sector de «los gordos» impulsa su candidatura para quedar como única titular de la CGT, puesto que también pretende, a su vez, el camionero Moyano.

Moyano estimó que la central obrera «no se va a romper» y evaluó sobre sus opositores: «Son como todo gordo, hacen ruido en todo lugar adonde van, pero no pasa nada». Palabra de gordo, seguramente. Aun cuando estos dichos le pueden atraer al camionero alguna causa por discriminación, iniciada por personas con problemas de obesidad.

«Algunos nos dicen que somos oficialistas, pero peor es haber sido alcahuete de los gobiernos que hundieron al país y afectaron a los trabajadores. Fueron alcahuetes de los gobiernos militares, de (Raúl) Alfonsín, de (Carlos) Menem, de (Fernando) De la Rúa», enfatizó Moyano.

«Como el gobierno no les da bola porque no pueden entrar en ningún lado, quieren a la CGT como elemento de presión para conseguir cosas como en los años de Menem y De la Rúa, y seguir con los trabajadores en retroceso», enfatizó Moyano. El sindicalista camionero apuntó contra el sector de los «gordos», que hegemonizó la CGT durante los años '90, y dijo que incluso actuaron en connivencia con los militares, durante la última dictadura. Además, Moyano se refirió al ex secretario general de la CGT Rodolfo Daer como «un chirolita».

• Desconcierto

Rueda remarcó que la mejora del salario mínimo a 630 pesos, consensuada en el Consejo del Salario, en realidad, no significa un aumento en el poder adquisitivo y advirtió: «Estamos desconcertados por haber aceptado una propuesta que no se sabe quién la propuso y no se discutió con nadie».

A su vez, Moyano se quejó de que «hay muchos a los que les gusta aparecer en los medios, pero en un establecimiento, en una fábrica, en una empresa, no aparecen ni en fotos». Y desestimó que los «gordos» puedan encabezar movilizaciones contra el gobierno, porque -según aseguró- «ni la mujer los sigue». «¿A quién van a llevar a la calle?», enfatizó el dirigente camionero.

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