Gualeguaychú: con ansiedad a la espera de acto con Kirchner
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Uno de los afiches pegados por los ambientalistas en las
paredes de Gualeguaychú a la espera del acto de mañana
con los presidentes ilustra la amenaza de contaminación
mostrando el vientre de una embarazada. Una de las oradoras
será una mujer que espera un hijo.
En cuanto al corte que fue levantado en el puente internacional que une Gualeguaychú con Fray Bentos, el tránsito es muy poco fluido porque «después de tanto tiempo que estuvo cerrado no se animan a pasar», explicó Miguel González, el hombre que hace la guardia al costado de la ruta en el lugar donde se llevó a cabo el corte durante todos los días pasados. González, de 61 años, y uno más de los manifestantes, afirmó que «si la reunión sale mal vamos a volver a cortar la ruta». Aunque dijo que no forma parte de la asamblea, estuvo «desde el primer día» en los cortes realizados. «Durante el día tengo un montón de cosas que hacer, limpiar y ordenar sobre todo. Lo más difícil es bañarme, porque acá no hay lugar, entonces viene mi mujer y mi hija y me llevan a casa y después me traen», cuenta este hombre que toda su vida trabajó en el campo y que en la actualidad vive de lo que le dejan unas propiedades que tiene alquiladas. «Mi familia lo ve bien, está orgullosa de que haga esto», afirma González con tono firme y una mirada cansada producto de tantos días de esfuerzo.
Aunque puede haber diferencias en algunas cosas, como quedó de manifiesto en las discusiones que tuvo la asamblea que, por otro lado, son totalmente normales, es evidente la coincidencia entre los habitantes de la ciudad: «Si la reunión fracasa vuelven los cortes». Podría suceder que alguna persona piense que los habitantes de Gualeguaychú manifestaran bronca contra los uruguayos, pero no es así. «El problema no es con los uruguayos, es con las empresas», es la respuesta general que dan a esa pregunta. «Acá vienen de Uruguay todo el tiempo y nunca hubo un problema con ellos, ni ahora ni antes», contó Raúl. Mezcla de esperanza, ganas y orgullo es lo que se palpa en Gualeguaychú, en donde todo el pueblo se encuentra unido bajo una misma bandera y las personas reconocen que en el momento de la marcha realizada el domingo pasado «no había raza, credo ni partido político que valiera. Todos apuntamos a lo mismo: a las papeleras».




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